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Vidal a la provincia y, ¿Lousteau jefe de Gobierno porteño? El teg electoral de Juntos por el Cambio

Mientras se dan varias negociaciones subterráneas en Juntos por el Cambio, la UCR tiene su propia disputa interna por el control del centenario partido.

Dentro de Juntos por el Cambio la incógnita sobre qué sucederá con el ex presidente Mauricio Macri y quién será el o la que represente a la coalición opositora como máximo referente es una más de las varias aristas que tiene la discusión interna por estos días. Entre ellas, está el futuro de la Unión Cívica Radical (UCR) que también tiene, cual partida de ajedrez, a sus principales players mirando las diferentes piezas, propias y del contrincante.

Si bien la pandemia del coronavirus (Covid-19) modificó casi todos los cronogramas, en la UCR hay un choque entre dos espacios diferentes. Uno, el más “tradicional”, que busca retener la conducción nacional. Allí están, entre otros, el actual presidente del centenario partido, el diputado nacional por Mendoza, Alfredo Cornejo, el ex senador nacional también Mendocino, Ernesto Sanz, que regresó recientemente a la arena política.

Frente a ellos, y quienes buscan disputar la conducción del partido, están el diputado nacional por la Ciudad, Emiliano Yacobitti, el presidente de la UCR Capital, Guilermo De Maya, y el senador nacional por el mismo distrito, Martín Lousteau. Tal y como sucede en las elecciones nacionales la madre de todas las batallas se centra en la provincia de Buenos Aires.

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Allí, por la puja de la conducción del radicalismo provincia se encuentran en diputado provincial, Maximiliano Abad, espada legislativa de la ex gobernadora María Eugenia Vidal, y que cuenta con el apoyo total de Sanz que incluso se involucró de lleno en la contienda electoral.

No obstante ello, dentro de la propia UCR existe bronca por esa decisión de Sanz de meterse de lleno en una interna de otra jurisdicción. Quien levantó la voz fue el secretario general de la UCR de la provincia de Buenos Aires y rector de la Universidad de Almirante Brown, Pablo Domenichini. “Es extraño que un dirigente de otro partido pueda involucrarse en la vida institucional interna de la UCR de Buenos Aires, pero que radicales pidan "ayuda" para dirimirla no solo no corresponde sino que es inédito. Esperamos una rectificación de Sanz”, afirmó.

“Estas intervenciones son las que luego imposibilitan el libre ejercicio del debate de propuestas como sucedió en los últimos años y terminan con un partido que hace seguidismo 'con mansedumbre bovina', como diría Lebensohn. No nos consta y no creemos que Vidal tenga la voluntad de “meterse de lleno en la campaña” interna, como dice Sanz. No hablaría ni bien de nosotros ni de ella”, agregó Domenichini.

La clave en la disputa bonaerense, y que ambos espacios tienen en cuenta, tiene su reflejo casi directo en la votación nacional. De haber un resultado parejo quienes buscan disputarle la conducción nacional a las actuales autoridades tendrán los votos para hacerlo. Es por eso que Sanz le pidió a Vidal que le diera una mano en la elección. También pesó la figura del ex gobernador Daniel Salvador.

Pero la disputa de la UCR no es meramente una discusión partidaria, sino que tiene su impacto directo en el esquema de Juntos por el Cambio. Ninguno de los dos espacios que se disputan el lugar tienen intenciones de romper con la coalición, sino todo lo contrario: son conscientes que al minuto que se rompa esa alianza se acaba la posibilidad de disputar la Presidencia del país.

Cerca del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, si bien remarcan que hay un acuerdo no escrito para que, de cara a 2023, Lousteau sea el principal candidato para suceder al alcalde porteño lo cierto es que desde principio de año comenzaron a evaluar alternativas. Una de las que mayor adeptos cosecha en las últimas semanas es que sea Vidal la que se presente.

Esto último llegó a los oídos de quienes impulsan a Lousteau y, de forma moderada, encendió todas las alarmas. Mientras tanto, la ex gobernadora no tiene en su mente ninguna definición, al menos por ahora. “Si le llega a pedir algo puntualmente Rodríguez Larreta lo va a considerar claramente. Pero por ahora, se mantiene tal cual está”, repiten una y otra vez desde su entorno desde marzo. El plan de Vidal pasa por mantener el perfil más bajo posible.

Sin embargo en los cálculos que hacen en la UCR están que quién se quede con la conducción nacional tendrá un mayor peso a la hora del cierre de listas de cara al año que viene que, ya empezaron a vaticinar, sería el preludio de quienes competirán en el 2023.

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