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Los tres desafíos económicos que enfrenta Alberto Fernández en su primer trimestre

Antes de que termine marzo la administración de Fernández tendrá que atender tres focos claves de la Economía.

El 2020 representa el primer año completo de mandato que tendrá por delante el presidente Alberto Fernández. En un contexto de una sequía que puede llegar a tener el mismo impacto que en 2018, en plena renegociación de la deuda externa y con la promesa de “poner dinero en el bolsillo de la gente”, el Gobierno tendrá que atender a tres claves que se convertirán en los desafíos económicos del Ejecutivo de cara al primer trimestre de 2020.

Deuda

El ministro de Economía, Martín Guzmán, ya comenzó a terminar de delinear el primer borrador de la oferta que tiene pensado hacerle llegar a los tenedores privados. En el documento se habla de una quita del 20%, postergar todo tipo de pago durante tres años, sumar un cupón de interés del 2% anual y un establecer un “exit yield” (riesgo país posrestructuración de deuda) de 8% es decir tener el riego país en 800 puntos.

“La clave de todo lo que hagamos depende de la renegociación. Es el principal problema a resolver”, sostienen en la cartera de Economía. La intención de Guzmán es abordar cuanto antes la negociación por dos factores; el primero es que luego del paquete de ajuste fiscal que se aprobó (cerca de 3 puntos del PBI para 2020) Argentina demostró tener una fuerte voluntad de pago lo que hizo que los activos en dólares, como también el Merval, tengan un rally en verde. “A medida que se eso se extiende las condiciones para negociar pasan a ser mejores para los tenedores, y eso no le conviene al Gobierno”, remarcó una calificada fuente oficial.

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El segundo punto es el tiempo. Fernández manifestó su intención de que las reservas del Banco Central (BCRA) sean utilizadas para el pago de deuda en dólares. Tal y cual está hoy en día la institución el monto alcanza para cubrir todos los compromisos hasta abril, es por eso que antes de marzo procuran en el Gobierno tener cerrado el acuerdo.

Jubilaciones

Aun cuando se decidió suspender la movilidad jubilatoria por 180 días (no se especificó si son de corridos o hábiles) el Gobierno sabe que una de los principales focos del déficit fiscal pasa por el sistema previsional. La cuenta es bastante simple, poco menos de 10 millones de personas aportan y hay 25 millones de beneficiarios de diferentes programas de la ANSES.  

En vistas de ir hacia un sistema más sustentable en el tiempo, el Gobierno esperará los primeros números de marzo para tomar una decisión de cuánto será el primer aumento que le tocará otorgar y definir algunos de los parámetros para después. Hay quienes, puertas adentro de la Casa Rosada, ya dan por descontado de que el aumento en marzo será menor al que debía otorgarse con la fórmula anterior. 

El primer borrador habla de que el cálculo se haga con un mix entre la inflación que se registre y los aumentos en los salarios promedios.

Subsidios al transporte y naftas

La decisión de congelar la tarifa de transporte, como los subsidios al mismo en términos nominales, deja abierta la pregunta de quién pagará esa cuenta. 

Es que el congelamiento en principio no iba a alcanzar a los combustibles, el 30 de diciembre YPF aumentó un 5% pero por presión de Fernández la petrolera, cuyo principal accionista es el Estado, revirtió la situación y dio marcha atrás con la suba. Esto planteó más dudas sobre la política energética y si es un objetivo o no evitar un desfinanciamiento a los proyectos en Vaca Muerta.

El anterior acuerdo de precios que llevó adelante el ex presidente Mauricio Macri coincidió con el momento en el que las grandes empresas empiezan a delinear su política de inversiones; esa decisión hizo que se revean muchos de los planes para con Vaca Muerta. Y en el Gobierno procuran que no vuelva a suceder lo que pasó durante la administración de Cristina Fernández de Kirchner en donde el déficit energético generó que se tenga que instalar un cepo cambiario para poder importar combustibles. 

El principal punto de los subsidios al transporte es justamente el combustible. Básicamente el Estado le paga a las empresas parte del valor del boleto para evitar que cualquier aumento en los combustibles vaya al precio del boleto. Si las naftas aumentan pero los subsidios en términos nominales se mantienen iguales la diferencia podría salir de dos lados: se hacen cargo los empresarios en los servicios concesionados o las provincias.

En la addenda al Pacto Fiscal existía un apartado sobre el tema ya que en 2018 Nación cedió parte de la potestad de subsidios al transporte a las provincias. 
 

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