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¡lo dijo!

Guillermina habló a fondo de su ruptura con Sebastián Ortega: "Con él estaba medio apagadita"

Once años después de separarse, la modelo y actriz contó detalles de su ruptura con el hijo de Palito. "Estaba muy metidita para adentro", contó.

Luego de 13 años, y tres hijos nacidos fruto de su matrimonio (Dante, Paloma y Helena), Guillermina Valdés y Sebastián Ortega dieron por terminada su relación en el 2011. Si bien fue una separación en buenos términos, la modelo y actriz deslizó recién ahora los motivos de la ruptura. “Yo soy muy luchadora del hacer, del estar y del acompañar. Fui por acá, fui por allá. Y llegó un momento en el que me dije: `Ay, qué lástima, pero no´… Me separé muy tranquila de haber hecho todo, de haber apostado. Pero no se pudo", confesó.

Si bien Guillermina nunca utilizó las entrevistas para hablar mal del padre de sus hijos, en esta oportunidad se animó a explayarse un poco más sobre aquella ruptura. "En aquel entonces eso era felicidad para mí. Estaba medio apagadita. Bueno, ¡medio bastante! La verdad es que ahí estaba muy metidita para adentro. Se ve que necesitaba pasar por eso para ser quien soy”, contó en diálogo con Teleshow.

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Tres años después, en 2014, la conductora de El Libro gordo de Petete blanqueó su relación con Marcelo Tinelli y desató un debate y un escándalo tremendo. ¿Eran amigos Tinelli y Ortega? Uno decía que sí y el otro que no. Lo cierto es que Guillermina no era propiedad de nadie. Así lo explica ella: "Esa era yo siendo lo que podía ser en ese momento. Creo que todos somos un espejo de las personas con las que estamos. Y Sebas era en ese entonces quien yo elegía. Y estábamos muy bien, vinieron nuestros hijos y tuvimos una re linda relación", describió la actual mujer del ex presidente de San Lorenzo de Almagro.

Y agregó: "Yo elegí estar en un lugar de que ´el otro hiciera´ mientras yo estaba con mis pollitos. Medí mi libertad por sus edades, fue mi opción por eso no está bueno decir que 'no me dejaba' o 'no podía hacer tal o cual cosa'. Claro que tampoco me empujaba diciendo: ´Dale, flaca, hacé que está buenísimo´. ¡No! Quizás no era un formato que él tenía para conmigo. Pero todo fue mi tránsito elegido".

Finalmente, sin falta de autocrítica, Guille aclaró: "Tengo demasiada personalidad para que me digan lo que debo hacer". ¡Aplausos!

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