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Tras la marcha del 21F: la gesta de un nuevo ADN sindical, con ecos en el peronismo

“No nos une el amor sino el espanto; será por eso que la quiero tanto”, lanzó Jorge Luis Borges en la década de 1960, y repitieron en voz más alta o más baja algunos dirigentes sindicales en la última semana. La imagen de Hugo Moyano rodeado por dirigentes de las dos CTA, las organizaciones sociales y gremios abrazados bajo su ala en el interior de la dividida CGT, con más de 150 mil personas en la 9 de Julio, provocó una duda en el interior de la clase trabajadora: ¿se está gestando un nuevo ADN sindical?


La marcha convocada por Moyano y a la que se plegaron centrales obreras, organizaciones políticas y movimientos sociales logró una imagen impensada hace tan solo unos meses: la unidad de sectores que en el pasado fueron muy críticos y mantuvieron una fría y distante relación. Con matices y “diversidad”, como prefieren describir, lograron llenar la avenida 9 de Julio con una tormenta de críticas al modelo económico de Cambiemos, que abarcó desde el reclamo de paritarias libres hasta la exigencia de cese de despidos.

La Casa Rosada minimizó la marcha y reiteró los argumentos esgrimidos en la previa: que la protesta fue en verdad una defensa del camionero Moyano por el avance de la Justicia en tres causas que lo involucran junto a su familia; que la imagen del kirchnerismo junto con Moyano remite al pasado; y que no hubo una sola propuesta durante los breves discursos que ofrecieron Pablo Micheli (CTA Autónoma), Hugo Yaski (CTA de los trabajadores), Esteban Castro (CTEP), Juan Carlos Schmid (CGT) y finalmente un eufórico Moyano, que empezó hablando de sus causas: “No estoy implicado en ningún tema de corrupción. Y si estuviera, tengo las suficientes pelotas para defenderme”.

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La foto impensada años atrás: la CGT, las dos CTA y las organizaciones sociales.

La protesta en verdad se trató de un paso más en la búsqueda de unidad a la que se abrazan los diversos sectores del sindicalismo, en un contexto donde la CGT está herida, y su triunvirato, agotado. Un hombre del riñón de Moyano cuenta a BigBang que de la protesta se fueron con dos certezas: la capacidad de movilizar y que es posible una marcha masiva sin incidentes; aunque también con una “gran expectativa” respecto al futuro de la convocatoria, con las miras puestas en convertirse en la “nave insignia” del campo popular. La heterogeneidad que tuvo la marcha entusiasma a los principales dirigentes que rodearon a Moyano en el palco, que sueñan con un ADN sindical unificado y más variado.

El jefe del sindicato de Canillitas, Omar Plaini, imagina a futuro un escenario en el que confluyan la CGT, las dos CTA y las organizaciones sociales. “Veo muy difícil en la actualidad la unidad de la CGT, yo quisiera tener la expectativas de una reconstrucción, pero será hora de innovar”, asegura a BigBang. Y cita a Albert Einstein: “Hay momentos en que la imaginación es más importante que el conocimiento”. “Se agotó un formato de superestructura como el de la CGT”, lanza.

 

Entre todos, el acuerdo es la conformación de un espacio que los agrupe. Micheli habla de la “unidad en un contexto de diversidad”. “Se está pensando en algo más orgánico”, señala a este medio, y aporta que la posibilidad sería mediante la creación de un nuevo espacio que agrupe a todas las centrales obreras y las organizaciones sociales. “Nada puede ser al margan de este nuevo espacio”, se entusiasma.

Entre las CTA ya habían comenzado un proceso de cercanía y cierta unidad, a pesar de mantenerse en dos vertientes distintas hace varios años. Justamente, fueron los dirigentes que expresaron discursos más duros contra el Ejecutivo este miércoles: Micheli habló de repetir las protestas, de la construcción de un gran paro nacional y hasta tildó de “vagos” a los CEO’s; mientras que Yaski se refirió a un “gobierno de patrones” y antes de despedirse lanzó una recomendación: “Si quieren buscar delincuentes, si quieren buscar ladrones, les pasamos una dirección: Balcarce 50, una casa rosada, ahí están los que tienen que ir a buscar”.

DIVERSIDAD

Al pedido de un paro general se le suman sectores de la izquierda. Para el dirigente del Partido Obrero, Néstor Pitrola, la protesta “fue una frustración”, y coincide con un tramo del análisis que hizo el Gobierno: “Fue una defensa judicial de Moyano y su familia. No planteó ninguna perspectiva futura, le pidió a los trabajadores que nos fijemos lo que votamos en 2019”.

Moyano colmó la 9 de Julio como hacía tiempo no lograba.

De todos modos, sí coincide en la necesidad de una huelga general y de “reunir fuerzas y conmover a las organizaciones sindicales”. “Nos vamos a volver a encontrar, no vamos a ir a ninguna unidad con el kirchnerismo ni con el PJ, pero en la lucha del movimiento obrero sí, por eso planteamos una perspectiva de unificación”, agregó en diálogo con BigBang.

En la CGT saben que el proceso de unidad será aún más complejo de lo que parece. Si bien la foto del miércoles muestra que Moyano y sus aliados tiene una capacidad de movilización indiscutible, también es cierto que el camionero perdió adhesiones de sindicatos clave, como los de transporte, o los estatales de UPCN. “Hay ausencias que suman”, le dijo Moyano a radio Con Vos unos días antes de la marcha. Se refería a Roberto Fernández, de la UTA, a Luis Barrionuevo, de Gastronómicos, a la UOM y a los triunviros de la CGT Héctor Daer y Carlos Acuña, que no participaron de la marcha.

Por eso descartaban por ahora compartir el llamado a un paro. “Hay que tener una fuerza sindical, que la tuvimos el miércoles. ¿Pero por qué hay que hablar siempre de un paro?”, se preguntó Plaini. Entre los sindicalistas lo saben mejor que nadie: una huelga sin que se adhieran los trabajadores del transporte se diluye, tal como ocurrió el 18 de diciembre, cuando la CGT llamó a un paro tardío por el tratamiento de la reforma previsional en el Congreso.

En la 9 de Julio hubo más de 150 mil personas.

TODOS UNIDOS TRIUNFAREMOS

Un dirigente peronista se entusiasma ante BigBang con la posibilidad de que el efecto de unidad que se expresó en la marcha el miércoles pueda trasladarse hacia la oposición, sobre todo en medio de las reuniones por la unidad del PJ. A un año y medio de las presidenciales el peronismo comenzó recién ahora un proceso de unidad, también en la “diversidad”. En la protesta estuvieron varios de los hombres y mujeres del PJ que negocian la unidad puertas adentro del justicialismo.

Para Plaini es necesario “reorganizar rápidamente porque hay elecciones”. “Moyano puede ser el eje de la reconstrucción del peronismo, más allá de las encuestas”, asegura. “La marcha se convirtió en la expresión popular más contundente a este gobierno impopular”, analiza Agustín Rossi, jefe de la bancada del Frente para la Victoria en la Cámara de Diputados.

El legislador diferencia la marcha en unidad del miércoles con el encuentro que hubo entre dirigentes del peronismo en la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET). “Son hechos distintos, aunque se trata de expresiones unitarias. Lo amplío al conjunto de la oposición, que tiene que entender que estar unida, porque si no beneficia a Macri”, agrega.

Aquella fotografía del peronismo semanas atrás también fue heterogénea. Rossi asegura que la búsqueda de consensos y acuerdos entre las diferentes alternativas peronistas no debe tener un corsé: “Unidad no es lista única. El proceso de unidad no debe hacer que cada uno de los sectores elimine matices, sino que se conjuguen de forma positiva”.

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