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Francisco Bochatón, íntimo con BBN: el grupo Abba, su cuenta pendiente y la actualidad del rock

El bajista y cantante de Peligrosos Gorriones presentará, junto a su banda, su nuevo disco “Ropa de Animal” en el mítico ND Teatro.

Juan Francisco Bochatón nació y se crió en la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires. Lanzó su carrera artística en el año 1991 al fundar Peligrosos Gorriones, pero su pasión por la música había nacido mucho antes, a sus 9 años, cuando le pidió a sus padres que lo llevaran a estudiar batería. "Ese estudio me hizo entrar en la música, así que directamente todos mis recuerdos son tocando", le cuenta a BigBang.

Durante su adolescencia, pasó por distintas bandas y comenzó a darse cuenta lo que era realmente tocar con otros músicos y "no tocar arriba de los discos como hacía hasta ese momento". "A la par de eso me puse a escribir bastante, en el secundario. Cuando iba al secundario escribía mucha poesía y letras de canciones que nunca componía, o sea eran solamente las letras. Y así se fue formando lo que después fueron las canciones de mi disco", agrega. 

En los 90, quizá la época más explosiva en cuanto a la cantidad de grupos que se divorciaron del rock nacional, surgió la formación puente entre la agrupación de los hermanos Moura y Él Mató, Peligrosos Gorriones, formada por Francisco Bochatón (bajo y voz), Martín “Cuervo” Karakachoff (teclados y sintetizadores), Guillermo Coda (guitarra y coros) y Rodrigo “Rocky” Velázquez (batería). "Hoy las bandas de rock son más folklóricas", sostiene.

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Y agrega: "El rock ya es como un folklore digamos. Es el folklor primero de la juventud digamos, cabeza, flecha, de hoy".  Aparte de su labor dentro de Peligrosos Gorriones, produjo la música incidental de la película Mataperros de Gabriel Arregui, la cortina del programa paradigma de Canal A, y la cortina del programa Se nos viene la noche de la FM Rock & Pop. También compuso temas junto a María Gabriela Epumer y Gustavo Cerati (letra de "Paseo Inmoral").

A 7 años de la salida de su último material, grabó su nuevo álbum acompañado por Fernando Kabusacki en guitarra; Quique Ilid en batería; Matías Mango en teclados; Gregorio Martinez en bajo y Sebastián Polo en guitarra. Su nuevo disco llamado “Ropa de Animal” comenzó a tomar forma a partir de la pandemia y será presentado en el mítico ND Teatro el próximo viernes 9 de septiembre. Por eso, el músico en diálogo con BigBang habló de todo: su primer disco, la actualidad del rock, el abuso de la tecnología para cantar y la dificultad para hacer shows en vivo. "Antes era más dinámico todo, iba a tocar a Chile con mi banda y ahora me cuesta ir a Mendoza por lo económico", afirmó.  

Quiero arrancar esta nota desde el principio. ¿Cuándo o cómo fue que decidiste dedicarte a la música?

- En realidad no es que decidí específicamente dedicarme a la música en una época determinada: pasó que a los 8 o 9 años empecé con una tendencia a querer tocar, más que nada con la percusión cualquier cosa que encontraba en mi casa la usaba para tocar. Y a esa edad convencí a mis viejos y arranqué a estudiar batería. Ese estudio me hizo entrar en la música, así que directamente todos mis recuerdos son tocando.

Estudié con un profesor en una escuelita que había cerca de mi casa y luego con un profesor particular que tocaba en un grupo profesional. Digo profesional porque era un grupo que tocaba para fiestas, cobraban y editaban discos que se llamaba Los Cuatro Soles. Hacía música para casamientos y cosas así… él tenia experiencia, me contaba cómo era la movida de grabar discos. Y por él empecé a meterme de otra manera en la música, ya no era que estudiaba batería y nada más. Escuchaba los discos de otra manera, me compraba discos de Kiss, de todos los grupos de la época, importado, lo que sea.

¿Te costó convencer a tus viejos?

- Me costó convencer a mis viejos porque era una época donde la música estaba vista de reojo. Se decía "no hace nada, solo toca". Te hablo del año ´82 o ´83. ¡Era jodida esa época! Más adelante, ya a los 14 años, grabé un demo con un grupo mío que se llamaba "Dios". Comenzamos a tocar en vivo y ahí pasé a otra etapa de la música de mi vida. 

Después me echaron porque era muy chico, ellos tenían como 20, yo tenía 14 y ahí empecé a darme cuenta lo que era tocar con otros músicos, o sea con acompañamiento de un bajista verdadero y no tocar arriba de los discos como hacía hasta ese momento. Pero sí, costó convencer a mis viejos y más adelante creo que renunciaron a la posibilidad de querer encausar la cosa para otro lado o se coparon.

Mi hermano tocaba el piano y mi hermana cantaba igualmente. Después pasé por varios grupos hasta que formé Peligrosos Gorriones. A la par de eso me puse a escribir bastante, en el secundario. Cuando iba al secundario escribía mucha poesía y letras de canciones que nunca componía, o sea eran solamente las letras. Y así se fue formando lo que después fueron las canciones de mi disco. 

¿Cuál fue el primer disco que te compraste y el último?

-El primero de Abba. Me compré un disco de Abba que traía “Chiquitita dime por qué” en español, venía con un limpiador el mío, le echabas una especie de chorro de no se qué y limpiabas el vinilo (risas). Era muy chiquito y estaba muy copado con ese tema. Esa es la verdad. Después me compré discos de Kiss y el último no me acuerdo... creo que el de Tom Yorke (el cantante de Radiohead) hace mucho y ahí está, ahí quedó. No fui muy comprador de discos. Cuando era chico sí, pero la info ahora pasa por otro lado. 

¿Cómo vez la escena musical actual? ¿Evolucionó para bien o envejeció mal? 

- ¿Y por qué no envejeció para bien? A mi me gustan muchos grupos actuales, sobre todo de mi ciudad natal, La Plata. Hasta en el trap encuentro una manera de expresión que tiene que ver con la juventud y me hace acordar mucho a lo que pasó en la década de los ´90, cuando yo era pibe, y salíamos a tocar por todos lados queriendo hacer cosas que rompan con todos los moldes.

Si evolucionó o no la música, creo que existe una metamorfosis, un cambio que se va deformando y formando de acuerdo a la coyuntura social, a al sociedad, lo que va pasando y a los cambios humanos que corresponden a cada época. Pero la cuestión sanguínea de la música, ya sea rock, pop o trap, está vigente en cualquier época porque no tiene tiempo. No en el sentido del paso del tiempo, sino que puedo escuchar Jimi Hendrix o Led Zeppelin y me parecen que tienen la misma secuencia esencial que puede tener algo ahora. La evolución puede ser con respecto a la época que se vive, pero hay una marca original de la música.

¿Crees que ahora se abusa de la tecnología para cantar?

- No creo que se abuse de la tecnología para cantar. Yo soy un osado, no soy un cantante y me gusta solo cantar mis temas. Pero la tecnología creo que sirve para moldear un instrumento más que es el principal para mí.... que es la voz. En la secuencia musical que hago yo, es el instrumento que más utilizo. Tengo que pronunciar y marcar, pero la tecnología sirve para hacerlo más prolijo y mostrar las ideas.

¿Si al levantar una baldosa sale un cantante? A buena hora también. Puede ser que haya mucha osadía en decir "voy a cantar", pero creo que está bueno que uno se tire a cantar. Yo te digo la verdad, cuando canté mi primer disco me quería matar. Le pedí a mi productor que lo cante otro porque me gustaba, era mío, pero no lo quería cantar. Por eso, la tecnología sirve para apuntalar, complementar y aprender también.

No creo que algo esté bien solo porque lo arregló con el autotune o lo que sea. ¡Está bueno si lo arregló con eso!. Además, pasa en todos los rubros. Como hay muchos cantantes, también hay muchos bateristas, guitarristas o abogados. Hay muchos abogados truchos, pero esos no se pueden arreglar con el autotune (risas). Me parece que la tecnología en general está bueno como apoyo.

Y hablando específicamente del rock. ¿Qué opinas sobre esta escasez de bandas nuevas? Porque da la sensación que la Argentina no tiene grandes referentes musicales en actividad

- No es que quedaron divididos los ´90 y los 2000. No es que después de Gustavo Cerati no hubo más nada sino que, tal vez, la transformación social con la aparición del trap y el género urbano hace que el ojo se ponga ahí y no se le ponga mucha atención al rock. Sobre todo los medios y las compañías. No creo que no hayan bandas de rock, sino que la mirada está puesta o se inclina a los géneros urbanos, al reggaetón o al trap.

Puede ser que el tiempo tampoco sea propicio, sobre todo para la juventud. Creo que debe haber buenos cantantes, bandas de rock e ideas escondidas. Pero tiene que ver con este cambio en las tendencias siempre mirando en lo económico y la mirada poco culturosa. El rock tiene mucho de cultura y social total.

Tal vez este no sea el momento para la erupción de bandas que tengan que ver con una energía relacionada con el rock, sino con una energía relacionada con la palabra, la moda y las vestimentas. Cuando fuimos a firmar el primer contrato con Peligrosos Gorriones nuestro público nos decía "se vendieron". Tenías que ser contracultural, pero ¿y entonces? ¿The Beattles? ¿Cómo hicieron? Ellos siguieron grabando discos con compañías y a la vez eran como eran. Fueron contraculturales, revolucionarios y no había una contradicción ahí. Se puede tener un disco y hacer la música que realmente rompa los esquemas. A mi me gusta hacer la música que me gustaría escuchar. 

Los ‘90 dio la posibilidad de poder diferenciar que realmente se podía tener un nivel de juego más arriesgado, por ejemplo en el rock. Y hoy me parece que hay un nivel musical que responde para mí a la globalización, y mucho a la mediocridad, y a la estupidez social y a la estupidez de la clase media consumidora de productos. Y a la vez me parece que también hay mucha gente laburando para que las cosas en las que creen realmente se cumplan y sucedan, y eso me parece el único objetivo válido a la hora de tener una propuesta musical. Me da mucha risa cuando escucho bandas que tienen cierta ideología cuando hoy tener una ideología no cuesta nada. Te la comprás en el quiosco la ideología. 

¿La movida musical de años atrás es muy diferente a la de ahora?

- Cuesta armar una fecha ahora más que antes por lo económico. Ir a hacer un show a Mendoza o Córdoba, y no te digo el exterior, tenés un montón en el aéreo de la banda, pasajes, asistentes, asistentes del escenario, sonido... se va acumulando todo y creo que en general les debe afectar a todos. Hay una realidad que es que es difícil hacer una gira como se hacía en otro momento. Nosotros nos íbamos al sur, volvíamos y nos íbamos a Mendoza y a Córdoba. hacíamos todas las provincias y lo tuvimos que detener porque se comenzó a hacer más difícil la llegada a ese lugar por los gastos. Antes era más dinámico todo, iba a tocar a Chile con mi banda y ahora me cuesta ir a Mendoza. 

Antes alquilábamos teatros, alquilábamos un sonido, cobrábamos una entrada, cubríamos esos gastos, nos hacíamos cargo de la producción total y montábamos un show de rock. Al tipo de la disco le decíamos “cuánto querés por una noche, tanta plata, bueno, tomá” y esa noche montábamos un show y recuperábamos la plata de esa manera. En esa época era así montar un show. Después yo ya en los ‘90, del 90 al 93 hacíamos intercambio de grupos: hacíamos shows en La Plata de Babasónicos, Los Brujos y nosotros con los Gorriones veníamos a tocar acá, a lugares como Vudú, Cemento, Die Schule. Cemento era un lugar al que veníamos siempre.

Y después a partir del 93 empezamos con la onda de tocar en cualquier lado, nos abrimos un poco más: fuimos a Comodoro Rivadavia, empezamos a ir a Mendoza, Córdoba, a tocar a cualquier lugar, a discos, a lugares para tocar, nos íbamos de gira con el “Nuevo Rock Argentino”. Ahora es más difícil abrir el mercado para tocar en las provincias de todo el país. 

En tu lírica, además de un trabajo con la imagen muy potente, aparecen referencias puntuales a la plástica. ¿Tuviste algún tipo de relación con la plástica?

- Me hubiese encantado, es algo que me quedó pendiente. La tapa de La vuelta entera es una idea original mía hecho por Nora Lezano de una manera increíble. La postura se me había ocurrido más que nada, pero ese disco iba a tener otra tapa que era un dibujo que había hecho de chico e intenté reconstruir de nuevo y no me salió. Entonces dije "que lo haga alguien que sepa hacerlo", pero tengo un recuerdo muy hermoso, incluso de profesores del colegio, de la plástica. Me encanta que las tapas de mis discos sean de cosas que me importan a mí. No logré dibujar ni pintar nunca, es una pendiente que tengo y me encantaría poder plasmar porque me gustan los colores y los dibujos. 

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