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Julieta Prandi habló sobre los rituales umbanda que le realiza su ex marido: “Recibo animales abiertos”

En 2019, la modelo denunció a Claudio Contardi por violencia de genéro.

En octubre de 2019, y después de una década de sufrimiento, Julieta Prandi pudo denunciar a su ex marido Claudio Contardi por violencia de Género, violencia económica, estafas, maltratos y hasta del abuso de sus dos hijos Mateo y Rocco. La causa recayó en el Juzgado de Familia N.º 5 de San Isidro, y todavía hoy pelean por la cuota alimentaria de los menores, la división de bienes, que terminó con el patrimonio de soltera de Prandi en manos de su ex, y con diversos conflictos relacionados con los menores. 

 

A lo largo de los años, Prandi pudo contar los maltratos y la violencia constante que vivió durante los últimos años de su matrimonio. En diversas entrevistas, la modelo relató: “Fue una locura. Me desaparecía, dentro de mi casa, mi billetera con los documentos y pasaporte para que no pudiera viajar a Uruguay a trabajar. Me sacaba mi celular y aparecía en el freezer”.

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Y contó sobre el momento en el que dejó el hogar en manos de su marido: “Fueron muchas cosas que hicieron que me sienta obligada a irme de mi casa. No es que dejé mi casa porque soy una ilusa que cree que le corresponde a él, me fui porque primero estaba yo y los nenes. Fue horrible tener que contar esto en los medios, pero es una forma de defender a los nenes”.

 

Ahora, la conductora de América se animó a contar que su ex esposo es Pai Umbanda y que aún hoy sufre con la magia negra que le hace a ella. En diálogo con el Tucu López, su compañero en Es por ahí, Julieta revivió sobre lo que vivió y todavía vive: "La verdad es que de ninguna manera quiero utilizar el programa para hacer este descargo ni nada. Pero lo padecí mucho tiempo. Constantemente lo padezco y recibo este tipo de cosas. Sí, sé lo que es”.

 

Al ser consultada sobre el momento en el que se enteró que su ex se había convertido en Pai cuando aún convivían en la misma casa y le realizaba diversos rituales contra ella, Julieta relató: “Claro. Lo que pasa es que las personas que se dedican a esto cobran poder con tu miedo. Se alimentan de eso. Entonces, primero tienen gente a su cargo. Van amenazándote con lo que pueden hacer y he visto muchísimas cosas”.

 

Entonces, contó cómo eran algunos de los ritos de los que fue testigo: “Y esto es la nada misma porque en realidad se usan muchos animales para hacer trabajos. Yo he recibido animales abiertos en mi casa. Me dejan animales muertos, mutilados en la puerta. No sé hasta dónde hablar, pero sí y lo vi”.

 

Entonces, relató que esas brujerías fueron uno de los puntos fundamentales para dejar el hogar que compartía con Contardi: “Estando yo ahí lo supe y, justamente, también sobrecargó mi ida de casa por tantas amenazas que tiene que ver con eso”. Y agregó: “En el catolicismo tenemos santos a los que se les puede pedir un montón de cosas, acá es lo mismo pero del otro lado. Se pueden pedir cosas buenas pero por lo general lo utilizan por cosas malas. Vi cosas que puedo hacer una película".

 

Y finalizó: "Te tenés que limpiar. Hay personas que se dedican a eso. Vas aprendiendo a medida que te pasan cosas... Todas estas cosas son carísimas. Pregunten en la seguridad de los cementerios la cantidad de gente que deja animales muertos de noche. Trabajan con los muertos, de ahí sacan los huesos, cráneos… . Tienen sus hijos de religión… Es un mundo oscuro y turbio".

 

No es la primera vez que Prandi habla sobre lo que vivió en la casa que compartía con su ex. En una entrevista relató sobre el comportamiento de Contardi con sus hijos: “Hubo varios casos de abandono de parte del padre de mis hijos, no solo el que se enteraron, que es el más chiquito. En agosto denuncié algo muy grave que sucedió en mi casa de Escobar, donde vive el padre de mis hijos, donde pasan el tiempo cuando estaba con él, en general los deja con otras personas".

 

Y siguió: “La persona que vivía con su él, a la que me decían que era la niñera, dormía en la cama matrimonial con él y mis hijos. Además, los obligaba a llamarme ‘la putita’ y ‘la tilinga’ dentro de la casa, y cuando se comunicaban conmigo por teléfono estaban obligados a decirme lo que el padre quisiera que me dijera".

 

Y completó: "Al año siguiente pasó lo de Escobar, que es tremendamente mucho más terrible. Hay una causa penal por corrupción de menores. No voy a entrar en detalles porque es la privacidad de mis hijos. Es muy grave. Mateo no quiere ver a su papá, le tiene miedo, fue amenazado muchas veces. Los chicos dijeron de todo…No me quedó otra que no mandar a los chicos al colegio, porque si se presenta en el colegio, que ya lo quiso hacer y se los lleva, Mateo no me cuenta lo que pasó porque le tiene miedo”.


 

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