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La rosca detrás de la división en el Senado y las primeras reacciones en la oposición

Qué impacto tendrá en la composición del Consejo de la Magistratura y el as que se guarda la Corte.

En las últimas horas, la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner dio un golpe de timón y provocó la división del bloque del Frente de Todos en el Senado. La decisión se aceleró por la imposibilidad que veía la ex presidenta de frenar la composición del Consejo de la Magistratura tal y cual ordenó la Corte Suprema en un fallo del año pasado, cuando le dio al Congreso un plazo de 120 días para tratar una nueva ley.

Sin embargo, las charlas por la división del bloque venían, según pudo reconstruir este medio, desde principio de año ya que dentro de la bancada oficialista en el Senado coexistían diferentes tensiones que ponían, a veces, en jaque el funcionamiento de la misma. Algo de esto se vio durante el tratamiento del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

De esta forma, la unión de ambos bloques quedará formalizada dentro de un interbloque como sucede con Juntos por el Cambio. Si bien en un principio desde el oficialismo remarcaban que se trató de una decisión que se venía cocinando desde hace tiempo, lo cierto es que también hubo una pizca de necesidad de avanzar en ese sentido para intentar conseguir un representante más dentro del Consejo de la Magistratura.

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Con el retroceso a la ley anterior por haber sido declarada la última, de 2006, como inconstitucional por la Corte Suprema se necesita elegir a un representante más en cada cámara por la segunda minoría. En el caso del Senado ese lugar iba a ser para Luis Juez, senador de Córdoba. Pero con la división ahora creen que ese lugar le correspondería al bloque de Unidad Ciudadana, que responde al kirchnerismo duro. Resta ver cómo será la resolución final de acuerdo a la interpretación que se haga del fallo del máximo tribunal.

Pero, por fuera de eso, una de las respuestas que esgrimieron desde el oficialismo da a entender que efectivamente hubo una intencionalidad en el sentido de “dormir” a Juntos por el Cambio. En 2018, cuando era presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó decidió que se unifiquen para elegir a esos representantes los bloques de Cambiemos con el PS, Libres del Sur y GEN, además de Compromiso Federal, el PJ de La Pampa y aliados del MPN. De esta forma le sacaron la primera minoría al Frene de Todos, que en ese entonces era solamente Unidad Ciudadana. 

Al margen de la jugada, lo cierto es que todas las tribus dentro del Frente de Todos estaban al tanto. Incluso los gobernadores peronistas que mantuvieron desde el lunes temprano diferentes conversaciones con Fernández de Kirchner y allegados para avanzar con la mayor celeridad posible de optar por ese camino.

De acuerdo a la primera de las notas firmada por José Mayans, el primer bloque con una mayoría de 21 senadores pasará a llamarse Frente Nacional y Popular y estará presidido por el propio senador formoseño. El segundo de los bloques del oficialismo, de 14 integrantes, se denominará Unidad Ciudadana, según sostiene el texto con el anuncio firmado por la senadora por Buenos Aires Juliana Di Tulio.

El bloque de Mayans quedará compuesto por los senadores Guillermo Andrada, Daniel Bensusán, Eugenia Catalfamo, Maurice Closs, Lucía Corpacci, Carlos Espínola, María Teresa González, Ricardo Guerra, Edgardo Kueider, Claudia Ledesma, Marcelo Lewandowski, Cristina López Valverde, Sandra Mendoza, Gerardo Montenegro, José Neider, María Pilatti, Antonio Rodas, Adolfo Rodríguez Saá, José Uñac y Pablo Yedlin. El segundo de los espacios del oficialismo será integrado por Sagasti, Di Tulio, Oscar Parrilli, Carlos Linares, Mariano Recalde, Guillermo Snopek, Silvia Sapag, Martín Doñate, Silvina García Larraburu, Nora Giménez, Ana Ianni, Matías Rodríguez, Eugenia Duré y Sergio Leavy.

En sintonía, el Gobierno salió a respaldar la jugada de Fernández de Kirchner. Así lo dejó en claro esta mañana el jefe de Gabinete, Juan Manzur, al llegar a Casa Rosada. “La decisión que tomó nuestro bloque está dentro de los parámetros legales en los cuales está permitido este tipo de accionar”, defendió Manzur en un reportaje concedido al canal de noticias Crónica.

Y agregó: “Esto tiene que ver con una decisión del máximo tribunal de Justicia de avanzar con un fallo con el que no estamos de acuerdo. Por eso la decisión de nuestro bloque de avanzar en el marco de esta decisión que se ha tomado es correcta”.

Uno de los dirigentes de Juntos por el Cambio que salió al cruce de la jugada fue el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien en un extenso hilo de Twitter cargó contra la división del bloque. “Una vez más, el kirchnerismo quiere quebrar el Estado de Derecho y la división de poderes en la Argentina. No lo vamos a permitir”, expresó.

“El Gobierno pretende un Consejo de la Magistratura con mayorías propias para disciplinar a los jueces. Eso hicieron con la reforma del 2006 que redujo la cantidad de jueces, abogados, académicos y representantes de la oposición parlamentaria, una reforma que la Corte Suprema declaró inconstitucional”, agregó Larreta.

“El fallo de la Corte es claro: la ley que regulaba el Consejo es inconstitucional y hay que volver a la composición anterior para preservar el equilibrio institucional entre los estamentos tal como lo indica la Constitución”, remarcó.

“Este fallo implica que tanto la Cámara de Diputados como la Cámara de Senadores deben enviar sus representantes al Consejo de la Magistratura para que el organismo encargado de designar, evaluar y remover a los jueces pueda funcionar como la ley manda”, continuó.

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