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Covid-19: las tres preocupaciones que tiene el Gobierno ante la llegada de la segunda ola

En el Gobierno hay una máxima preocupación por el impacto de la segunda ola en el país, aunque no hay apoyo de los gobernadores para medidas restrictivas.

¿Hay chances reales de un nuevo encierro o cuarenta estricta en la Argentina como consecuencia de la pandemia del coronavirus? En las últimas horas diversos funcionarios, entre ellos la ministra de Salud, Carla Vizzotti, salieron a sostener que de haber un nuevo confinamiento en el país, sería muy distinto al del año pasado.

“Aprendimos muchas cuestiones sobre el virus que antes no sabíamos. Tenemos más información y por ende podemos modificar algunas decisiones que se tomaron en el pasado”, explicaron desde el Gobierno ante la consulta de este medio. Sin embargo hay un detalle que a nadie se le escapa en la administración de Alberto Fernández.

A diferencia del año pasado, esta vez no hay apoyo, por ahora, de los gobernadores y del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, de avanzar en un confinamiento general.

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"Nadie quiere pagar el costo político de ninguna medida de restricción”, fue la frase que le dijo anteayer el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, a Vizzotti y al ministro de Transporte, Mario Meoni, cuando estaban reunidos junto a la secretaria de Legal y Técnica, Vilma Ibarra, para definir las restricciones que se impondrían a los vuelos al exterior.

Vizzotti quiere más restricciones pero los gobernadores se niegan.

En las más altas esferas del poder son conscientes de que la segunda ola, tal y como sucedió en el resto del mundo, no se podrá evitar y la preocupación además es mayor si se tiene en cuenta que el piso de casos del que parte Argentina es mayor que el que había en Europa. En el verano europeo del 2020 la mayoría de los países logró bajar a poco más de 1.000 casos diarios, esa cifra a la salida de los días más cálidos en nuestro país es 8.000 casos promedio en los últimos días. 

Otra de las cuestiones no menores es la cantidad de testeos que se hacen diariamente y que volvió a estar en el centro de la escena. Desde mediados de noviembre a la fecha, salvo los fines de semana y feriados, en el país se realizan en promedio 56.000 testeos diarios de coronavirus, que en su mayoría son PCR. Esa cifra, de acuerdo a los datos que surgen de la plataforma Our World in Data, arroja un 20% de positividad.

Si bien el número está debajo del 50% que se registró en octubre, no deja de ser el doble de lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera como parámetro para indicar que se testea de forma eficiente. “En Ezeiza, por ejemplo, sólo testea la Ciudad. El resto de las provincias, sobre todo la de Buenos Aires que es la que mayor cantidad de argentinos que se fueron al exterior, no tienen un operativo de testo en el Aeropuerto”, agregó una fuente gubernamental que remarcó que en varias oportunidades desde la Casa Rosada le recomendaron a la administración de Axel Kicillof que copie ese sistema.

Por fuera de esa situación, y ante la posibilidad de contar con capacidad de testeo, otra de las cuestiones que miran con doble preocupación cerca del Presidente son las dosis de vacunas que van llegando. En teoría la semana que viene se normalizarían, según adelantaron, los vuelos para recoger las dosis de la Sputnik V en Rusia. Sin saber a ciencia cierta cuántos llegarían por semana, para no consumir el stock de vacunas, el Gobierno precisa 800.000 cada 7 días de acuerdo al ritmo actual de vacunación.

La entrega de dosis no es un problema sólo de Argentina sino que es global, de acuerdo a un documento que se encargó de armar la Cancillería en donde se transcriben la cantidad de dosis comprometidas y recibidas por varios países. En el mismo documento se omite poner las negociaciones de Argentina. Hoy en día están comprometidas 65 millones de dosis entre AstraZeneca, Sputnik V y Sinopharm mientras se busca negociar con Cansino, Sinovan y Jensen. Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson no están entre los planes.

¿Cuántas dosis efectivamente se recibieron? 4.880.540 lo que equivale al 7,3% lejos del 30% de Chile, por ejemplo. En el mismo paper también se omite comparar la cantidad de dosis comprometidas con la cantidad de población. Por ejemplo, Alemania tiene comprometidas 312 millones de dosis para 83 millones de habitantes. Brasil, más de 500 millones de dosis para 209 millones de habitantes. El país europeo vacunó a más del 20% de su población mientras que el principal socio comercial de Argentina ya inmunizó a más del 15%. ¿Argentina? Al 10% de la población.

La provincia de Buenos Aires vacunó pocos adultos menores de 70 años.

Estas cifras son miradas con mucha preocupación en los despachos oficiales. El primer objetivo de la vacuna es evitar la mortalidad, es decir que las personas que se contagien de coronavirus no terminen en camas de terapia intensiva y fallezcan. Eso mismo pasa con la vacuna antigripal que se dan todos los años los grupos de riesgo. La vacunación por ende evita que se colapse el sistema sanitario.

A la escasez de vacunas de le suma el problema político. El vacunatorio VIP, tal y como contó BigBang, sólo tiene una solución para el propio Presidente: vacunar a todo el mundo. “Si están todos vacunados, o una gran mayoría, para junio nadie se va acordar. Ahora, si seguimos así en esa fecha, es un problema”, explicaron en los albores de febrero cuando estalló el caso. A eso se le suma que por más que desde el Gobierno cierren nuevos acuerdos, la entrega de las dosis no es algo que puedan controlar. Y esto sucede hasta con Rusia que notifica la cantidad de dosis que salen de la Sputnik V cuando los aviones aterrizan en su territorio y no antes.

“Desde octubre venimos diciendo –y lo reiteramos la semana pasada– que no tenemos ninguna duda que tenemos una segunda ola por delante; no es una posibilidad. Ha ocurrido en todos los países del mundo”, afirmó hoy el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós.

En la Ciudad en los últimos días no sólo quedaron en el centro de la polémica por haberse quedado sin dosis para darle la segunda aplicación de Sinopharm al personal sanitario sino que además mantuvieron varias conversaciones con Vizzotti por estas cuestiones.

Qurós dijo que la segunda ola de Covid-19 es inminente.

En una de ellas se acordó apoyar la postergación de la segunda dosis para ampliar la base de vacunación a más personas, algo que la propia ministra había deslizado meses atrás cuando todavía era la número dos de la mencionada cartera. “Lo que nos falta ahí es tener la certeza del porcentaje de inmunidad que da la primera dosis de todas”, explicaron. Hoy en día solamente se sabe la de Astrazeneca que otorga una eficacia de más del 76% con la primera aplicación por tres meses.

El ex ministro de Salud, Ginés González García, también alertó en las últimas horas un problema más en la estrategia que está desarrollando el Gobierno: el aceleramiento de la vacunación. Para el ex funcionario, que fue eyectado de su cargo por el vacunatorio VIP, es más peligroso quedarse sin dosis en stock que ir despacio con la vacunación. “Terminas jugando un juego muy peligroso”, le dijo a sus más cercanos. Ese comentario y apreciación llegó hasta los oídos del Presidente.

Distribución de las dosis

La distribución y aplicación de la vacuna es otro de los problemas que empiezan a notar. Ayer por la tarde se liberó el dataset del NOMIVAC en donde se puede ver la cantidad de porcentaje de vacunados que tiene cada grupo etario. Con el criterio de distribución actual, que se hace sobre la cantidad de población que tiene cada jurisdicción y no por a edad o riesgo de la misma, las provincias recibieron un % simular de dosis salvo la Ciudad que tuvo un poco más teniendo en cuenta de que el 30% de todas las prestaciones médicas de covid en territorio porteño son de residentes de la provincia de Buenos Aires.

Aún así, la vacunación de las franjas de riesgo fue baja en las provincias con mayor cantidad de habitantes y mayor posibilidad de aglomeración. Entre las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la jurisdicción gobernada por Kicillof se encuentra última con el 13,2% de los adultos mayores de 60 años vacunados.

Muy de cerca le sigue Santa Fe, cuyo gobernador es Omar Perotti, con el 13,3%. La Ciudad, por otro lado, tampoco está en el top 10 de las provincias que más vacunó en ese rango. Se encuentra onceava con el 19,6%. ¿Cuáles son las provincias que más adultos mayores de 60 vacunaron? San Luis, con el 26,6%; Santa Cruz, con el 24,7% y compartee el tercer lugar con el 23,6%, Formosa y Tierra del Fuego. Esta ultima comparación fue realizada sobre esos datos por el analista Rodrigo Maidana.

La Argentina recibió 4.880.540 dosis de vacunas.
La provincia sólo vacunó al 19,6% de todas las personas mayores de 70 años.
San Luis es una de las provincias que más mayores de 60 años vacunó.

Si seguimos el hilo de datos y vamos hacia el rubro mayores de 70 años, nuevamente la jurisdicción gobernada por Kicillof se encuentra última entre todas las provincias. Sólo vacunó al 19,6% de todas las personas de esa franja; la sigue con el 21,4% Misiones. La Ciudad también está ahí cerca, a pocos escalones: 29,5%. Cuando se mira a los mayores de 80, Buenos Aires sale del fondo de la tabla y asciende cuatro puestos ya que vacunó al 32,2% de los adultos mayores de esas edad. La Ciudad, por su parte está quinta en el ranking luego de haber vacunado al 64,3% de ese grupo etario.

Nuevamente, la distribución se hace sobre la base de población que tiene cada provincia por lo que aun cuando en Buenos Aires hay 14 millones de habitantes las dosis que recibió son acorde a esa población con lo que el porcentaje debería ser similar en cada provincia. A eso se le suma que el personal sanitario se terminó vacunando no donde reside sino donde trabaja. ¿Por qué es importante esto? Porque los residentes en territorio bonaerense que trabajan en las clínicas o hospitales municipales/nacionales en la Ciudad recibieron sus respectivas dosis de parte del ministerio porteño.

Por otro lado, el fin de marzo, que se sabía que iba a ser uno de los meses más complicados, viene con algunas buenas noticias para el jefe de Estado. Por fuera de la regularización de los vuelos a Rusia, que empezarían a ser semanales tal y como quería en un principio la Casa Rosada, AstraZeneca confirmó que antes de fin de mes estará el embarque de las 580.000 dosis que deberían haber llegado antes de la primera quincena de este mes. A eso se le suma que en abril ya se anunció formalmente, desde ese laboratorio, que empezarán los envíos de las dosis cuyo componente activo se fabrica en Argentina y que se envasa en México.

La ventaja de esas dosis es que no necesitan ser traídas en un vuelo especial, se puede hacer en uno comercial, yen cada aeronave se pueden transportar muchas más.

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