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Estuvo preso, fue campeón del mundo, actuó en El marginal y lleva su vida al cine: mano a mano con "El Búfalo" Ortiz

Sergio "Maravilla" Martínez es el protagonista de la película Búfalo, basada en la historia de redención y lucha de Alejandro Ortiz.

Al mirarse en el espejo, Alejandro “El búfalo” Órtiz lo sabe. Entiende que la vida le dio pelea, que intentó por todas las vías tumbarlo sobre la lona y que, aún en la adversidad, logró prevalecer. Su historia es digna de una película. Se lo dijeron sus amigos más cercanos, su familia, el hijo de Leonardo Favio y hasta algunos productores. Y claro que lo es porque si existe una historia de amor propio y, sobre todo, redención, esa es, sin lugar a dudas, la de este luchador oriundo de José C. Paz.

La vida de este campeón mundial de kickboxing no fue para nada fácil: malas compañías y decisiones lo llevaron a convertirse en pirata del asfalto y en 2003 fue detenido por robo calificado. "Yo siempre lo hablo con Sergio (Maravilla Martínez). Siempre quise hacer la pelea de mi vida, demostrarle a mucha gente que sí me la aguanto. Que pego fuerte, que puedo meter un buen nocaut y no se dio nunca por más que pude pelear con el Ninja o el mexicano. No me saciaron como peleas y después me di cuenta que la pelea más grande que tuve fue conmigo mismo. Con mi vida. Que cuando me volteó, me pude levantar y decidí pelear", cuenta en la íntima charla que tuvo con BigBang.

Estuvo casi tres años preso en Sierra Chica y en Olmos. Él mismo lo describió, en varias oportunidades, como el peor momento de su vida. "Creo que esa fue una de las peleas más grandes que tuve y darme cuenta que una sola piña de la vida no me iba a voltear", explicó. Apenas salió en libertad, comenzó a entrenar para ser lo que es hoy: un peleador de artes marciales mixtas (MMA), que desafía al destino y que presentará en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata su propia película: Búfalo. "La película abarca desde antes de caer preso, cuando caigo detenido y hasta llegar casi a la actualidad", detalla en diálogo con este sitio.

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A su lado en el rodaje estuvo Sergio "Maravilla" Martínez, una leyenda del boxeo, varios campeonatos mundiales así lo acreditan, quien fue el encargado de darle vida al "Búfalo" en la pantalla grande. "Lo conocí a Nico Favio, el hijo de Leonardo Favio, cuando peleé en un lugar donde él cantaba. Me quería conocer y dicho y hecho. Se contactó conmigo una chica de prensa que trabajaba con él y nos encontramos en un boliche. Ahí surgió una amistad y un día que me invitó a comer a su casa, conocí a un productor y ese mismo día comencé a contar anécdotas graciosas de cosas que me pasaban y me dijo: 'Vos tenés que hacer algo, un libro o una película'", recuerda El Búfalo sobre cómo surgió la idea de su film.

Y continuó: "Pero todo quedó ahí, pasaron tres meses y yo ya tenía algo escrito de algunas cosas que me habían pasado. Y me las empezó a pedir. Me preguntaba porqué no las presentaba y yo tengo muchos errores de ortografía que ahora estoy corrigiendo. ¡Eso me va a costar muchísimo!. Entonces se las llevo porque no lo podía dilatar más, si tenía que pagar una profesora hubiera sido peor (risas). Me dije: 'Si se da, se da'. Lo llevé y ahí la conozco a Lourdes Prado Méndez, la guionista, y empezamos a armar el guion en base a lo que yo tenía. Fue un día y vuelta, pero pasaron tres años. No fue fácil. Vos te podrás imaginar que a los dos minutos yo ya quería llamar a Peter Lanzani". 

Las vueltas de la vida llevaron al Búfalo Ortíz a iniciarse en la delincuencia y cuando quiso frenar ya era tarde. Un robo frustrado terminó dejándolo en la cárcel por más de tres años pero no se rindió y quiso salir de ahí por su hijo, para rehacer su vida junto a él. Luchas clandestinas, títulos mundiales, participación en la televisión, son algunas de las historias tras su paso por la cárcel que estarán incluidas en la película sobre su vida donde será interpretado por Maravilla. "Yo pensaba en maravilla porque ya lo conocía y sabía que estaba haciendo algo con el tema de la actuación. Me tiré el lance. Me había llamado Diego Cremonesi y le pedí el teléfono nuevo de Sergio porque tenía el viejo", contó.

Si bien el propio Cremonesi  tenía la intención de darle vida al Búfalo en el film, el luchador optó por darle el papel al a su gran amigo aunque aclaró: "Le mandé un mensaje a Sergio y tardó siete meses. ¡Siete lindos meses! Y ahora el alcahuete te manda a cada rato (risas). La diferencia entre el boxeo tradicional y el MMA es la lucha. Es totalmente diferente. Estamos hablando de que peleás parado, de costado y acostado. Mirá, creí que a Sergio le iba a costar mucho más, pero logramos que las coreografías de las peleas fueran casi reales. Sergio le ha roto la nariz y se armó cada bondi. Noqueó a uno, después cuando se cuente todo va a ser un quilombo (risas). Le dejó el ojo negro a mi entrenador, eso no se hace".

Durante la entrevista que se llevó a cabo en al redacción de este portal, el oriundo de José C. Paz se deshizo en elogios para el ex campeón del mundo de boxeo. "Sergio es una persona que siempre quiere aprender, es un excelente tipo y a mi me hizo sentir muy seguro. Yo ya lo conocía, pero siempre da lo máximo. En todo. Todo lo que hace, lo hace no a cien ¡a mil!. Yo le decía 'no sé cómo vas a hacer, porque somos el agua y el aceite' hasta que tuvimos la película porque no sé si es peor que yo (risas). Yo le decía que confiaba en él en que podía llegar a hacerlo. es muy sentimental en lo que hace y yo también. Cada vez que rodábamos le pedía que se aleje porque cuando nos juntábamos llorábamos los dos", dijo.

Y siguió: "Uno de los directores de la película estaba preocupado. Preguntaba cómo iban a hacer para transformar a Sergio en mí y después cuando lo vimos, como iba a avanzando el personaje, ya decían que nos parecíamos. Sergio le metió todo porque pelear parado, con la lesión que tiene, los dos tenemos la misma lesión en la rodilla y acá hay que usar todo el cuerpo. entonces fastidian los dolores y llegó un momento que le metía tanto que no llegaba a entrenar después. Pero le metió todo, todo el sudor a pleno dio y estoy más que agradecido de que él haya aceptado. La película quedará para la historia de nuestras vidas". 

Durante su infancia, El Búfalo se pegó a uno de sus primos que lo llevó por el camino incorrecto. A la par, comenzó a acudir a un gimnasio de boxeo a los 11 años. Pero a los 19 años, se introdujo en la delincuencia en robos pequeños para más tarde pegar el salto como pirata del asfalto, actividad en la que robaba camiones que transportaban distinta mercadería. Fue ahí cuando tocó fondo. La banda que integraba cayó en la intersección de la Panamericana con la ruta 197, después de asaltar un camión que llevaba cemento. Con tiroteo incluido, la policía llegó a asesinar al conductor del vehículo y el Búfalo recibió un disparo en la pierna que lo dejó tirado.

Estuvo detenido 3 años, 7 meses y 25 días por robo calificado. En ese momento comenzó su condena, que se cumplió entre los penales de Sierra Chica y Olmos a partir de 2002 y recién vio la libertad a principios de 2005. "La realidad de la cárcel no te la cuentan y no te la van a mostrar tampoco. Primero y principal, es que creo que el que inventó la cárcel la hizo bien. Como sociedad, política o como lo quieran llamar no estamos preparados para que las personas que salgan de ahí tengan una rehabilitación adecuada para que la persona enfrente al vida. ¡No hay! La cárcel no es un castigo, es una reprensión para que vos puedas reinsertarte en al sociedad", dijo.

El peleador lo sabe porque lo vivió en carne propia. El sistema penitenciario de este país no es apto ni está preparado para capacitar y permitir la reinserción en la sociedad de los detenidos por delitos menores. "La gente que está ahí no te prepara para poder volver a la sociedad, hablo de las personas que andan robando, los homicidas o los violadores son totalmente diferentes. Creo que de mil personas, solo una puede decir que salió a robar para comer. Después somos todos consientes. Pero no hay algo que pueda orientar a las personas para que puedan hacer algo con su vida cuando salen. Lo primero que te dan es un municipio, una escoba y un tacho para que puedas barrer un cordón. Después sos custodio del intendente y después tenés un cargo. ¿Y esa persona qué le puede enseñar al otro? Hay cosas que están mal. Siempre tenés temor dentro de la cárcel. Apenas caí en cana, me dije que tenía que cambiar", explicó.

Y agregó: "No hay mucho tiempo para analizar la situación, es un momento único. Cuando pasa la primera hora, ya pasa el primer día, la primer semana, el primer mes y cada vez se va complicando más. Cuando te quisiste acordar, ya se pasó el año y es una lucha constante todo. Tratar día a día de no hacer lo mismo y la vida misma te lleva a pelear con tu carácter, con la forma de ser y que la gente no llega a comprender y cree que sos un idiota". 

A pesar de todo lo que le ocurrió, El Búfalo es claro y no reniega de su pasado: "Sino me hubiera pasado lo que me pasó, no hubiera llegado donde estoy. Todo el tiempo se va aprendiendo y aprendo. Si me hubiera gustado que esto me suceda antes. Todo lo bueno que me está pasando, porque hubiera tenido más chances. Hoy ya no me da, voy a hacer dos peleas más y me voy a retirar porque la pierna ya no me está ayudando. Estoy contento con hacer estas dos peleas, espero que el (Diego) El Toro Vosotzky acceda a pelear conmigo. Peleo el 24 de septiembre en Misiones con (César) El Duro Benítez y tenemos que poner fecha con el cordobés, que tiene una trayectoria muy buena en lo que es artes marciales mixtas".

Además, reveló que tuvo algunas conversaciones para pelear contra el artista marcial mixto ruso Aleksandr Yemeliánenko. "Se estuvo hablando también, nos hemos cruzado unos mensajes con mi representante, con Yemeliánenko, pero me pide un peso al que no puedo llegar. Mide 1,95 el mono. Ese sería no poner una frutilla en la torta, sino un frutillón", sostuvo, visiblemente emocionado. Yo practiqué boxeo desde los 11 años, ya estaba metido en el tema del deporte. Cuando yo salgo de ahí (de prisión) empecé a entrenar de vuelta y como todos, empecé el gimnasio y justo el sindicato del cuero estaba armando un gimnasio", relató.

Su reinserción en el deporte fue con guantes de boxeo en peleas clandestinas que se organizaban abajo de estacionamientos, en el medio del campo y en galpones. Hasta que llegó su primera gran oportunidad. "Me dieron la posibilidad de llevar adelante un gimnasio ahí y me ofrecieron hacer una pelea de MMA. Justo comenzó a entrenar un chico, no recuerdo como se llama pero le decían El Mono, que fue campeón olímpico de lucha grecorromana. Empezamos a entrenar con él lucha, estuvimos seis meses y me sale una pelea en Chivilcoy con Hugo Casanova que también la pusimos en la película. Esa es la que pierdo. Ahí me gustó y empecé a fondo", explicó.

Después de arduas jornadas de entrenamiento, llegó a la Academia Sukata con D'Onofrio que fue el que le dio "toda la base de piso". "Eso fue lo que me ayudó a darle al MMA, me afiló muchísimo. Peleador se nace, no se hace. Vos podés estudiar lo que vos quieras, aprender cómo va una piña pero el corazón es el que define si sos o no peleador. Yo me considero un luchador en la parte que sea. Estar en la cárcel fue una de las peleas más grandes que tuve y darme cuenta que una sola piña de la vida no me iba a voltear. La única que se queda al lado tuyo cuando ocurren estas cosas es tu vieja. Yo estuve 14 años, porque lo que me pasó fue hace mucho tiempo ya, con una respuesta para darle a mi vieja", contó.

Según explicó, un día llegó a su casa y escuchó a su mamá hablar con sus hermanas. "Mi mamá le decía a mis hermanas porque no me dejaban la casa a mi, que no tenía dónde caerme muerte y que no sabía qué iba a ser de mi vida. No le dije nada. Pero 14 años después, cuando hago la inauguración de que íbamos a grabar la película, le pude pedir perdón a mi vieja por todo lo que habíamos pasado y le dije ´mirá vieja donde llegué´. Para mí fue más grande lo que yo creí llegar. Estoy más que agradecido de todo como se fue dando", manifestó Órtiz, aunque remarcó que lo más importante en su vida fue "haber podido llegar a recuperar a mi hijo"

Al "Búfalo", el deporte le dio la posibilidad de una vida mejor y, sin querer, la de meterse en la actuación sin escalas: Fue después de la pelea que hizo en Obras Sanitarias en un Evento de MMA “The one” cuando le ganó al Ninja Horacio que su buen amigo “Mugre”, el camionero de 100% Lucha, decidió llevarlo a las grabaciones de "El Marginal 2", donde tuvo debut televisivo. "De cara dura nace el Alejandro actor. Vi luz y entré (risas). Querían que hiciera de una persona que era violada por el Sapo (Quiroga) y yo les dije que no. ¡Ni en pedo! Si hay algo que hay que destacar de la producción, la dirección y los actores de El Marginal es que son muy buena gente. Fue algo lindo", resaltó.

Luego, tuvo la oportunidad de saltar a la pantalla grande y filmó una película con Luciano Cáceres, quien le jugó varias bromas en el rodaje. "Después hice una película llamada Educación de los cerdos con Luciano Cáceres que se va a estrenar ahora. Cuando llegué, justo me había comprado una camioneta y había que hacer una toma desde arriba de una camioneta a un Falcon. Les di la camioneta y al rato empecé a escuchar a los bomberos. Creí que se había prendido fuego un campo y en ese momento, entra Luciano y dice ´como hicieron pelota esa camioneta´. Salí para fuera, a este lo mato me dije y me pregunté cómo me la llevo. Ahí me dice que era una joda", relató.

Y entre risas, cerró: "Y ahí me quedé porque no teníamos confianza con el vago. ¡Me hizo las mil y unas! y yo no le decía nada porque era la re figura. Hacíamos las partes de robo y me preguntaba ´cómo la hice´. Y yo lo miraba y le decía ´¿qué querés saber vos?´. Ellos quizás piensan que por lo que te pasó, sobresalís de eso y nada que ver". 

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