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Fernández y Larreta se reunirán el sábado en Olivos ante el aumento de casos de Covid-19

Ayer hubo un primer contacto tras una charla entre el jefe de Gobierno de la Ciudad con el gobernador de la provincia de Buenos Aires.

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, hasta hace pocas horas no había respondido aun a la invitación del presidente Alberto Fernández para mantener una reunión hoy en la quinta de Olivos como consecuencia de la suba de casos del coronavirus (Covid-19). El encuentro, según explican, se hará finalmente el sábado en Olivos.

Aún no está confirmado el día y horario de la reunión entre Larreta y Fernández.

El contacto para buscar la foto en conjunto fue iniciado por el Secretario General, Julio Vitobello, que llamó al vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli. Luego de extendida la invitación, el propio Rodríguez Larreta volvió a tener un dialogo con el jefe de Estado. Salvo por cuestiones de pandemia, la relación entre ambos se habría roto.

Incluso varias veces los encuentros entre los jefe de Gabinete, en donde se incluyó también al de la provincia de Buenos Aires, fueron sin divulgación de fotos. Según trascendió, Fernández quiere empezar a programar la idea de un AMBA nuevamente unificado en cuanto a las medidas que se tienen que tomar. Incluso hay una fecha posible para el anuncio de nuevas restricciones: el 9 de abril.

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Kicillof y Larreta ya iniciaron un diálogo.

Ayer Rodríguez Larreta volvió a activar los canales de diálogos directos con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, que en la semana decidió igualar las restricciones en territorio bonaerense con los de la Ciudad. Acordaron que la clave de acá hasta la semana que viene no solamente es mirar lo que dicen las curvas y cifras que cada uno maneja, sino también redoblar el control.

¿La clave del encuentro? Se volvió a instalar la idea del AMBA como un conjunto a la hora de la toma de decisiones. Decisiones, que valga la redundancia, aun no están tan claras. Por un lado Kicillof no quiere pagar el costo político de ser, como sucedió durante el año pasado, el que propone las medidas más drásticas. “Entendió que en muchos casos era posible ir un poco más despacio en ciertas cuestiones”, explican.

Rodríguez Larreta, por su parte, no quiere quedar como que nuevamente le marcaron la cancha como sucedió también durante el 2020 cuando tuvo que tomar restricciones que no tenían fundamento en los indicadores que mostraba la Ciudad. Eso lo llevó a, luego de varias críticas internas, buscar levantar la bandera del regreso presencial a las clases, por ejemplo.

El jefe de Estado, por su parte, quiere que se comparta el costo político de la toma de decisiones impopulares. Eso quedó claro durante esta semana en la que bramó contra varios gobernadores que mantienen la postura similar a la que impidió el toque sanitario a principio de año.

Sin embargo, hay algo en que los tres dirigentes están de acuerdo: ganar tiempo. El año pasado se tenía que ganar tiempo con el confinamiento para lograr preparar el sistema de salud para evitar que se sature. Ahora la carrera con el tiempo es para que la curva de contagios no sea superior a la curva de vacunas para evitar que las camas de terapia intensiva (UTI) se congestionen.

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