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Antes de las PASO: el Gobierno posterga la suba de las naftas y prevén tarifazos después de las elecciones

El Gobierno postergó y dividió en dos la aplicación del impuesto a los combustibles líquidos que debía comenzar a regir hoy. En abril se patearon para adelante las subas de tarifas de los servicios públicos hasta después de las elecciones.

Por Agusti­n Gulman

El Gobierno postergó para el mes que viene la segunda mitad del incremento de un impuesto a los combustibles líquidos que ya había sido prorrogado el mes pasado y que permitirá frenar la suba de las naftas a días de las elecciones y mientras en el sector petrolero reclaman que los precios tienen un atraso del diez por ciento en los surtidores. Se suma al congelamiento de tarifas con fines electorales: qué costo tiene para el Estado.

Mediante un decreto, el Ejecutivo frenó la aplicación del Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) para garantizar una “mayor gradualidad” en la suba de las naftas que debía aplicarse en agosto y que, de acuerdo a las estimaciones, iba a rondar entre un 2 y un 2,5 por ciento. Un mes atrás el gobierno había definido postergar la aplicación del gravamen con el objetivo de contener la inflación, que en junio fue del 2,7 %. Si el impuesto se hubiera aplicado, la suba de las naftas hubiera tenido impacto en los costos de traslado y por ende en los precios.

Ahora, el impuesto se desdoblará entre agosto y septiembre, por lo que las empresas petroleras deberán revisar de cuánto será el incremento en los surtidores. Sin embargo, el costo que asumió el Estado en los últimos meses para intentar frenar las naftas y el gasoil y reducir el impacto inflacionario representó unos $1.500 millones, según publicó este jueves El Cronista.

Un cálculo de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha) estimó que por haber diferido el impuesto por cada litro nafta y gasoil sólo en julio el Estado dejó de recaudar $703 millones, aunque ese monto se duplica, porque en junio el gobierno postergó la aplicación del gravamen y en marzo la desdobló en dos.

PASALO A GAS

El objetivo del gobierno es frenar la suba de las naftas a días de las elecciones primarias del 11 de agosto, que provocarían un claro descontento en el electorado, pero que además tendrá impacto en la inflación.

Sólo en lo que va de 2019, los combustibles aumentaron un 17,5 %, pero el año pasado hubo más de una docena de subas. De hecho, hace exactamente un año, el primero de agosto de 2018, el litro de nafta súper en YPF costaba $28,11, frente a los $43,71 que cuesta hoy.

El objetivo del gobierno es bajar a menos de 2 puntos por mes la inflación, aunque de acuerdo a economistas consultados por BigBang no caerá a esos valores al menos hasta 2020. De hecho, el propio FMI señaló semanas atrás en su staff report que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del año que viene será del 35 %.

AGARRATE FUERTE

El esquema de subas post-elecciones no sólo tendrá impacto en los combustibles. En abril de este año, en medio de la corrida cambiaria que llevó al dólar a $47, el Gobierno decidió postergar las subas previstas para lo que restaba de 2019 de los servicios públicos, entre los que se incluyen luz, agua y gas. Además, pospusieron los incrementos de peajes y evitaron volver a aumentar el transporte público, que de todos modos en el área metropolitana aumento 38 % en promedio en el primer trimestre de este año.

Para el economista y director de la consultora Focus Market, Damián Di Pace, es posible que las postergaciones limiten las posibilidades de cumplir con la meta de déficit fiscal 0 que acordó la Casa Rosada con el Fondo Monetario Internacional. “Va a quedar un resabio para el primer semestre de 2020, cualquier revisión del Fondo va a exigir eliminar subsidios nacionales, eso va a impactar en las tarifas”, analizó en diálogo con BigBang.

De todos modos, las subas de las tarifas todavía se sienten con fuerza, debido a que el gobierno suspendió los nuevos aumentos pero no postergó los que debían entrar en vigencia para el resto de 2019 y el verano de 2020.

El otro impacto al bolsillo que podría ser frenado está vinculado a la medicina privada. En julio las prepagas aumentaron un 5,5 por ciento y en agosto y septiembre deberían volver a aumentar, de acuerdo con la negociación alcanzado por los empresarios con la Casa Rosada, del 26,3 por ciento. El gobierno trabajaba en un acuerdo con las compañías hasta fin de año, aunque en el sector hablaban de un “atraso” en los precios.

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El Gobierno postergó y dividió en dos la aplicación del impuesto a los combustibles líquidos que debía comenzar a regir hoy. En abril se patearon para adelante las subas de tarifas de los servicios públicos hasta después de las elecciones.