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El drama de Facundo Arana: invirtió una fortuna en Nordelta y lo estafaron

Era una empresa fantasma.

Poco se sabe de la actualidad de Facundo Arana. Alejado de la pantalla chica y de muy bajo perfil, el actor -conocido por sus papeles en novelas como Chiquititas, Muñeca Brava, Yago, Padre coraje o Sos mi vida, entre mucha otras- no suele hablar de su intimidad. Al menos, hasta el día de hoy, cuando reveló que fue víctima de una gran estafa que le costó "muchísimo dinero", tiempo y hasta involucró a una empresa fantasma.

El galán estuvo como invitado en Polino Auténtico, programa que conduce Marcelo Polino en Radio Mitre, y fue indagado por Mariana Brey, quien le consultó sobre las cosas que lo sacan de quicio. Fue así que Arana recordó el amargo momento que le tocó vivir cuando un grupo de personas lo sedujeron con un proyecto que se oía prometedor. ”Me saca de quicio que me estafen”, contestó.

Y agregó: “He sido estafado en mi buena ley pero gracias a Dios, de todo me recupero. Me invitaron a participar en un proyecto, vinieron, se sentaron y me dijeron cosas lindas, que estaba buenísimo y después era una empresa fantasma. Sí puse plata, pero el dinero es lo de menos, el tema es el tiempo, la energía…Había puesto un bar, pero fue tan poco importante, ocupa nada en mi vida, lo conté porque hablamos y saltó”.

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Lejos de estar cómodo, el actor concluyó su historia revelando que el proyecto económico consistía en la apertura de un bar social al aire libre en las tierras de Nordelta y no quiso dar mayores precisiones sobre el hecho. A poco de cumplir 50 años y con más de la mitad de su vida dedicada a la música y la actuación, Arana decidió incursionar en la escritura.

 

Durante varios años compartió cuentos y relatos breves en un blog que próximamente se lanzarán al mercado en formato libro. “Se va a publicar en marzo. Ya terminé de escribirlo, son cuentos cortos que me llevaron un montón de tiempo. Me tiene muy entusiasmado. Me gusta escribir historias cortas, algunas las publicaba en el blog, otras no. Y me convocaron de Penguin Random House para editar el libro", detalló. 

Su costado actoral no está inactivo, ya que participó de Pequeña Victoria en 2021 y actualmente se enfoca en su familia, junto a María Susini y sus hijos India, Yaco y Moro. Días atrás, Roberto Moldavsky contó que había sido víctima de una estafa telefónica vinculada a las vacunas contra el COVID-19. "El otro día recibí un WhatsApp por el tema de que me tengo que dar la tercera dosis de la vacuna", comenzó.

Y siguió: "Pegado a eso me entra un llamado con la aplicación Cuidar, de una persona que se presenta como médico, que me dice que bueno, que yo tengo las dos Sputnik, que tengo que recibir otra... Me chamuya de una manera que yo que soy del Once, el vivo bárbaro, entré como un caballo: le di códigos para que me hackee el WhatsApp, para que me hackee el Gmail".

En su relato, describió que en ese momento estaba tan desorientado, que a los delincuentes les hubiera hecho caso en cualquier petición. "Él me mandaba y yo te digo que si me pedía la cuenta del banco se la daba, si quería el teléfono de mi hermana se lo pasaba. ¡Estaba a entregado! No me preguntes por qué, pero ocurrió”, reveló. 

 

Buscando generar conciencia y advertir a sus seguidores sobre esta modalidad delictiva, Moldavsky sumó: “Al toque, me hackeó. Obviamente, me cambió la contraseña de Gmail. Bueno, por suerte gracias a unos amigos y a la gente de Google, que también se movió rápido, cambié la contraseña y listo”. Sin embargo, la estafa no terminó ahí. “Pero lo más loco es que hoy me volvieron a llamar, porque se ve que algo se trabó a partir de que yo recuperé toda mi historia". 

El cómico explicó que los malhechores lo volvieron a llamar con la aplicación Cuidar. "Me dijeron que ya estaba listo mi pasaporte sanitario. Después de que me pasó eso, a las dos horas, me acosté a dormir y caí en que algo había hecho mal. En el momento no me di cuenta ni lo hablé con nadie. Este es el teléfono. Mírenlo porque por ahí a alguien le pasa que lo llame", dijo, mientras mostraba a cámara el número de teléfono del que lo habían llamado. 

Al final de su descargo, Moldavsky se mostró visiblemente molesto por lo ocurrido y cerró con una reflexión: "Me puso mal por lo dependiente que estoy de mi teléfono, por lo loco, por todo lo que tengo ahí. En esto (por su celular). Toda mi vida está acá y eso es una locura. Hasta dejé el teléfono al día siguiente porque me quise alejar de él. Y de toda la tecnología. Ya sé que es una pelotu..., cosa de viejo. Que la tecnología y la computadora todo suma. Pero tenemos demasiado. Yo no dormí en toda la noche por esto. Me dan ganas de anotar todo en un cuaderno y no cargar más datos. Les cuento para que estén atentos, atentas, y por ese número de teléfono, por si alguno lo recibe”.

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