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Un debate con Milei: el diputado que desarticuló el "discurso libertario" y lo quiere subir al ring

El diputado del Frente de Todos, Itai Hagman, publicó un video en Instagram para debatir sobre economía.

¿Aceptará? Ya veremos. Lo cierto es que Itai Hagman, diputado del Frente de Todos y economista, ya lo propuso. A través de un video publicado en Instagram al que llamó Desarmando el discurso libertario. Capítulo I, Hagman le planteó un debate sobre economía al candidato libertario Javier Milei

 

“En estos videos voy a desarmar, con argumentos y explicaciones, el discurso de Milei”, es la primera frase del posteo que grabó el diputado. Según el candidato libertario, en su mundo ideal “no existe el Estado. Sobre eso, Hagman explica: “Empecemos por el principio. ¿Qué es el mercado? El mercado es un espacio, real o virtual, donde se encuentran compradores y vendedores. Muchas veces se dice que el Estado es un ‘asignador de recursos´. Y afectivamente es así”.

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Y argumenta: “Los precios son señales. Si, por ejemplo, aumenta la demanda de un bien cualquiera, supongamos una mesa, puede generar un aumento de precios, lo cual es una señal de que se podría producir más. Ya sea una empresa existente o una nueva que se sume al mercado”.

A través de una pedagógica explicación sobre economía, Hagman continúa: “Ahora bien, cualquier manual de microeconomía dice que para que esto ocurra, tienen que cumplirse algunas condiciones. Por ejemplo, condicione de competencia porque, por ejemplo, si una empresa, o pocas empresas, controlan un mercado podrían fijar los precios de manera totalmente arbitraria”. 

 

“El propio Milei dice: ‘Ahí viene la tercer constitución el capitalismo que es la competencia. Es decir que haya libre entrada y salida...´. Ese es un concepto muy viejo de los padres fundadores de la economía: Adam Smith, David Ricardo. Pero, paradojicamente, contrariamente a lo que dice Milei, para que los mercados funcionen, para que hay competencia, se requiere, justamente, de la intervención del Estado”, argumenta Hagman. 


En ese punto, cuenta: “Por ejemplo, para que exista competencia, tiene que no existir lo que en economía llamamos las “barreras de entrada”. Es decir, no tiene que haber ningún impedimento para que una empresa pueda entrar, producir y competir en un mercado determinado. ¿Pasa esto en el mundo? Obviamente que no. Cuanto mayor es la producción, menores son los costos, y esto es lo que en economía llamamos las economías de escala”. 

 

Por otra parte, relata: “Las economías de escala son en sí mismas las barreras de entradas para nuevos oferentes. Por ejemplo, para extraer petroleo, o producir acero, se necesita un volumen de inversión, manejo de tecnología, conocimientos específicos, que claramente no cumple cualquier empresa. Y eso mismo pasa también con productos mucho más simples. Por eso, este proceso es lo que genera que los mercados tiendan, por su propio desenvolvimiento, a la concentración”.

 

Y agrega: “Pensemos, por ejemplo, en cualquier bien de consumo cotidiano. ¿Cuántas empresas los fabrican? Juguemos un segundo: ¿Cuántas empresas de aceites conocés? (Son tres: Molinos Río de la Plata; Molino Cañuelas y AGD) ¿O de cervezas) (Son dos: Cervecería Quilmes y CCU Argentina)”.

“Esto mismo que pasa en un país, pasa a nivel global. Por ejemplo, dos empresas controlan el 99,5% de los sistemas operativos que usan. Es así como existen leyes que regulan la competencia en todos los países del mundo. Incluso siendo pionero y referente de este tema, el propio Estados Unidos, donde ahora se discuten regulaciones de la competencia de las economías en red como Amazon, Facebook, Google, etc.”, dice Itai en su video.

 

Y completa: “Todo esto que les acabo de contar, lo piensa incluso la propia teoría ortodoxa. Es decir, gente que piensa que el mercado es el mejor asignador de recursos, está de acuerdo con que tiene que haber un Estado que intervenga en este sentido”.

En este punto, hace una explicación: “Dicho esto, no soy de los que piensan que el mercado es siempre el único y el mejor asignador de recursos en la sociedad. Ninguna economía en el mundo se desarrolló solamente haciendo cumplir las condiciones de la competencia del mercado. Por eso, el Estado juega un rol fundamental para el impulso de áreas estratégicas, y también para el desarrollo humano integral”. 

 

Sobre el rol del Estado, cuenta: “Sin ir más lejos, las vacunas contra el COVID necesitaron de una inversión estatal enorme tanto en financiamiento como en aporte de desarrollos científicos y tecnológicos. De hecho, se justifica que el Estado garantice el acceso a la educación y a la salud pública y gratuita, no solamente por una cuestión moral, que es obviamente muy importante, sino también por el impacto positivo que esto tiene para el desarrollo económico del país”.

 


Y agrega: “Análogamente también se justifica que el Estado intervenga cuando determinados bienes genera impactos negativos en la población. Por ejemplo, el consumo de cigarrillos, que necesita regulaciones para desalentarlo, actividades contaminantes, etc. Pero aunque parezca insólito, Milei y los llamados libertarios ni siquiera están de acuerdo que el Estado tenga que garantizar educación y salud”.

 


“Por otro lado, muchos economistas investigaron el rol del Estado en el desarrollo de los países. Rastreando, por ejemplo, su función en las innovaciones de las áreas más importantes de nuestra Era. Por ejemplo, en un conocido trabajo Mariana Mazzucato demostró como la mayor parte de los componentes que hacen inteligentes a un smartphone, como la pantalla táctil, la batería, el GPS, y el propio Internet fueron desarrolladas por agencias públicas”, asegura el diputado del Frente de Todos.

Por último, el economista relta: “Una mención a la relación de las cuestiones de poder. El mercado no es el ámbito de la libertad. Porque existen asimetrías de poder muy grandes entre empresas e individuos, entre una empresa grande y una chica, entre un empleado y un empleado, etc. Si no hay Estado, lo que sucede es que el poderoso puede aplastar al débil. Un Estado democrático lo que hace es equilibrar la cancha, balancear esa asimetría de poder para garantizar que todos tengamos los mismos derechos y que no existan abusos ni privilegios”. 
 

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