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Enigma Báez: el silencio y las estrategias que usó para buscar salir de prisión

De aquel lejano 5 de abril de 2016 a las 17:50, momento en el que Lázaro Báez fue detenido en el aeropuerto de San Fernando, el empresario kirchnerista observó con detenimiento como las pruebas en su contra por lavado de dinero se fueron sumando a la causa que lo mantiene en prisión.


Báez nunca logró que le dieran la prisión domiciliaria. 

Al recrudecimiento de su panorama legal, se sumó el desguace de su imperio empresarial, el cual entró en total decadencia: sus firmas, favorecidas por contratos por más de $21.600 millones se encuentran al borde de la quiebra. Como si fuera poco, las internas familiares atravesaron su estadía por la cárcel -se divorció tras las rejas- y su defensa cambió en tres oportunidades.

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Lo cierto es que a lo largo de estos meses, Báez intentó poner fin al avance de la Justicia en la causa conocida como la ruta del Dinero K que investiga si el empresario lavó más de 60 millones de dólares entre 2010 y 2013, y requirió, en más de una oportunidad, el beneficio de la prisión domiciliaria.

Para ello su defensa recurrió, incluso, a organismos internacionales como la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), aunque hasta ahora el juez Sebastián Casanello rechazó todos y cada una de sus solicitudes.

El empresario es investigado por su vínculo con la ex Presidente. 

Una serie de interrogantes giran en torno al empresario. ¿Por qué calla? ¿Cuida a sus hijos? ¿Recibió presión de Norma Calismonte, su ex esposa, para no entregar información en torno a las cuentas en Suiza por 25 millones de dólares a nombre de los Báez jóvenes? ¿Si entrega esta información su pronóstico legal podría mejorar? Lo cierto es que el empresario no parece dispuesto a comprometer a integrantes de su familia en la causa que investiga la corrupción K y utilizó, hasta ahora, herramientas legales sin resultados concretos.

Prisión domiciliaria 

En septiembre y octubre del año pasado, la defensa del empresario, encabezada por Maximiliano Rusconi, pidió prisión domiciliaria para el empresario al argumentar que padecía un profundo estado de depresión y ansiedad. Lo cierto es que estos padecimientos serían sólo el comienzo de una serie de inconvenientes médicos que pondrían en riesgo la vida del empresario.

Norma Calismonte, ex esposa de Báez, le pidió protección para sus hijos. 

En abril de este año, Báez fue internado de urgencia por una “arritmia severa” aunque fue estabilizado gracias a la asistencia médica. Su historial médico incluye hipertensión, diabetes tipo II y asma bronquial. Esta serie de inconvenientes fueron enumerados en los dos pedidos formales para que el empresario deje la prisión y regrese a Río Gallegos.

Hacia esa ciudad apuntan sus cañones: el lugar donde forjó una relación íntima con el ex presidente Néstor Kirchner. Las tierras que vieron como un cajero del Banco de Santa Cruz se convirtió en un poderoso empresario de la construcción. Su deseo de regresar al Sur es tal que pidió, en dos oportunidades, permiso para visitar a su madre, quien sufre una delicada enfermedad. Aún espera por la autorización.

Al igual que la detenida Milagro Sala, el empresario acudió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar la supuesta “ilegalidad” de su detención. Báez cree que la decisión de Casanello de dictar la prisión preventiva en dos oportunidades por una "obstrucción a la justicia" y por "peligro de fuga" es “arbitraria”. Ante este escenario, reclamó por un veedor internacional del organismo para que emita un informe sobre el estado de situación de sus días en prisión.

Báez recurrió a la ONU para abandonar la prisión. 

Lo cierto es que las instancias a las que recurrió Báez fueron más allá de la CIDH y llegaron hasta la propia ONU. El 10 de mayo recibió la visita de un grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) quienes se interiorizaron sobre el estado de salud del empresario y conocieron las condiciones en las que pasa sus días en el penal de Ezeiza.

Los delegados del organismo se mostraron interesados en conocer si Báez podría acreditar una hoja de ruta de vuelo en caso de que la Justicia le conceda el beneficio de la excarcelación.

¿Por qué la ONU se mostró interesada en este detalle? El juez Sebastián Casanello rechazó los pedidos de excarcelación del dueño de Austral Construcciones luego de que la Policía Federal le informó que no habían podido acceder a la hoja de ruta del avión privado con el que Báez viajó desde Río Gallegos hasta San Fernando, donde fue detenido.

La maquinaria de Báez, en total desprotección.  

El magistrado consideró, en aquel momento, que con los medios económicos de Báez existía peligro de fuga, por lo que rechazó los pedidos de la defensa del hombre acusado de lavado de dinero, pese a que los abogados presentaron el recorrido de la aeronave.

Ambas partes preparan una presentación formal ante la Justicia por “detención arbitraria”. Se trata de otra carta del empresario para abandonar su celda de Ezeiza. Claro está, parece que Báez no entregará datos sobre sus hijos, a pesar de que eso le cueste, tal vez, una estadía en prisión más prolongada de lo que esperaba.

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