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Quique Sacco habló de la muerte de Débora Pérez Volpin: "Nunca se lo pude decir a sus hijos"

El periodista recordó cómo fue transitar la pérdida de su ex pareja a más de dos años de su muerte. 

El 6 de febrero se cumplieron dos años de la muerte de Débora Pérez Volpin, quien falleció a los 51 años mientras le realizaban una videoendoscopía en la clínica La Trinidad del barrio de Belgrano.

Tras el juicio, que se llevó adelante en julio del año pasado, la Justicia sentenció con prisión condicional por homicidio culposo a Diego Bialokenkier, el endoscopista que realizó el estudio.

Paralelamente, se inició una causa por “encubrimiento y falso testimonio” contra las autoridades del nosocomio. Sin ir más lejos, Roberto Martingano, director médico de La Trinidad y la instrumentadora, Miriam Frías, fueron procesados.

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En ese marco, el periodista Enrique “Quique” Sacco participó de una emotiva entrevista en Intrusos, en la que habló de su ex pareja y remarcó cómo hizo para sanar en estos más de dos años de la partida de Pérez Volpin. “Estoy bastante mejor. El tiempo va poniendo las cosas en su lugar, te va sanando. Te ayuda mucho la terapia y la meditación”, explicó.

Según remarcó, intentó nunca quedarse a penar en lo que se “perdió de vivir” con la periodista, sino que “quise rescatar que felizmente la había conocido y todo lo que había vivido. “Heredo su amor, su familia, los chicos, Agustín y Luna, los cuales conformamos la familia igual a pesar de que ellos tienen a su papá, Marcelo Funes, que nos llevamos muy bien”, resaltó.

Para “Quique”, esto es “una manera de entender que hay que seguir adelante y que hay que construir”. Con respecto a los estudios que terminaron con la vida de Pérez Volpin, el periodista sostuvo que se trató de “impericia, negligencia y mala praxis” de los médicos.

En ese marco, sostuvo que entiende “que a cualquiera le puede pasar” y no dudó en aclarar que bajo ningún punto de vista cree que los médicos quisieron hacer lo que hicieron: “Pero hay una responsabilidad. Si hacés bien tu trabajo, tenés un premio y si lo hacés mal, tendrás un castigo. Y cuando hay en juego una vida, sana y joven, indudablemente el caso tenía que ir a la justicia”.

El endoscopista fue condenado a 3 años de prisión en suspenso, mientras que la nestesista Nélida Puente resultó absuelta, pese a los pedidos de condenas de las querellas y la fiscalía. “Por un lado, está lo que uno puede sentir cada día, en la intimidad y momentos difíciles, y por el otro está el tema que hay que seguir, que hay una sociedad y que hay que respetarla”, sostuvo.

Y sumó: “Nosotros dijimos desde el principio que íbamos sin ánimos de revancha ni rencores, solo queríamos justicia. Si el fallo no era el esperado, estábamos dispuestos a seguir las normas de la justicia, pero aceptando lo que la justicia dijera. El mensaje que quisimos dar, más allá de los sentimientos personales, es que hay que encontrar el lado positivo en lo negativo”.

Para Sacco, “hay mucho odio”, por lo que hay que encontrar el punto de encuentro. “Ser más solidario y humano. Fue un dolor enorme, nos dolió mucho el encubrimiento, que no nos digan la verdad, que se comprometieran a colaborar y no lo hicieran. Al contrario, fue un camino a la inversa. Todo eso, entendemos, que se tiene que dirimir en la justicia”, señaló.

Y continuó: “Del mismo juicio sale el encubrimiento y falso testimonio, y hoy está en pleno proceso más allá de la justicia. Débora estaba impecable antes de entrar al quirófano. Ese día ella ya no tenía dolores, pero como ya había pactado en hacerse los estudios, consideramos que era lo más lógico. Era un estudio más……”.

Tranquilo, reflexivo, pero sin poder evitar las lágrimas, el periodista remarcó las probabilidades sumamente bajas, 0,03%, que se registre un fallecimiento por esta clase de estudios. “La verdad que es lamentable. A veces pareciera que la vida tiene puntos diseñados y te toca cuando te toca. Se internó para unos estudios de rutina y habíamos quedado que la pasaba a buscar para cenar. Pero en el camino me llamaron para decirme que se había complicado”, explicó.

Por último, señaló que estacionó su auto “como pudo” en el estacionamiento que se encuentra en frente de la clínica La Trinidad y sentenció: “Solo quién lo vive puede saber cómo son esos instantes en los que te avisan que se complicó hasta que te dicen y el shock. Yo nunca le pude decir a Agustín y Luna, no me animé, solo fue un abrazo, nada más”.

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