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El drama de Ana Rosenfeld: su marido sigue en coma por la complicación en su cuadro de coronavirus

Marcelo Frydlewski está internado hace un mes en Miami.


“Amorcito, no te vayas todavía que tenemos muchas cosas aún pendientes”. La frase, que Ana Rosenfeld escribió en su cuenta de Instagram, sintetiza el drama que vive en las últimas semanas: Su marido, Marcelo Frydlewski, está internado hace más de un mes por una complicación en su cuadro de coronavirus.

 

Para colmo, todo ocurrió en Miami, Estados Unidos, y Rosenfeld sufre en soledad y lejos de sus seres queridos. La pareja había viajado a visitar a su hija Stefanía y ambos se hisoparon como parte del protocolo para regresar a la Argentina. Antes de subir al avión, recibieron una mala noticia: sus resultados eran positivos. 

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De inmediato, ambos se aislaron en su propiedad en La Florida y aguardaron la evolución. La abogada transitó la enfermedad sin mayores síntomas. Pero el cuadro de Marcelo se complicó. Luego de tener fiebre sumó dificultades para respirar. A los días, debió ser traslado a una sala de terapia intensiva de una clínica de la ciudad ubicada en la Florida.

 

Intubado y en coma farmacológico, el estado de Frydlewski empeoró hora tras hora. “Está crítico”, le repiten los médicos, cada vez que Rosenfeld consulta por el cuadro de su marido, a quien no puede ver por los protocolos sanitarios contra el COVID-19. 

 

Una de las allegadas a la abogada es Yanina Latorre, quien contó: “Ella está encerrada en un departamento, no quiere ver a nadie. Ni  siquiera a su hija. Por eso que tampoco se mudó a la casa de Stefi. Quiere estar sola. Está todo el día en un sillón esperando el llamado de la clínica”.

Desde su cuenta de Instagram, Rosenfeld deja entrever que su tristeza es enorme. Hace pocas horas, además de compartir diferentes oraciones y rezos por su marido, también publica fotos de él y ella, cuando esta pesadilla ni siquiera se cruzaba por su cabeza.

 

Hace pocas horas, la letrada realizó un posteo en donde publicó una foto de su esposo y tomó su palabra: “Sigo dormido. Sé que rezan por mí y me acompañan a salir del estado crítico en el que me encuentro. Los médicos están haciendo todo lo que tienen a su alcance. Siento que es Dios quien los guía en sus decisiones”.

 

Y finalizó la frase como si su marido pudiera haberla escrito desde la cama de terapia intensiva del nosocomio de Miami: “Confío en ellos, en sus oraciones, en mi familia y en Dios por encima de todo. Perdón que Ana no pase un parte diario de mi estado de salud. Nada nuevo para contar hasta que me despierten”.

Aunque ningún allegado al empresario brindó detalles sobre la evolución de su cuadro, Latorre dijo en LAM: “Los valores que tenían que bajar, subieron, y los que tenían que subir, bajaron. El tema fue la neumonía. Él tuvo cáncer de pulmón. Es un tipo jovial, sano, no fuma, no toma alcohol, no tiene excesos. Está enchufado a estas máquinas y ahora literalmente espera el milagro”.

 

Y afirmó que la familia de Rosenfeld ya analiza el peor final. En ese sentido, la esposa de Diego Latorre lanzó: “La familia de Ana y Marcelo empezaron a averiguar cómo hacer para trasladar el cuerpo en el caso de que no salga nada bien”. Y agregó: “Ella me dijo que sigue esperando el milagro. Los médicos no le dan esperanzas. Cuando ella pregunta por demás le dicen: ‘¿Usted no entiende lo que es estado crítico y que está grave?’. Es violento el tema”.

 

Cuando apenas había dado positivo de coronavirus, Rosenfeld había dicho: “Las noticias vuelan, estoy acá aislada, no varada. Di positivo a pesar de que estoy vacunada. Es una gripe leve, me estoy sintiendo bien así que mi consejo es vacunémonos, no importa la marca, el país, no importa nada, hay que vacunarse porque es una protección, no me imagino como estaría si no me hubiera vacunado. Gracias por los mensajes, pronto me voy a tomar el avión y estar por Argentina otra vez, ya debería estar ahí, pero... las vueltas del destino”.

 

Y había relatado sobre la aplicación de la vacuna contra el COVID-19, que, supuestamente, se habían dado ella y su marido: “Yo siempre quise darme la vacuna. Si hubiera tenido la posibilidad de hacerlo en la Argentina, lo hubiera hecho, pero las primeras llegaron para el personal esencial y esta oportunidad surgió porque estoy acá. Dicen que fui una de las primeras argentinas en aplicársela. Estoy tranquila y emocionada. De todas maneras hay que cuidarse y no relajarse”.

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