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Sabag Montiel y Uliarte intentaron matar a Cristina en otras oportunidades: la Justicia analiza el rol de más cómplices

Hay mensajes en sus celulares que los incriminan.

Desde el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner a manos de Fernando Sabag Montiel y su pareja Brenda Uliarte, quedó en evidencia que los múltiples discursos de violencia política generados por los medios de comunicación hegemónicos y por los políticos de la oposición dejaron las palabras para transformarse en hechos. Así lo demostró la Justicia en su investigación sobre el intento de asesinato de la vicepresidenta.

 

Ahora, la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Carlos Rívolo, quienes están a cargo de la causa por asesinato en grado de tentativa contra Cristina, pudieron acceder a la información que estaba almacenada en los celulares de los detenidos y encontraron evidencia que no solo deja en claro la planificación del ataque sino que intentaron realizarlo en varias oportunidades.

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Los autores intelectuales y material del atentado contra la vicepresidenta habían realizado tareas de inteligencia en la previa del ataque y casi desde el primer día en que la militancia peronista había empezado a reunirse en la puerta de la casa de la ex presidenta, en Juncal y Uruguay, en el barrio porteño de Recoleta.

 

Ahora quedó en evidencia que también habían merodeado la puerta del Congreso de la Nación, donde Cristina también saludaba a la militancia después de sus labores en el Senado y cuando iba o volvía de su hogar. De hecho, en la nueva evidencia hallada por los investigadores en los celulares de Sabag Montiel y Uliarte, también habrían intentado asesinarla cuando salía del Congreso.

 

Hace pocas horas, la jueza volvió a decretar el secreto de sumario de la causa porque se realizarán nuevos allanamientos y más detenciones. Es que la Justicia también pudo comprobar el rol de los diferentes actores de la denominada “banda de los copitos”, por los hombres que trabajaban en las tareas de inteligencia y usaban como fachada la venta de algodón de azúcar.

 

La principal hipótesis de la Justicia es que Sabag Montiel, Uliarte y sus compañeros fueron “reclutados” por una organización de extrema derecha, vinculada a Nación de despojados y Revolución Federal. También se suman otros miembros que forman parte de neonazis y de la Libertad Avanza, el partido de Javier Milei y José Luis Espert. En ese sentido, los investigadores apuntan a los vínculos con Nicolás Gabriel Carrizo, Sergio Orozco y Miguel Ángel Smart.

En lo que refiere a la prueba, la Justicia pudo comprobar que hubo, al menos, dos intentos de asesinato de la vicepresidenta. En todas esas oportunidades, fue Sabag Montiel quien decidió abortar el atentado por diferentes cuestiones. En cada uno de esos hechos, el detenido mantuvo conversaciones con su novia.

 

Además, fuentes judiciales pudieron realizar la reconstrucción de los movimientos tanto de los acusados como de los miembros de la banda y comprobaron que varias personas realizaron tareas para llevar adelante el atentado. Por estas horas, la Justicia cuenta con fotos, videos, geolocalización de dispositivos, mensajes y llamados.

 

En ese sentido, pudieron comprobar que Sabag Montiel intentó dispararle a la vicepresidenta en la puerta del Congreso y también en la noche del 27 de agosto, cuando Cristina realizó un improvisado discurso en la puerta de su hogar, luego de que el jefe de Gobierno Porteño ordenara vallar la zona de Recoleta, que generó una masiva movilización en la zona y la represión de la Policía de la Ciudad.

 

En un primer mensaje que Sabag Montiel le envía a su novia y que fue encontrado por la Justicia en los celulares, el brasilero se niega a dispararle a Fernández de Kirchner porque hay pocas personas en la puerta de su casa y porque un móvil de C5N estaba transmitiendo en vivo.

 

En el texto, Sabag Montiel le respondió a Uliarte: “No, no es que se dé cuenta, el tema es qué hay una cámara de C5N, y hay poca gente, y la gente se está yendo, y el momento es ese, ahora ya es tarde, o sea son las 12 y ella salió a esa hora, y era a esa hora, o sea el escenario era con ella porque la habrán seguido. ¿Entendes? Después vamos a ver en la tele a ver qué pasó porque cuando ella se metió, la siguieron y ahí tendría que haber sido”.

 

En tanto, en una segunda conversación, en otro mensaje, Sabag Montiel le escribe a Uliarte desde Recoleta, minutos después de que la vicepresidenta finalizara su discurso el sábado 27 de agosto: “No, ya se me metió adentro y el escenario el anfiteatro lo sacaron. Le toqué la espalda a Axel Kicillof y se metió en un Toyota Etios eh y se fue, un quilombo. Ella está arriba pero no creo que salga así que ya fue, deja, voy para allá, quédate ahí. No traigas nada”.

 

Además de esos mensajes, los peritos también dieron con diversos mensajes de Uliarte cuando se comunicaba con miembros de Revolución Federal y Nación de Despojados en los que afirmaba “Tenemos que generar hechos, no protestas” y “Basta de quedarse puteando. Tenemos que pasar a la acción. Pongamos molotov en la Casa Rosada”.

 

El celular Xiaomi Note 9 de Uliarte fue determinante para encontrar nuevas pruebas sobre la planificiación del ataque y sus vínculos con grupos radicalizados de derecha. También habrían encontrado contactos con miembros vinculados a fuerzas armadas y a servicios de inteligencia. Por estas horas, mientras la jueza y el fiscal analizan una nueva indagatoria, habrá nuevos allanamientos y detenciones. Las pruebas de que el atentado contra Cristina fue planificado por varias personas son cada vez más.

 

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