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El día que Britney Spears secuestró a sus propios hijos y terminó en un psiquiátrico

Un documental reconstruye los momentos más críticos en la vida de la cantante.

El colapso emocional que Britney Spears protagonizó en 2007 fue público y masivo. Los medios del mundo reportaban el minuto a minuto de la cantante de por entonces 26 años, quien acababa de divorciarse de Kevin Federline, luchaba por la custodia de sus dos hijos –Sean Preston y Jayden James- y se encontraba sumergida en una profunda depresión. Ese mismo año le diagnosticaron trastorno bipolar.

“Esos días fueron los más oscuros de mi vida”, reconoció la propia cantante años después. “Estaba absolutamente perdía, lo único que necesitaba era liberarme. No podía estar en mi casa, me sentía encerrada y nadie me entendía. Necesitaba tomar el control y creía que la forma de hacerlo era rebelándome”, sumó.

En el año 2008, Britney regresó con todo a la industria. No sin antes protagonizar un crudo documental en el que decidió contar su historia. “Necesito hacer esto porque la gente cree sólo lo que lee en los medios y esa no siempre es la verdad o toda la verdad. Necesito que sepan qué fue lo que pasó”, advirtió.

Me junté con gente muy mala y sigo enojada conmigo misma por haberlo permitido"

En el mismo, la cantante reconoció haber consumido drogas y alcohol. “Me junté con gente muy mala y sigo enojada conmigo misma por haberlo permitido. Al comienzo de mi carrera era muy cuidadosa, pero en ese momento no pensaba. Fue un infierno que me sigue atormentando. Pero elijo ser feliz y pensar en el futuro”.

La presentación en los VMA's que hizo en plena crisis

Por ese entonces, su padre, Jamie Spears, había ganado una batalla judicial y se convirtió, hasta septiembre de este año, en su tutor legal. “Britney no podía ni siquiera agarrar un teléfono sin autorización de su papá”, precisan allegados a la cantante en el reciente documental emitido por Channel 5 de Inglaterra, que reconstruye los distintos episodios críticos y públicos que protagonizó Spears durante su colapaso.

La tutoría llegó después de que la Corte de Estados Unidos declarara que Spears era “incapaz de cuidarse por ella misma”. Un año antes, en octubre del 2007, la cantante ya había perdido la custodia de sus dos hijos, quienes quedaron al total cuidado de Federline. “Britney abusa de modo continuo y abusivo de sustancias y alcohol”, aseguró ante el juez.

Me convertí en una chica que vivía de fiesta, era mi único escape"

Sin sus hijos y alejada de su familia, Britney comenzó una gira terminal. “Me convertí en una chica que vivía de fiesta, era mi único escape. Lo único que quería era estar con mis hijos y no podía. No toleraba estar en mi casa porque llegaba y notaba el vacío. Mi casa ya no era un hogar sin ellos. Por eso salía todo el tiempo y me escapaba”.

Antes de que su padre tomara las riendas de su vida y su carrera, Britney vivió cuatro meses en los que protagonizó una serie de episodios que hoy, a la distancia, exponen el mal momento psicológico que atravesaba. Primero se rapó la cabeza delante de los fotógrafos que la perseguían y atacó la camioneta de un camarógrafo con un paraguas. Después se alejó de su familia. “Ahora, a la distancia, me pregunto: ¿por qué no agarré todo y me fui con mis papás a Luisiana (su pueblo natal)?”.

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El descontrol de Britney llegó a su fin cuando, luego de cumplir por obligación una semana en un centro de rehabilitación, regresó a Los Ángeles. “Tenía una pileta en su mansión, pero se presentaba en los hoteles más caros de la ciudad con un papelito en el que tenía el número de su tarjeta de crédito y pedía ir a nadar. No manejaba ni siquiera efectivo, pese a que facturaba millones de dólares por día”.

“Empezó a tener un comportamiento absolutamente errático. Una vez, se depiló las piernas en la pileta de un hotel. A otra persona la hubieran echado, pero ella seguía siendo Britney. Todos veíamos que algo no andaba bien, pero no sabíamos qué, ni cómo iba a terminar. Por ese entonces no se hablaba de temas como la salud mental”.

El momento más crítico de Britney fue cuando durante una de las visitas de sus hijos perdió el control y se encerró durante más de tres horas en un baño con las dos criaturas, que por entonces tenían dos  y un año. “La visita iba bien hasta el momento en el que tuvo que devolver a sus hijos”, reconoció Robin Johnson, la supervisora judicial que se encontraba en la mansión de la cantante al momento de los hechos.

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“Recuerdo que recibió un llamado diciéndole que tenía que devolver a los chicos. Hubo algo en esa comunicación telefónica que le dolió mucho. Ese fue el momento del cambio”, recordó Johnson. “Cuando disfrutamos de una buena salud mental, nos ocupamos de nuestro ‘futuro yo’; no de nuestro presente. En ese momento, la necesidad de tener a sus hijos era tan profunda que no pudo proyectar las consecuencias”, analizó la psicóloga Linda Papadopulos.

Recuerdo que recibió un llamado diciéndole que tenía que devolver a los chicos. Hubo algo en esa comunicación telefónica que le dolió mucho"

Fotógrafos, policías, helicópteros y ambulancias se apostaron en las puertas de la mansión que alquilaba por ese entonces la cantante en las colinas de Hollywood. Fue en ese momento que las cámaras registraron el ingreso del abogado de Federline, Robin Johnson, quien se hizo presente para interceder y lograr que la cantante entregara a los bebés. “Déjenme en paz”, dijo y entró a la casa.

Después de tres horas de tensión, Britney salió de la mansión en ambulancia. El mundo entero la estaba mirando. “En el momento en el que se abrieron las puertas, todos los fotógrafos nos acercamos para poder sacar la foto y algunos lo lograron”, recordó el paparazzo Daniel “Dano” Ramos.

La cantante fue trasladada a un centro psiquiátrico y quedó internada, contra su voluntad. Fueron catorce días en los que no pudo tener comunicación con nadie por fuera de sus médicos. “Desde ese momento, Britney tuvo en términos legales los mismos derechos que un chico de 12 años”, detalló el periodista Steve Dennis, biógrafo de la cantante. “Durante los primeros años en los que su padre fue su tutor tenía que pedir permiso para usar el teléfono, tener las llaves de su auto. Todo era controlado por su padre, porque los médicos aseguraron que era un peligro para ella misma”.

“Durante ese período, creo que Britney pudo tener la infancia que no tuvo cuando era chica, porque comenzó a trabajar a los ocho años. Tenía las responsabilidades de un adulto, incluso las financieras. Era ella quien mantenía a la familia. Los años en los que se alejó de los escenarios y se dejó cuidar por su padre fueron, en efecto, la infancia que no tuvo”, analizó la médica psiquiatra Judy Ho.

Su padre le salvó la vida"

“Fue su padre. Él estabilizó toda la situación. Tiene el crédito de haberla salvado, porque si no fuera por él creo que las cosas habrían terminado de otra manera”, reconoció Robert Baker, bailarín y amigo personal de Britney.

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