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¿Cuán complicado es hacer cine en Argentina? Entrevista con el director Lucas Turturro

A poco del estreno de su film "Cómo mueren las reinas", el cineasta charló con BigBang sobre su carrera, el trabajo en pandemia y las producciones de Argentina.

¿Alguna vez tuviste una pasión por algo? Desde muy chico, Lucas Turturro sabía que la suya era el cine. Su camino empezó en la adolescencia cuando sin títulos de grado, ni conocimientos profesionales, escribía guiones, tomaba una cámara hogareña y hacía actuar a familiares, a amigos y a compañeros del colegio. Sin saberlo, estaba construyendo su camino como director de cine.

Hoy, a los 38 años, Turturro estrena su primer largometraje de ficción, llamado Cómo mueren las reinas, que ya formó parte del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) y del Festival de Málaga, en España, donde recibió excelentes críticas y la ovación del público. Ahora, su film (que cuenta con las actuaciones de Malena Filmus, Lola Abraldes, Franco Rizzaro, Umbra Colombo, Giovanni Ciccia y Miguel Davalos) se estrenará en algunas salas de Argentina y también tendrá un estreno en la pantalla de CineAr y en la plataforma CineAr Play.

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En una entrevista con BigBang, el director contó: “Esta es mi primera ficción. Hice dos documentales, Un rey para la Patagonia e Inconsciente. También tuve unas experiencias haciendo video instalaciones, dedicándome como un hobby a las artes visuales y el sueño de hacer una película de ficción lo venía postergando. Hasta que Aleph Cine, una productora de cine, me convoca a través de Victoria Aizenstat y Mauro Guevara a hacer este film. Yo estaba trabajando con ellos en otro proyecto, una comedia que nada que ver, y un día Mauro trajo un guion, me contó que estaban buscando un director para la película y quería saber mi opinión”.

-¿Y qué pasó cuando te ofreció el guion de "Cómo mueren las reinas"?

-Primero me sorprendió porque, por lo general, en el cine argentino casi siempre los directores son autores de sus propios guiones. Entonces como que no tenía en mis planes hacer una película con el guion de otra persona, que dicho sea de paso, es de Constanza Boquet, una guionista y actriz de mucha experiencia. 

-¿Y cuando leíste el guion?

-Cuando leí el guion me encantó. Me encantó más que el otro que estaba trabajando en ese momento. Enseguida acepté. Comencé a sentir como propio ese proyecto, que la verdad que tuvo un proceso espectacular. Me gustó mucho la experiencia de trabajar a partir del guion de otra persona. 

-¿Por qué?

-Porque te podés adueñar incluso con más libertad de la historia. También porque me podía apartar en cierta manera, tomar distancia, ir conociendo a los personajes y a la historia. Y es increíble porque desde la dirección le pude aportar mi mirada, mi percepción, mi interpretación de lo que sucede en las escenas, en los personajes. Pero escapar de lo autoral es imposible en un punto. Pero gracias a esta película, aprendí eso y me encantó, y ojalá que se pueda repetir. 

-¿Cuándo y cómo fue el proceso de filmación?

-La película la filmamos a finales de 2019, en octubre puntualmente. Y la hicimos en cuatro semanas. Lo cual también fue todo un desafío porque es una película que tiene muchas escenas, que sucede casi toda en exterior, tienen muchas escenas de noche… y después todo el desafío que generó trabajar con las abejas y las colmenas algo que fue súper difícil. La experiencia del rodaje fue agotadora, como toda experiencia de rodaje, pero muy bien, la verdad que el equipo que se armó era gente de muchísima experiencia. Desde el director de fotografía Nicolas Trovato, la directora de arte Eugenia Sueiro hasta la directora de casting María Laura Berch y cada integrante del equipo. Para mí eso fue todo un desafío pero me sentí muy acompañado, muy apoyado, y me enseñaron mucho con mucha humildad. Así que, en ese sentido, la experiencia fue espectacular.

-Pienso que habrá sido todo un desafío superar las cuestiones de sonido frente al zumbido de las abejas. ¿Cómo fue trabajar con las abejas en las colmenas?

-Nunca me imaginé que filmar con abejas iba a ser tan difícil. Nosotros teníamos asesores, nos capacitamos y ensayamos con las actrices en las colmenas y todo. Lo que pasa es que los apicultores nos contaban que ellos abren las colmenas, si es realmente necesario, cada 15 días y durante un par de minutos. Y nosotros tuvimos jornadas donde las colmenas estuvieron abiertas casi nueve horas. 

-Claro. Les usurparon sus hogares y se habrá complicado el trabajo.

-Fue complicado. Son bichos muy inteligentes. Que defienden sus colmenas dando la vida y les dimos mucho tiempo. Pero ellas se toman el trabajo de encontrar el huequito para meterse dentro del traje. O rompían la red de nuestros trajes. Entonces era como muy caótico. Por otro lado, lo que tenía, es que era muy tortuoso porque cada colmena puede llegar a tener 30.000 abejas, entonces si nos vuelve loco el zumbido de un mosquito, imaginate el de 30.000 abejas zumbando al mismo tiempo. No sólo fue una cuestión de tener cuidado de que no nos piquen, sino que fue superar el trauma psicológico que te genera el zumbido de tantas abejas por tanto tiempo. El equipo técnico fue fundamental para superar eso porque fue muy duro. 

-Además de tu debut en ficción, también fue la primera vez para los protagonistas en un largometraje, ¿cómo fue esa experiencia para ellos?

-Para los tres adolescentes fue su primera largometraje. Franco Rizzaro tenía experiencia en televisión y ya había hecho un par de series. Y vino con toda su experiencia profesional, lo cual ayudó mucho.  Malena Filmus tenía experiencias en series y había hecho varios cortometrajes y este fue su primer largometraje como protagonista de ficción. Y Lola Abraldes, la más joven, había hecho muchas publicidades y algunos pequeños papeles, y se encontró con el desafío de hacer una película. La verdad es que uno de mis pedidos cuando surgió el proyecto fue tener a alguien que me ayude en la dirección de actores. El casting ya lo había hecho María Laura Berch, una directora de casting muy grosa, de la que yo digo que es un especie de semidiosa del casting. Y de coach actoral tuve a Soledad San Martín, que me sirvió de puente para trabajar con los actores de manera increíble. Era mi sombra y fue fundamental para que las actrices y el actor entendiera qué necesitaba en cada escena. 

-¿Cómo fue la recepción del público en el BAFICI y en el Festival de Málaga?

-Tuvimos una primera experiencia en Buenos Aires, en el BAFICI, en  la competencia argentina y ese fue el primer acercamiento que tuvimos con el público. Hubo algunas proyecciones en sala, lo cual fue buenísimo porque volví al cine después de un año y para ver mi película. Fue algo muy particular. Y en el Festival de Málaga también fue una experiencia muy linda. Fue la primera competencia internacional y fuera del país, lo cual fue muy positivo. El Festival de Málaga es un festival hermoso porque tiene un público muy particular, muy cinéfilo. Es un muy importante para el público de España. Y la recepción fue buena. La verdad que yo ya había participado de ese festival hacía 10 años, con Un rey para la Patagonia, y volver una década después con esta película fue hermoso. Más allá de que la ciudad es una belleza y el festival está muy bien organizado, con un glamour y una elegancia muy particular, que lo hace muy divertido también.

-Sin spoilear, ¿de qué trata la película?

-La película comienza como un film de adolescentes que están descubriendo su despertar sexual, el erotismo, sus cuerpos. Son dos hermanas que viven aisladas, en el campo, con la tía y se dedican a la apicultura. Cuidan colmenas y se dedican a la producción de miel. Y llega un primo, desde la Capital, y desestabiliza la armonía que había en esa familia de tres mujeres. Y ahí empieza una especie de triangulo, de tensión, donde están atravesados los deseos. El tema de la película es el deseo. Y un triangulo que empieza a despertar la sombra y los miedos de todos los personajes.  Son mujeres pero son mujeres que toman decisión por más que sean salvajes o feroces. Entonces el cuerpo del deseo es este primo y despierta las sombras de los tres personajes.

-¿Cómo fue el trabajo de postproducción?

-Fue muy particular porque todo el trabajo de postproducción sucedió en pandemia. O sea al montajista, que es Sebastián Schjaer, un capo, con mucha experiencia que también es director, lo vi por Zoom, Skype y nos pasábamos el trabajo por WeTransfer. Lo cual al principio tenía como muchas ventajas porque él tenía la posibilidad de pensar con calma, probar, proponer, pensar y eso nos enriqueció. Y por otra parte, fue poco práctico que haya sido así por la postproducción de sonido y música. Es decir nos juntamos si era muy, muy necesario. Pero la mayor parte del trabajo fue a distancia y aislados. 

-¿En lo personal te sirvió que haya sido en cuarentena?

-Logramos transformarla en una experiencia que enriqueció a la película. Creo que la enriqueció mucho. Me permitía tomar distancias. Tener tiempos. A nivel producción es un problema. Pero a nivel creativo, le encontramos la vuelta y la enriqueció. 

-¿Qué se viene para la película en Argentina?

-Ahora la película va a estrenar en algunas salas y después va a tener un estreno en la pantalla de CineAr yen la plataforma CineAr  Play. Y a nivel internacional estamos viendo si podremos participar en algunos festivales y también estrenarla en otros países. Es un proceso largo pero, en principio, ese es el camino que está haciendo la película, como la mayoría de las películas. Por suerte está teniendo buenas críticas, buenas repercusiones en el público y estamos contentos. Es una película chica. Independiente. Pero que cuando uno la ve, no parece así. 

-Hablemos de vos, ¿cómo empezó este amor por el cine, este amor por el arte y este amor por la dirección?

-No recuerdo un día en que haya tomado la decisión de dedicarme al cine. Es como que estuvo conmigo desde muy chiquito. Obviamente, a los 16 años estaba averiguando dónde estudiar, pero ya sabía que quería dedicarme al cine. Después uno va encontrando dentro del mundo del cine que es lo que quiere hacer. Pero como que lo tenía muy decidido. Estudié en la Universidad del Cine y participé de muchísimos cortos. En la facultad habré estado trabajado en 30 cortos y a eso hay que sumarle los míos. Después para trabajar y poder vivir de esto, me metí en el área de fotografía, como asistente de cámara y como camarógrafo, hasta que empezó muy bien y pensé que era el momento de cambiar. Ahí me pasé a lo que yo realmente siempre quise que era dirigir. Y empecé trabajando como asistente de dirección en cine y televisión, después empecé a dirigir en televisión, hasta que surgió de la chance, de la nada, de hacer Un rey para la Patagonia. Y después de ese documental, hubo un par de proyectos que quedaron truncos, hasta que surgió Inconsciente, que llegó de manera inesperada. El documental tiene mucho de eso. Y ahora, por fin, apareció la ficción, que es otra forma completamente diferente de hacer cine.

-¿Es complicado hacer cine en Argentina?

-Es complicado hacer cine en cualquier parte del mundo. En Argentina tiene sus particularidades, como cualquier país. Pero pensá que a un escritor se le ocurre a una idea, se sienta en una computadora y escribe. A un pintor piensa una obra y no tiene plata para comprar óleo,  pero puede usar carbonilla. Un músico puede componer y grabarse. Hacer una película es muy complejo porque necesitás muchos recursos, convocar a mucha gente y es un trabajo realmente en equipo que lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo. Entonces, desde la producción es algo muy complejo, y hay que tener mucho cuidado porque esa cuestión tan agobiante de producir una película, no arruine la parte creativa, que no se contamine y mantener fresca la llama de la creatividad.

-¿Quiénes te inspiran o quiénes son tus referentes en el mundo del cine?

-A mí me gustan muchos tipos de cine y directores muy diferentes. Me puede gustar el cine italiano, como Fellini y Paolo Sorrentino, y también el cine danés, y pensar en Lars Von Trier. O un cine más indie, como el de Miranda July. No sé si tuve referencias clara para esta película, pero igual siempre queda lo que a uno le gusta que siempre se filtra y queda plasmado. Y esa combinación que a todos nos gustan. Que no sólo se limitan al cine. Por ejemplo, que a mí me guste la música del Indio Solari, también afecta a la manera en la que yo hago cine. Entonces hay un montón de influencias. Hay un montón de cuestiones y empiezan a aparecer. Como aparecen las referencias y los gustos por el arte de uno mismo, aparecen también cuestiones personales que uno jamás se imagina que pueden aparecer. Y terminan plasmadas también de manera muy inconsciente. 

-¿Qué deseo te gustaría cumplir en lo profesional?

-Cuando uno empieza a estudiar cine, es joven y se proyecta, se arma un montón de casilleros que va completando. Entonces yo ya dirigí documentales, dirigí ficción, trabajé para televisión, pude trabajar con gente muy talentosa, entonces como que tengo un montón de casilleros, ya tildados. Y la verdad que ahora mi deseo es poder seguir haciendo lo mismo, poder seguir con la ficción, el documental o series. Mi mayor deseo ahora es seguir viviendo de lo que estoy haciendo, lo cual es un montón. 

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