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La cumbre de la nada misma: el PRO se reunió, discutieron, no solucionaron su interna y aumenta la tensión

Durante el almuerzo Rodríguez Larreta y Bullrich defendieron sus posturas. Macri no hizo nada. 

 

El operativo en los alrededores de la casa de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner a cargo de la Policía de la Ciudad y por orden del jefe de Gobierno Porteño Horacio Rodríguez Larreta desató pelea interna en el PRO otra vez. De un lado, los halcones con Mauricio Macri y su vocera Patricia Bullrich. Del otro, las palomas, también llamados moderados, caracterizados por Larreta y Diego Santilli.

 

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¿Cuál fue la razón del nuevo enfrentamiento? Tras la represión de la Policía de la Ciudad y el derribo de las vallas, Bullrich apuntó duro contra Larreta y su ministro de seguridad Marcelo D’Alessandro. “Si tomas una decisión, la tenés que mantener. El problema no es la valla, es simbólico. No podés entregar el orden”, dijo la presidenta del PRO durante una entrevista.

 

Y siguió: “A mí me parece que cuando vos ya tomas una decisión de cercar la casa de la vicepresidenta para cuidar a la vicepresidenta y a los vecinos, la tenés que mantener. Si poner las vallas fue un error, la tenés que mantener. Hay que apoyar con fuerzas a la policía y la policía se va a cruzar de brazos y no va a hacer más nada”.

 

Por último, la muy cuestionada ex ministra de Seguridad durante la presidencia de Macri afirmó: “Me parece que el problema, y es lo que estamos viendo hoy, la calle la tiene la militancia. Deciden ellos, son los que cortan el tránsito. Si seguimos naturalizando que el orden y la ley lo tengan grupos informales y no el Estado o la policía… hablamos de un grupo que decide ponerse una chaquetita y decir ‘ahora la calle es mía. Creo que ahí el problema es que se rompe un contrato de conveniencia social y se genera el privilegio del poder. Ayer CFK tenía el privilegio del poder”.

 

Por supuesto, Larreta no se quedó callado y le respondió aunque a través de sus funcionarios. Primero fue Felipe Miguel, el jefe de gabinete de Larreta, quien afirmó: “La Argentina necesita frente a todos estos embates la unidad de la oposición. Estas declaraciones tienen un interés personal. Son cuestiones cortoplacistas. Prioriza intereses personales por encima de los intereses de la República. La policía ha actuado con mucha firmeza. La policía de la Ciudad se bancó 14 toneladas de piedras cuando Bullrich era ministra, para que el Congreso pudiera sesionar. Patricia Bullrich sabe muy bien con la firmeza con la que actúa la Ciudad. Quisiera pedirle que reflexione”.

 

El segundo funcionario que le respondió a Bullrich fue D’Alessandro, titular de seguridad porteño: “Me llaman mucho la atención las declaraciones de Patricia Bullrich sobre el accionar de la Policía de la Ciudad. Como se vio durante todo el día de ayer actuaron con firmeza, profesionalismo y responsabilidad, sin dejarse amedrentar incluso por dirigentes políticos devenidos en manifestantes. La actitud resulta funcional al kirchnerismo, que pretende caos y violencia. Es momento de unirnos y dejar de lado las mezquindades políticas”.

 

Pero ya era tarde. Bullrich ya había pegado donde más le dolía a Larreta y lo acusó en público de ser muy blando. Esas diferencias tuvieron como corolario final la organización de un almuerzo de la cúpula del PRO para dirimir sus diferencias. El lugar elegido fue el restaurant Hapenning, reducto favorito del ala más dura de Juntos por el Cambio, y la fecha fue el martes al mediodía. Hasta ahí llegaron de Mauricio Macri, Larreta, Bullrich, Jorge Macri, María Eugenia Vidal y Ritondo, los dirigentes Diego Santilli, Humberto Schiavoni, Federico Angelini, Laura Rodríguez Machado y Fernando de Andreis.

 

El encuentro se caracterizó por ser muy tenso. Estuvo cargado de silencios y muchas miradas de enojo. Sin dudas, el más molesto era Larreta, quien fue uno de los primeros en hablar en la mesa y dejó en claro que no soporta más las críticas públicas de Bullrich. Como respuesta, la ex ministra de seguridad de la Nación le respondió: “Digo lo que pienso por el bien de todos”.

 

En el medio, el resto de los presentes trataron de mediar y bajar el tono de los duros cruces de Bullrich. Pero no obtuvieron los resultados que esperaban. Durante el encuentro, el jefe de Gobierno Porteño y la líder del PRO se trenzaron nuevamente para dejar en claro sus posturas. Mientras él explicaba por qué habían decidido levantar las vallas del operativo, ella le reciminaba que el accionar policial no hubiera sido más “duro”.

 

En el aire ya había quedado más que claro que, a estas alturas, las diferencias entre ambos ya no tienen vuelta atrás. Por un lado, Larreta quiere ser el candidato a presidente de Juntos por el Cambio para 2023. Al mismo tiempo, Bullrich ya afirmó que se presentará como precandidata al igual que Vidal. En el medio de todo eso, Macri pretende jugar fuerte e ir por su “segundo tiempo”, como denomina a su segunda presidencia.

 

En ese sentido, el silencio de Macri durante los encontronazos de Larreta y Bullrich llamaron la atención. Casi distante, el ex presidente escuchó las palabras de cada uno de los funcionarios y dirigentes que se hicieron presentes en el almuerzo pero casi no emitió palabra. “Estuvo callado. Casi no aportó”, dijo una fuente del PRO. Lo cierto es que, tal vez, una de las estrategias del empresario sea que la pelea entre Larreta y Bullrich sigue aumentando para convertirse en el candidato natural a la presidencia de Juntos por el Cambio.

 

Lo cierto es que el único objetivo del encuentro no se cumplió. Las “palomas” le mostraron su fiel apoyo a Larreta. A esas palabras se sumaron Vidal y Ritondo, cercanos a Macri. Pero Bullrich no mostró arrepentimiento de sus críticas y mucho menos le dio una palabra de aliento a Larreta. “A mí el sábado me pidieron que salga a apoyar públicamente el operativo de la Ciudad y a la noche el gobierno porteño cambió de opinión y se fue a negociar”, tiró sobre la mesa. Como respuesta tuvo más silencio.

 

A la salida del encuentro, incluso, rompieron el pacto que había firmado de palabra en la mesa. Aunque habían quedado que solo Vidal hablaría con la prensa, también lo hicieron Santilli, Ritondo y la propia Bullrich. Y dejaron en claro que está todo mal puertas para adentro. Vidal afirmó: “Fue una reunión como la que hacemos habitualmente en el PRO para discutir en los debates de encuentro hacia el interior del partido. Es un tema terminado".

 

Por su parte, Ritondo afirmó: “Fue una buena reunión donde se charló sobre el tema de la seguridad en La Recoleta, entre otros temas. El que resuelve es el Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires". Y Santilli dijo: "El episodio ha sido dialogado y hay que entender que la Argentina vive un momento complicado. Me gustaría que a veces el juez Gallardo actúe para los vecinos, para la sociedad y para las víctimas no siempre actuando para los que irrumpen el orden".

Pero, Bullrich, para muchos en el rol de vocera de Macri, rompió la paz y dejó en claro que la tensión sigue presente en el PRO. Por ello, a la salida volvió a criticar al gobierno Porteño: “La sociedad debe ser protegida y no se puede vivir en la anomia, en un país sin ley, y en ese sentido hemos mantenido la posición. A partir de ahora hemos decidido dar por cerrado este hecho y hemos decidido también que cuando el gobierno de la Ciudad toma decisiones, previas consultas a todos nosotros, respecto al apoyo que necesita, debe mantener la posición tomada y, en caso contrario, el gobierno de la Ciudad debe no preguntar y de esa manera tener la decisión y hacerse cargo y, en consecuencia, será su decisión y no la de todos”.

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