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Larreta mira de cerca a sus "funcionarios que no funcionan": las quejas y críticas que más suenan

En las últimas semanas se incrementaron las críticas contra miembros del Gabinete. ¿Se viene un recambio?

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner popularizó una frase el año pasado; “funcionarios que no funcionan” fue el término que utilizó para hacer referencia a miembros del gabinete de Alberto Fernández que consideraba que no estaban a la altura de la gestión que necesitaba la pandemia del Covid-19.

Mucho se habló, y todavía se habla, sobre esa cuestión. Sin embargo, quien también tiene en su nómina de funcionarios algunos que empezaron a recibir calificaciones de que “no funcionan” es el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que buscará recluirse hasta abril o mayo en la Ciudad para terminar de encaminar la forma de gestión de los próximos dos años en vistas de la campaña presidencial que quiere encarar.

¿Quiénes son los funcionarios que no funcionan de Rodríguez Larreta? Entre los principales que reciben las críticas y quejas está la ministra de Desarrollo Humano y Hábitat, María Migliore. La organización que ella creó y patrocina dentro del PRO, “La Popular”, junto a su equipo en la mencionada cartera, se pusieron al hombro la campaña en la Comuna 8 con la promesa de que iban a revertir el resultado que allí se cosechó en las PASO. 

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Cabe recordar, además, que a fines del 2019 las oficinas del Ministerio se mudaron a esa zona de la Ciudad luego de que se remodeló el denominado “Elefante Blanco”. La noche del domingo de los comicios generales encontró que el Frente de Todos se impuso en esa comuna aún con la cantidad de recursos que se destinó. “Se gastaron la plata de una campaña presidencial en una comuna y no la ganaron”, fue una de las quejas que se escuchó la semana siguiente dentro del gabinete porteño.

A esta situación, en donde hay tirones con algunos funcionarios del riñón de Rodríguez Larreta, se sumaron algunas expresiones en redes sociales de, valga la redundancia, funcionarios de segundas líneas de la cartera con respecto al homicidio de Lucas González, el joven de 17 años que fue asesinado a manos de tres efectivos de la Policía de la Ciudad vestidnos de civil. “Justicia por Lucas”, fue una frase que se replicó en estados de WhatsApp y stories de Instragram.

Pero ella no es la única. En la noche de las elecciones en el búnker se vivió una situación particular. El gobernador de la provincia de Corrientes, el radical Gustavo Valdés, se quedó afuera del escenario en un principio. Un efectivo de seguridad privada contratado le impidió subir con el resto de los dirigentes nacionales cuando llegó el momento de que la mesa nacional de Juntos por el Cambio subiera a festejar la victoria sobre el Frente de Todos.

“Disculpe, no me importa quién sea. Si no tiene precinto no puede subir”, le dijo a Valdés, de acuerdo a lo que reconstruyó este medio, el efectivo de la empresa de seguridad. Inmediatamente el mandatario provincial estalló el cólera y salió a la calle. Insultó al jefe de Gobierno porteño y a cuanto funcionario de PRO pasó por su mente. 

Quién lo calmó fue uno de los funcionarios históricos de comunicación del macrismo, Hernán “Bubu” Anbinder. Luego tuvieron que salir a la calle el senador nacional electo Alfredo Cornejo y el secretario de Ambiente, Eduardo Macchiavelli, a convencerlo de que había sido un error y que ya estaba solucionado. Valdés reclamó que no podía ser que contraten a chicos de “20 años para organizar un evento así” y todo siguió por su camino normal.

¿Quién fue el encargado de todo? El Secretario General, Fernando Straface, aparece como el principal señalado. El resultado electoral que cosechó María Eugenia Vidal, los problemas para frenar al economista Javier Milei, el avance del radicalismo en toda la campaña con Martín Tetaz como candidato principal y otros errores en la gestión de la campaña lo dejaron como uno de los apuntados. Más aun cuando fue quien empezó a buscar extender su área de influencia dentro de la Jefatura de Gobierno. Nadie piensa en removerlo, ni mucho menos, aunque sí estuvo a punto de tener que dejar su espacio la cabeza de lista de legisladores porteño, Emmanuel Ferrario, para ir a la Legislatura. Al final hubo enroque y se mantuvo en el cargo.

En una de las visitas provinciales que realizó Rodríguez Larreta en la campaña hubo una corta, pero intensa queja por la forma que se organizó todo. Es que la logística hizo que se dieran más vueltas con un intinerario apretado. “Esto en una campaña nacional no se puede volver a repetir”, fue la única frase que deslizó. Todos los encargados tomaron nota.

Los cambios que se avecinan también generaran algunos chispazos. Confirmada la llegada del intendente de Vicente López, Jorge Macri, como ministro de Gobierno, en los equipos de armado ya empezaron a deslizar que va a ser un problema que el jefe comunal busque imponer su línea de juego. “Equipo que gana no se debería tocar”, fue una de las frases que llegaron a los oídos del diputado nacional electo, Diego Santilli, ya ungido como armado nacional de Rodríguez Larreta. 

En el medio, dos de los ministros con mejor ponderación dentro del gabinete, Soledad Acuña (Educación) y Fernán Quirós (Salud), atienden sus respectivos celulares con cara de asombro cada vez que alguno de sus colegas los consultan por cuestiones que no pueden creer que estén preguntando.

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