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El día que mostraron a Piñón Fijo sin maquillaje: vacaciones en el sur, una foto y la traición

El payaso más famoso nunca se mostró a cara lavada. 

La pelea de Piñón Fijo y sus hijos Solcito y Jeremías Fijo impactó de lleno tanto en el entorno familiar del payaso como en su vida profesional. El distanciamiento, la denuncia por supuestos malos tratos y el nulo contacto entre Fabián Gómez, el verdadero nombre de quien interpreta a Piñón, y sus nietos generaron un escándalo que comenzó en Córdoba, siguió en las redes sociales y estalló en todo el país.

 

Llamativamente esta no es la primera vez que el conductor infantil es el protagonista de una disputa. De hecho, desde hace muchos años, el famoso payaso tiene un enemigo que vive en el sur de Argentina y se encargó de dar a conocer uno de los secretos mejor guardados de la historia del arte del país.

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Como si fuera un Batman criado a Fernet, a asado y a guitarreadas, Piñón Fijo forjó una larga trayectoria, se convirtió en el ídolo de varias generaciones e hizo bailar a América Latina al ritmo de su Chu chu ua y muchas otras canciones. Pero nunca se supo cuál era su verdadero rostro. De hecho, él mismo explicó que la idea era que los nenes y las nenas puedan mantener intacta la “fantasía” del payaso.

En el mismo sentido que los padres y las madres se encargan de resguardar historias como las de Papá Noel, los Reyes Magos o el también querido y escurridizo Ratón Pérez y su fetiche con las piezas dentarias, el artista oriundo de Córdoba siempre cuidó su imagen y apareció en público siempre en el rol de Piñón, es decir, con su respectivo maquillaje.

 

Algo de eso ocurre cada vez que es invitado a entrevistas ya sea para televisión, radio o medios gráficos, Piñón siempre llega maquillado y ni siquiera deja verse a rostro lavado aunque esté fuera de cámara. Sale de su casa con su rostro pintado y regresa de igual manera.

De hecho, en ciertas provincias se ha generado una leyenda. “Por acá anda Piñón”, suelen repetir los organizadores de ferias u otros eventos para sorprender a los presentes, que miran para todos lados para ver si logran reconocer al payaso a cara lavada. Casi nadie logró nunca encontrarlo y si lo hizo, nunca lo dijo en público. En el fondo, la mayoría fue respetuoso del pacto entre Piñón y su público. Salvo uno.

 

La historia del enemigo n° 1 de Piñón Fijo ocurrió hace 20 años. Por entonces, la llegada del payaso a los medios de comunicación de Buenos Aires lo habían convertido en una verdadera estrella. En medio de su carrera que parecía no tener techo, el animador infantil realizaba incontables giras nacionales.

Una de ellas lo llevó a Tolhuin, una ciudad de Tierra del Fuego. Tras una serie de shows, decidió tomarse unos días de vacaciones en ese lugar. El rumor no tardó en comenzar a correr entre la población. “Entre los turistas hay uno que es Piñón”, se repetían entre los vecinos. Una mañana uno lo descubrió.

 

Aquella jornada, un forastero ingresó a comprar unas facturas a una de las panaderías más llamativas de la ciudad. En ella, el dueño era fanático de Graciela Alfano y había empapelado el local con fotos de ella. Para que su amor por la ex vedette no terminara en los insultos de su esposa, decidió pegar en las paredes fotos con los famosos que pasaban por el local. Tenía varias decenas de imágenes con estrellas nacionales. El panadero era un verdadero cholulo. Y también un hombre con buen ojo.

“Vos sos Piñón”, le tiró cuando Gómez se acercó a pagar a la caja. Tras insistir un rato, el payaso debió revelar su verdadera identidad. Aquel encuentro fue relatado por el propio Piñón durante una entrevista. “Creo que él no sabía quién era yo sino que alguien le dijo que yo era Piñón y me pidió una foto. Pero yo le dije que como no estaba maquillado, que no le iba a servir a él ni me iba a servir a mí”, comenzó el autor de Nene, dejá el chupete.

 

Y continuó: “Insistió tanto que nos sacamos la foto. Le dije ‘esto queda entre nosotros’, y me dijo que sí. Pero, a la semana, me empezaron a llegar fotos de gente que pasaba por ahí y me decían: ‘Ey, te conozco sin maquillaje’. O sea, me saqué una foto sin maquillaje y el panadero la puso en la pared de su local. En general me pasó de tener una complicidad muy linda con los adultos, porque no es por mí el planteo, sino por la magia de un personaje que le gusta a sus niños. Todos lo entendieron... menos el panadero”.

 

Por supuesto, Piñón no solo nunca más a aquella panadería. Tampoco regresó a dicha ciudad, el primer territorio argentino en el que revelaron el verdadero rostro detrás de uno de los personajes más queridos por los más pequeños de Argentina y de varios países de América Latina. Del panadero poco más se supo. Lo malo fue que, con la llegada y popularidad de Internet, la imagen de Fabián se viralizó.

 

De hecho, hace pocos días, subido al escándalo familiar del payaso y sus hijos, seguramente en busca de algunos retuits y con el único objetivo de demostrar maldad, la cuenta oficial de LAM, el programa de Ángel de Brito, republicó la foto que sacó aquel panadero en 2002. De esa manera, el payaso más famoso sumó un nuevo grupo de detractores. Al Batman nacional no hay que traicionar.                                                

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