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De Nicole Neumann, a Darín y Brédice: los famosos que quisieron ser cantantes y fracasaron

Una lista inaudible a poco del gran debut de la China Suárez en la música.


Mientras el escándalo por el (intento y fallido) romance con Mauro Icardi queda atrás y Wanda Nara sigue despotricando contra ella, Eugenia Suárez desbloquea un nuevo nivel en su carrera artística: la música. En serio y aunque usted no lo crea, la actriz, que tuvo una formación en ese campo durante sus años en la factoría Casi Ángeles, de Cris Morena, ahora quiere hacer su debut como cantante solista.

Hace pocas horas, la China presentó El juego del amor, un tema que interpretó a dúo con Santiago Celli, que la invitó a formar parte del proyecto. Durante la presentación, Eugenia contó: “Venía escuchando a Santi hace un tiempito, luego me enteré que además de cantar, escribía, componía y producía así que dije, es él. Él era el empujón que necesitaba para animarme a empezar con la música”.

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Y completó: “Estaba muy perdida y escucharlo a él, empezar a probar cosas me sacó todas las dudas, ahí me propuso participar de su canción, me tiré de cabeza y acá estamos”. Tras el lanzamiento del clip, donde la ex de Benjamín Vicuña se luce en todos los sentidos, ya se prepara para sacar a luz sus primeras canciones. "Estoy trabajando mucho por mí y para ustedes. Ya tendrán novedades", escribió la actriz en su cuenta de Instagram. Se estima que su primer corte se publicará en las próximas semanas y que la China dará su primer recital a fin de año. 

 

 

Por supuesto, Suárez no es ni la primera ni la última celebridad que abre un nuevo camino en su carrera y se vuelca a la música. De hecho, ahí está la exitosa experiencia de su amiga y ex compañera de Teen Angels, Lali Esposito, que brilla como cantante y trabaja como actriz.

 

Otra que encontró su refugio en los escenarios y cuenta con millones de fanáticos es Natalia Oreiro. Aunque la uruguaya no llene estadios en Argentina, sí lo hace en Rusia, país en donde es una de las más grandes ídolas populares de la historia y fue rebautizada como Nasha Natasha (N. del R: ver el documental de ese mismo nombre).

Pero hay más famosas que, con más o menos trascendencia o fans, pudieron construir una carrera con canciones propias. Tal vez, la mejor de todas sea Soledad Villamil, quien tiene siete discos editados, recitales en todas partes, y un repertorio que pasa por el tango, las milongas, los boleros y el bossa nova. Una talentosa absoluta. 

Otra que tuvo su paso con éxito por la música fue Jimena Barón. Con su tema La cobra, la rompió y cosechó elogios de propios y extraños. En tanto, otras dos actrices que se dan el gusto de ser consideradas cantantes por una capacidad coral perfecta son Gloria Carrá e Inés Estévez, ambas con un amplio repertorio musical. 


Pero hay otros famosos que, aunque quisieron probar suerte como cantantes, todos les salió mal. Una de ellas fue Romina Gaetani. La actriz se vio influenciada por su pareja Oscar Righi, de amplia trayectoria en la Bersuit, y formó su propia banda, llamada La Rayada, probó como solista, en recitales, en bares y en shows privados. No funcionó demasiado. De muestra están todas sus canciones en redes sociales. 

Durante sus inicios en el arte, Facundo Arana se destacaba como músico en el subte, donde tocaba el saxo y recibía dinero a la gorra. Pero con el salto a las novelas y su nuevo rol de galán, todo quedó atrás. Pero no por mucho tiempo. En 2014, el bueno de Facu editó Salir a tocar y en 2016, En el aire. Sin maldad, las canciones son muy difíciles de escuchar. Igual a Arana lo quieren todas y todos. 

 

Otro extraño caso fue el de Nancy Anka, la recordada chancle de Grande, pa. Nadie sabe si fue su lejano parentesco con el recordado Paul Anka, o una búsqueda dentro de su larga carrera, lo cierto es que Nancy intentó por todas las formas ser cantante. Grabó dos discos. Pero fueron un desastre. Aunque, según los expertos, el manejo de la voz de Anka es perfecto. 

 

El recordado Gino Renni, que falleció por coronavirus en 2021, llegó a editar tres discos. El primero como El tigro giacomo polenta se llamó La Pampa e´grossa, editado en 1970, y sin dudas, es el peor de todos. En 1988, Renni regresó a los estudios y grabó El top top… big...big...big!!!. Nombre raro. Después llegó otro tras su participación en Cantando por un sueño, al que bautizó Gino a tutti, grazie. 

 

Hay más. Y peores. En su época de esplendor como galán, Arturo Puig fue tentado para grabar un disco. Se nota que el gran actor no sabía entonar ni el Himno Nacional Argentino, pero se animó. ¿El resultado? Un desastre musical. Aunque con letras muy melosas y románticas. Por supuesto, para mediados de los 70, el éxito fue descomunal. 

 

Otro que se subió a la ola de la época de galán total fue Ricardo Darín. El disco De a dos da un poco de vergüenza ajena. Es que, como Richard no sabía cantar, le hicieron grabar poemas con música de fondo. Cada canción parece un sketch de Diego Capussotto. Por supuesto, Andrea del Boca también tuvo su oportunidad en la música. La reina de las novelas grabó un disco titulado El amor, editado en 1994, y el corte Tonta, pobre tonta fue la cortina de una de sus ficciones. 

 

Nos acercamos a lo mejor de lo peor. Así como Mike Amigorena la rompió primero con su banda Ambulancia y después con Mox, donde mostró que es un frontman espectacular, en la otra vereda se ubica Leticia Brédice. Nadie sabe muy bien quien convenció a Leti para que grabara su disco Actriz, pero quedó en claro que no la quería ni un poco. Convertida en una de las actrices más requeridas de finales de los 90 y mediados de los 2000, Brédice eligió la música y no le sumó nada. De recuerdo, quedó su recital en televisión cargado de una sucesión de escenas bochornosas y extrañas. El cover de La rubia tarada de Sumo es una falta de respeto absoluta a la memoria de Luca Prodan. 

 

¿Cómo nos vamos a olvidar de ella? Nicole Neumann, Nicoleta, Nicky. Era una lolita, como habían bautizado a las modelos menores de edad en la Argentina de los 90, cuando le propusieron grabar la cortina musical de la tira Amigovios.

De ahí a animarse a grabar un disco hubo un paso. Y la pequeña Nicole lo intentó. “Dejameee soñaaaar, a tu ladoooo…”, todavía suena en la memoria colectiva. La canción tenía onda pero Neumann carecía de oído musical. En 1995, se presentó a competir en el Festival de la Canción en Mar del Plata. Quedó última. Así fue que la música terminó rápido en su vida.

Aunque no tanto, mientras el mundo padecía la pandemia de coronavirus durante 2020, a Nicole se le ocurrió que podía sumar más dolor al planeta y grabó un nueva tema musical. Se llamó Do u wanna dancing? (¿Quéres bailar? en inglés) y otro llamado No quiero estudiar. El videoclip fue una copia de un video de Madonna aunque sin mucha gracia. Nadie entendió si fue un chiste de la modelo, si quiso sumar dinero vía Spotify o si intentó renacer su carrera musical. Lo único que le pide el mundo entero es una sola cosa: que no se repita. 

 

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