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Revés histórico

Chile votó en contra de la nueva constitución y el presidente Boric hará cambios en su gabinete

El presidente aclaró días atrás a la votación, que en caso de imponerse el no, buscará convocar a una nueva Convencional Constituyente.

Este domingo en Chile se abrieron muchas nuevas incógnitas. El proceso que comenzó con la rebelión de 2019, parece haberse cerrado luego de que el rechazo a la nueva constitución propuesta por la Convencional Constituyente durante el 2021, impulsado por la derecha, se impusiera en el referéndum de ayer.

Con 99% de las mesas escrutadas, la negativa se adelantó con 61,87% de los votos a la alternativa del Apruebo con 38,13%, de acuerdo a cifras publicadas por el sitio de internet del Servicio Electoral (Servel), en lo que fueron las primeras elecciones obligatorias en el país andino.

"Los chilenos y chilenas han exigido una nueva oportunidad para encontrarnos y debemos estar a la altura de este llamado. Por ello es que me comprometo a poner todo de mi parte para construir, en conjunto con el Congreso y la sociedad civil, un nuevo itinerario constituyente que nos entregue un texto que, recogiendo los aprendizajes del proceso, logre interpretar a una amplia mayoría ciudadana, y sé que en eso todos y todas nos van a acompañar", declaró el presidente de Chile, Gabriel Boric, después de conocerse la derrota.

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A partir del resultado, nuevos escenarios aparecieron en el horizonte político chileno, entre ellos el de volver a convocar una nueva Convencional Constituyente y modificar la Carta Magna, respetando la voluntad de casi el 80% que en 2020 votó terminar con la Constitución del dictador Augusto Pinochet, que data de 1980.

"Mañana a primera hora (por hoy) me reuniré con los presidentes de ambas cámaras y con otras autoridades de la República, para avanzar lo más rápidamente en esta dirección. Y durante la próxima semana llevaremos adelante una ronda de conversaciones para recoger las propuestas de los distintos sectores que se han comprometido ante el país para establecer un nuevo proceso constituyente", concluyó.

Esta es la idea del presidente Boric, y ante esto se le presenta el problema que el pedido debería ser refrendado por el Congreso Nacional, el cual está completamente fragmentado y no le es favorable para lograrlo. "El mensaje del pueblo chileno es que no quedó satisfecho con la propuesta de constitución que la convención le presentó a Chile y ha decidido rechazarla de manera clara en las urnas", expresó Boric.

Un presidente desdibujado

Cuando el actual presidente logró vencer en las elecciones de 2021, todo indicaba que era un reflejo de la profundización del cambio social en Chile, el mismo que había comenzado en 2019, cuando miles de jóvenes comenzaron a saltar los molinetes de los subterráneos a partir de un aumento de tarifas.

Boric tenía una larga trayectoria de lucha y había sido referente de los sectores más izquierdistas que venían peleando desde hace décadas por una salud y una educación pública de calidad. Ese perfil lo enfrentaba directamente a la consolidada derecha chilena, la cual venía golpeada desde 2019.

Su llegada al poder cambió bastante esa perspectiva, ya que durante su mandato hubo una continuidad de las políticas económicas del régimen de centro derecha que comandaba Sebastián Piñera, y el joven presidente no logró avanzar mucho, quizás esperando que la nueva Carta Magna le avalara cambios más de fondo.

"Puedo garantizar que nuestra voluntad y nuestra acción independiente de cual sea el resultado, será convocar a una amplia unidad nacional de todos los sectores, de todas las organizaciones sociales, de la sociedad civil, de los partidos políticos, queremos escuchar todas las voces para poder seguir adelante con este proceso", reconoció el presidente.

Las razones de la derrota

El nuevo proyecto constitucional, que le tomó un año a la convención realizarlo, fue derrotado ampliamente, pero la debacle comenzó mucho antes de este domingo.

El rol de los medios de comunicación durante la campaña, y el bombardeo constante con frases como "con la nueva constitución te van a quitar la casa", generó un clima muy rancio y muy contraproducente para las expectativas del oficialismo.

Además, no se tomaron medidas claras para enfrentar ese tipo de discursos y paralizarlos legalmente, en base a que eran comentarios malintencionados que no contenían ni una pizca de verdad.

Por otro lado, muchos analistas buscan quitarle peso a las mentiras y las falsas interpretaciones del texto que difundieron en los medios de comunicación, e intentan reducir el resultado a que Chile no es un país de extremos. En su gran mayoría, son los que durante décadas trataron de limpiar el nombre de Pinochet, el máximo referente de la derecha más genocida de Latinoamérica.

Pérdida de apoyo entre los propios

Los sectores de la izquierda más radical y combativa de Chile, le soltaron la mano hace algunos meses al presidente Boric. Los mismos que dominaron la calle y que fueron referentes de los cientos de miles de jóvenes que pusieron en jaque al sistema formal chileno, le dieron la espalda cuando interpretaron que las posturas del recién electo buscaban una salida que no cambie la estructura de poder vigente.

La gran mayoría de espacios de izquierda que están por fuera del Frente Amplio y el Partido Comunista, rompieron con el gobierno actual luego de que este reprimiera una manifestación de estudiantes secundarios a fines de marzo, y que el mismísimo Boric autorizara el despliegue de las Fuerzas Armadas en La Araucanía y otras dos provincias de la región del Biobío, con el fin de enfrentar las medidas del pueblo mapuche.

"El maximalismo, la violencia y la intolerancia con quien no piensa distinto, deben quedar definitivamente a un lado", destacó el presidente en ese momento.

¿Qué constitución se perdió Chile?

El texto que logró la Convencional Constituyente de 2021 y que fue rechazado en el referéndum, es conocido por sus grandes cambios, por lo que hizo que muchos la definieran como "la Constitución más feminista del mundo".

El lugar que le otorgaba a los pueblos originarios, las mujeres, y a la ecología, entre tantos otro puntos, la hacían una Carta Magna de avanzada respecto a otros países de la región. El texto definía a Chile como un estado plurinacional -al igual que Bolivia- y reconocía el lugar de 11 pueblos originarios, a quienes le impulsaba el respeto por su libre determinación y el reconocimiento de sus tierras históricas, además de darle un espacio institucional que favoreciera el reconocimiento de su diversidad étnica.

El derecho al aborto también tenía su lugar en el proyecto, ya que en el artículo de derechos sexuales y reproductivos establecía la decisión libre de las mujeres sobre sus propios cuerpos, en un país donde interrumpir el embarazo está permitido solamente ante violación, inviabilidad del feto o peligro de vida de la madre.

En términos educativos y sanitarios, buscaba poder desandar los caminos privatizadores y lograr la mejora del sistema de educación pública y la puesta en marcha de un sistema de salud primaria universal.

La constitución de un sistema de jubilaciones estatal, y la posibilidad de dar marcha atrás con todos los servicios públicos privatizados, al igual que el acceso al agua y la vivienda, también tenían su lugar en el proyecto.

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