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Toque sanitario, vacunas chinas y cierre de fronteras: el plan del Gobierno para "contener" la segunda ola

El presidente hará los anuncios sobre el fin de semana. Los números que preocupan, la cumbre con intendentes de la Costa y expectativa por la reunión del viernes con Kicillof y Rodríguez Larreta.

La alarma se encendió a mediados de diciembre en La Rosada. El incremento de contagios que comenzó a registrarse antes de las Fiestas, las imágenes del descontrol en los balnearios de la Costa Atlántica y la advertencia de la llegada anticipada de la segunda ola obligaron al Gobierno a replantear a fondo la estrategia para contener la pandemia. Del toque de queda sanitario, al acuerdo con China para acelerar la vacunación y el refuerzo policial ante la falta de responsabilidad social: las medidas que anunciará Alberto Fernández antes del fin de semana.

"Esperábamos el rebrote de casos recién para el mes de marzo, esa es la verdad", reconocen desde Casa Rosada. En efecto, todas las negociaciones con los distintos laboratorios que producen la vacuna contra el Covid-19 y el plan de inoculación a nivel nacional fueron cincelados con otro calendario en mente: pensaban que tendrían tiempo hasta el inicio del segundo trimestre del 2021 para inmunizar al grueso de la población activa, por fuera de los trabajadores esenciales y los grupos de riesgo.

Con la segunda tanda de dosis de la Sputnik V todavía en producción, el Gobierno aceleró las otras negociaciones: en las próximas horas se anunciará el acuerdo con la empresa estatal china Sinopharm que se comprometió a entregar un millón de vacunas antes de que termine el mes de enero. El acuerdo tuvo sus tensiones y el presidente debió cargarse al hombro el diálogo, situación que condicionó la salida del embajador argentino en China, Luis Kreckler.

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"Se trabajó desde el año pasado para garantizar la llegada al país de la mayor cantidad de dosis posibles, en el marco de una 'guerra' geopolítica internacional en la que los países centrales están haciendo mucho lobby para asegurarse sus vacunas", reconocen desde el Gobierno.

El nuevo plan de vacunación contempla no sólo el refuerzo de la vacuna china, sino también la llegada a partir de marzo de 22,4 millones de dosis del laboratorio AstraZeneca, con la que se buscará inmunizar a 11 millones de argentinos. De acuerdo a las proyecciones de la cartera a cargo de Ginés González García, también estarán disponibles este mes cinco millones de dosis de la Sputnik V y otros 14 millones adicionales para febrero (con la opción de compra de cinco millones más).

Con el cronograma de entrega de vacunas garantizado (al menos hasta el momento), el Gobierno trabaja ahora en el territorio. Las imágenes del descontrol en los balnearios de la Costa Atlántica obligaron a acelerar el lanzamiento de una campaña de concientización enfocada a los más jóvenes, a quienes se les atribuye en parte el incremento en la circulación del virus. Sin embargo, el grupo de infectólogos que asesora al presidente fue tajante en su análisis: si no se avanza en nuevas medidas de restricción, la curva de contagios se puede "ir de las manos" en pocas semanas.

En efecto, el Ejecutivo analiza desde hace más de un mes la posibilidad de implementar un toque sanitario a nivel nacional. "Es la única herramienta que está funcionando en Europa", reconocen desde Casa Rosada, al tiempo que advierten que la implementación de la medida será "antipática", aunque necesaria. "Sabemos que la sociedad está cansada, pero el compromiso es con la salud de todos los argentinos. Si es necesario hacer el esfuerzo, se hará".

El toque de queda sanitario comenzaría a regir a partir de las diez de la noche del lunes de la semana que viene y tendría un alcance nacional para evitar las negociaciones individuales por distrito (y dividir, claro, el costo político). En la reunión que este mediodía Axel Kicillof mantuvo con los intendentes de la Costa en San Bernardo se libró la primera batalla: la medida es rechazada por Guillermo Montenegro, intendente de Mar del Plata, y por Martín Yeza, de Pinamar; dos de los distritos que más aglomeraciones y fiestas clandestinas registraron desde el arranque de la temporada de verano.

La pulseada con los intendentes bonaerenses es clave: Kicillof depende de ellos para poder hacer cumplir con la medida restrictiva en la provincia. "Son los únicos que se están resistiendo. Plantean que hay que darle una oportunidad más a la gente para que demuestre responsabilidad, pero las imágenes de Año Nuevo son inaceptables", advierten. El presidente ya se comprometió a reforzar con casi tres mil efectivos el Operativo Sol y se apresta a dar la otra batalla el viernes con Horacio Rodríguez Larreta.

El primer mandatario volverá a reunirse el viernes con el jefe de Gobierno porteño y el gobernador bonaerense para analizar los pasos a seguir en el AMBA. Desde la provincia ya anticiparon la posibilidad de que muchos de los municipios que registran un incremento de contagios vuelvan a Fase 3 y se dispondrán nuevas medidas en torno al uso de transporte público, que volverá a ser sólo para trabajadores esenciales. En carpeta también está el posible cierre de fronteras y la prohibición de los micros de mediana y larga distancia, para cortar la circulación del virus a nivel nacional.

"El objetivo es tomar medidas que afecten lo menos posible la actividad económica, pero la prioridad sigue siendo la salud. El toque sanitario busca reducir la actividad de los jóvenes durante la noche, pero con un horario que permita el trabajo al menos parcial de los restaurantes y bares", reconocen desde el Ejecutivo, al tiempo que señalan: "Estamos haciendo todo lo posible para garantizar la temporada de verano, pero si hay que dar marcha atrás se hará, por más antipático que resulte".

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