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Leo Grosso: “Soy marica, no es un bardeo, es mi nombre, me encantaría adoptar hijes”

En diálogo con BigBang, el diputado y referente del Movimiento Evita relató cómo vivió su primer año tras la salida del closet pública, adelantó que le gustaría adoptar hijos y reveló un emotivo diálogo con Máximo Kirchner. Su vínculo con Alberto Fernández y cómo imagina al próximo gobierno.

Por Agusti­n Gulman

El diputado nacional Leo Grosso no dio vueltas: “Soy marica y así elijo nombrarme”. Era el Día de la Militancia peronista, que se celebra cada 17 de noviembre cuando publicó un emotivo posteo en sus redes sociales en el que le contaba al mundo que era homosexual. Un año después, y a una semana de la multitudinaria Marcha del Orgullo LGBTTTI que reunió a medio millón de personas, cuenta a BigBang que esa fue su segunda salida del closet. La primera fue años atrás, cuando juntó a su familia a horas de la Navidad y les conto que era gay, y que esa noche asistiría a la celebración junto a su pareja.

Grosso fue el primer diputado en contar abiertamente que le gustaban los hombres. Cuatro meses después de su posteo, el legislador del Movimiento Evita se casó con pareja, Guillermo Castro. Fue una pieza importante en el armado de la unidad del peronismo en el Frente de Todos y el 10 de diciembre asumirá su tercer mandato en la Cámara baja, a donde desembarcó en 2011 con apenas 27 años, siendo casi el diputado más joven en la historia de la Argentina.

En diálogo con BigBang, Grosso relató cómo vivió la marcha del Día del Orgullo, a la que asistió junto a su marido, cuenta que le gustaría adoptar hijos, se esperanza con que el nuevo gobierno resuelva problemas estructurales y habla de la “urgencia moral” que debe resolver el presidente Alberto Fernández. Además, se esperanza con que la legalización del aborto se transforme en ley: “Se va a discutir de nuevo y esperamos tener las manos para ganarlo”.

- ¿Cómo viviste la marcha del Día del Orgullo?

-Muy contento, fue una marcha muy grande, enorme, faltó la dirigencia política. Cuando están en campaña van todos, y ni bien terminó hubo una ausencia enorme de dirigencia política. Hay un colectivo cada vez más fuerte, que está organizado y plantea la necesidad de que el Estado no abandone las políticas antidiscriminatorias, reparadoras y de igualdad que tiene que construir, porque es un colectivo particularmente golpeado en estos cuatro años de neoliberalismo. Cuando se desarman las políticas de Estado, de protección, inclusión y acompañamiento, en un contexto de retroceso de derecho de las mayorías, hay sectores que sufren mucho. El colectivo travesti y trans sufrió demasiado, hubo muchos hechos de violencia, aumentaron los travesticidios y transfemicidios, tenemos un brote fascista en Brasil, acompañado por las declaraciones del fascista de Bolsonaro. Esa marcha vino en un momento muy especial que fue en un fin de ciclo del gobierno.

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- ¿Y en lo personal? ¿Fuiste con tu pareja?

-Sí, yo voy hace unos ocho o diez años. A las primeras iba medio camuflado, después iba a “acompañar”, fue todo un proceso de hacerme visible. Siempre de alguna manera terminaba en la marcha del Orgullo. En estas ocasiones uno va más contento, porque va organizado y visible, que son dos cosas que hacen bien. Fue una marcha con la particularidad de que en los últimos dos o tres años fue potenciada por el movimiento feminista, que hace que no sea una marcha de nuestra comunidad, sino de un sector de la comunidad que acompaña este planteo. Hasta una publicidad de una gaseosa muy conocida lo reflejó, la sociedad empieza a avanzar en la discusión que tiene que ver no con la tolerancia, como lo quieren plantear, sino con la inclusión.

Salir del closet y deconstruir las estructuras machistas con las que fuimos criados cuesta un montón".

- Vos tuviste una doble salida del closet, una con tu familia hace unos años, y otra más reciente, hace un año, a través de las redes sociales, que fue muy emotiva. ¿Cómo viviste cada una de esas experiencias?

-Son re intensos esos momentos de visibilidad, en realidad no es un día que decidís, sino que es un proceso, lo vas haciendo siempre. Salir del closet y deconstruir las estructuras más machistas con las que todos hemos sido criados cuesta un montón. Fueron distintas porque fueron en distintos contextos. Con mi familia y mis amigos fue a un año del matrimonio igualitario, después de la muerte de Néstor Kirchner, toda mi generación muy movilizada y con mucha expectativa. La segunda vez fue en el marco de este gobierno que se va, a los pocos meses de que Marian Gómez fuera procesada por besar a su novia en una estación de subte, a la semana de que tres maricas fueran expulsadas de una pizzería a los golpes. En este contexto de retroceso grande, con un sentido de responsabilidad más político, lo primero fue más personal. Yo soy diputado, tengo un lugar de responsabilidad y poder en la sociedad, tengo que ponerlo a disposición.

- ¿A tu familia se lo contaste en una Navidad?

-Sí, fue un poco bruto lo mío, cada uno hace lo que puede. A mis hermanos unos días antes los invité a comer a casa, les conté, todo bien. Uno lo lleva con mucho dramatismo y después la situación se desdramatiza: mi hermana se había preocupado porque pensaba que yo les iba a decir que me iba a vivir a Bolivia, porque yo había viajado y me había encantado. Es mi hermana melliza. Cuando le conté hizo un gesto de alivio.

- ¿Alguno lo imaginaba?

-No… No creo, o no me lo dijeron. Algún amigo se lo imaginaba.

- ¿Y tus viejos?

-A mis viejos fue en Navidad, les pregunté si estaban en su casa para pasar, como si fuera a dejar el vitel toné o el melón para el postre, les conté y les dije: “Bueno, ahora a la noche vengo con él”, que era mi pareja de ese momento. Y todo bien, llegué y estaban todos reunidos todos, mi abuela, tíos, todos.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

EL ORGULLO ES UNA RESPUESTA POLÍTICA Nunca me imaginé estar haciendo esto. Quizás porque como le dijo mi compañero a su mamá al salir del closet, “ningún hijx aclara su sexualidad si es heterosexual”. Quizás porque tengo una familia hermosa que me ama y me banca en todas. Quizás porque mis amigxs, mis compañerxs del Evita me conocen, me quieren y respetan como soy. Quizás eso me sirvió de excusa, quizás antes no me animé. Tengo 35 y milito desde los 17, esto siempre fue una contradicción en mi vida. La política es machista, patriarcal y se mueve en esos códigos. La lucha por poner la política al servicio de las mayorías populares no escapa a esta lógica, por más justa que sea. Quizás porque ahora la marea feminista y disidente vuelve a poner todo en jaque. Quizás ahora, acá, con ellas no me siento más una minoría. Las pibas siguen abriendo caminos, como antes lo hicieron otres. Quizás estoy harto de la doble vara de la política, de la hipocresía como regla. Quizás porque creo que lo que hago, lo que pienso y lo que digo, no cambia en nada según a quien amo, o sí, y en el mejor de los sentidos. Quizás porque no quiero que les cueste lo mismo que a mí, que no se sientan mal, discriminados, ninguneados, perseguidos, con miedo al bardeo y para eso abrir caminos, hacernos visibles, ayuda. Quizás porque hay un brote fascista en el continente, porque me sentí interpelado cuando metieron presa a una piba por besar a su novia o echaron a dos pibes de una pizzería. Quizás porque vi pibes morirse de bronca, porque no pude caminar de la mano con mis amores desde chico o me tuve que besar a la vuelta de la esquina por miedo al qué dirán. Quizás también porque estoy enamorado, por el abrazo de un amigo cuando le conté, la sonrisa cómplice de una doña en Villa Hidalgo, o porque compañeras de la cooperativa me cuidan al Rubio cuando llega a algún lugar. Quizás porque mi abuela de 89 años me pedía que adopte bisnietos, por todo ese amor… hoy me animo. Soy Marica y así elijo nombrarme. Como decía el compañero Jáuregui “en una sociedad que nos educa para la verguenza, el orgullo es una respuesta política”. Al closet no nos empujan nunca más. ¡Feliz día de la militancia!

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- ¿Puertas adentro del Congreso cómo lo tomaron?

-Hubo muy buena onda y solidaridad de las mujeres de todos los bloques. Desde Silvia Lospennato hasta Mayra Mendoza. Todas las mujeres del bloque no sólo me mandaron mensajes o me llamaron, sino que lo hacían público, pero también muchos diputados. Uno de los primeros que me llamó para felicitarme fue Máximo Kirchner.

- ¿Qué te dijo?

-Algo así como “vi lo que escribiste, te bancamos mucho, un abrazo”. Después hablamos del aporte que habían hecho a la lucha nuestra y a nuestra comunidad su viejo y su vieja. Fue todo medio una locura, yo estuve varios días pensando en hacerlo, hablando con mi compañero, y el Día de la Militancia aprovechamos. Hubo buena recepción en el Congreso y en la sociedad en general.

- Fuiste el primer diputado que contó abiertamente sin ningún tabú…

Creo que sí, o por lo menos el que hizo tanto escándalo.

-Usé la palabra 'marica' porqeu era la que usaban para bardearme de chico".

- Y después te casaste.

-Sí, porque también salir del closet o hacer un proceso de visibilidad a veces puede ser más sencillo cuando estás enamorado, porque sentís una firmeza, un acompañamiento.

- ¿Hace cuántos años estás en pareja?

-Cuatro años y medio.

- Cuando publicaste el texto en el que saliste del closet usaste la palabra “marica”, que históricamente está asociada para discriminar. ¿Por qué la elegiste?

-Porque usaban esa palabra para bardearme cuando era chico. Yo siento que se las tengo que robar, se las voy a robar, no es un bardeo, es mi nombre, es como me defino, mi identidad. Nosotros también estamos discutiendo eso. Yo siempre jodo con que cada vez que leo “puto” escrito en la calle me saco una foto y se las mando a todos. Eso lo voy a discutir, no es un insulto, vamos a tomar esas palabras que nos hicieron daño, con las que intentaron dañarnos, y las vamos a dar vuelta para construir una sociedad distinta.

- Tenés una asesora trans, una asesora lesbiana y un asesor homosexual.

-Dios los cría y el viento los amontona… El bloque del Movimiento Evita es el único que tiene chicas trans contratadas en el Congreso.

- ¿En qué te asesoran?

-Anahí (Pozas) es la compañera trans que trabaja conmigo, es secretaria, lleva adelante la oficina, aunque también hace otras cosas. Es la jefa de despacho, está a cargo del movimiento. Ornella Infante va a ser la primera contratada de planta travesti del Congreso, fue candidata a diputada nuestra en Río Negro, ella me asesora en la comisión de Derechos Humanos, también a la diputada Araceli Ferreyra y Silvia Horne. No es abogada, pero sabe mucho por la pelea que dio. Toda la ley antidiscriminatoria, la ley integral trans, la ley de cupo laboral, partidas de nacimiento, un montón de reformas que son propuestas de ella y defiende muy bien y construye los acuerdos con otros asesores.

- ¿Usas lenguaje inclusivo?

-Sí… Lo naturalicé, lo uso para ir instalándolo, para ir instando a hablar de lagunas cosas. No me vuelvo loco, la batalla cultural es el resultado de reformas estructurales que primero tenemos que hacer. Hay un rol del Estado, de la sociedad civil, del pueblo, y después de la batalla cultural.

- ¿Cuáles son las urgencias que debe resolver Alberto Fernández en los primeros meses de su gobierno?

-Hay una urgencia que es moral: el hambre. En la Argentina hay tres millones y medio de personas que se van a dormir con hambre, y cuando tengamos los datos de diciembre seguramente serán más, porque la situación social no mejoró. En los primeros cien días hay que tomar una medida a diario, Alberto está trabajando en ese sentido y ya anunció la creación del Consejo Económico y Social. Es una prioridad en un país productor de alimentos, es un tema que se resuelve con decisión política. También hay lograr la capacidad de compra del bolsillo de la gente, que nuestro salario valga algo, encender la economía. Hay expectativa, un empresario en San Martín ya anunció 5 millones de dólares de inversión porque tiene la expectativa de que se va a apostar a la industria.

El vínculo de Alberto Fernández con las organizaciones sociales va a ser excelente".

- ¿Pensás que hay posibilidades de que un gobierno que asume en este contexto de crisis pueda encarar reformas estructurales, que se meta con intereses en la Justicia, en los servicios de inteligencia, que erradique pobreza?

-Creo que sí. La oportunidad de haber visto dos modelos tan diferentes y aprender de aciertos y errores y tener fresca la historia nos obliga a tomar medidas urgentes pero todo el tiempo pensando en soluciones estructurales, de fondo. Este gobierno que se inicia tiene que sentar las bases de políticas de Estado que permitan el desarrollo de la economía en un período largo de tiempo, establecer un modelo de desarrollo.

- ¿Cómo pensás que va a ser el vínculo de las organizaciones sociales con el gobierno de Alberto Fernández?

-Excelente, tenemos mucha expectativa, los movimientos sociales construimos mucho protagonismo en las calles estos años, peleamos duro, nos movilizamos un montón, tuvimos muchas conquistas, Emergencia Social, Alimentaria, el Consejo de la Economía Popular, pero el 90 por ciento apostamos al Frente de Todos.

- ¿Qué va a pasar con el aborto el año que viene?

-Se va a discutir y esperamos tener las manos para ganarlo. Hay compañeras que dicen que el mecanismo quizás sea la vía judicial, las compañeras tienen que discutir la estrategia y nosotros estaremos al pie del cañón para hacer lo que las compañeras determinen que sea la mejor estrategia. Ningún político en la Argentina en condiciones de habilitar o no un debate que ya fue habilitado por la sociedad, es inevitable, el proyecto se va a volver a presentar y va a volver a debatirse.

- ¿Te gustaría adoptar hijos?

-Sí, por supuesto. Es una decisión siempre colectiva, podría ser individual, pero en mi caso quiero hacerlo con alguien más: mi compañero, mi marido, Guille, también quiere. Nos encantaría, es uno de los planes. Hay que acomodar tiempos y lugares físicos. Es parte del plan, no va a pasar mucho tiempo hasta que lo concretemos, tenemos ganas de tener hijos, de hacernos cargos de hijes y lo vamos a hacer, estamos averiguando cómo es el proceso de adopción, nos encanta hacernos cargo de cuidar gente.

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