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La hija de Mauro Viale y el recuerdo de la última noche junto a su papá: "Mirá si me protegió que..."

Ivana es psicóloga y periodista. Reveló por primera vez cómo fue la despedida.

Casi dos semanas después de la muerte de Mauro Viale, su hija Ivanna rompió el silencio. En diálogo con el periodista Damián Rojo, la hermana de Jonatan reveló cómo fueron los dolorosos últimos momentos junto a su padre, quien falleció a los 73 años luego de dar positivo de Covid-19.

"El día que mi papá se descompuso, que fue ese viernes maldito, yo no lo veía bien al aire. Lo noté muy mal y llamé a la producción del programa para ver qué estaba pasando", reconoció la psicóloga quien, además, trabajó muchos años como productora en los diferentes ciclos de su papá y quien además a partir del dos de mayo será quien lo reemplace en la conducción de El Giglico, de Radio Rivadavia.

De inmediato, la joven contactó a su madre. "Le mandé un mensaje a mi mamá para que se fijara cómo estaba, porque él siempre sacaba volando a todo el mundo. No quería que lo hinchen con temas de salud y menos los médicos. Como vivo a dos cuadras de su casa, le dije a mi mamá que cualquier cosa me avisara".

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"No pasaron ni cinco minutos de que había entrado a su casa y me llama mi mamá urgente, diciéndome que papá se había desplomado en la cama. Entonces me fui volando para allá. Llevé un termómetro y oxímetro por las dudas", recordó.

Al llegar al departamento, se encontró con el cuadro febril de su padre, que no hizo más que potenciar las alarmas. "Le tomé la temperatura y tenía 40 grados de fiebre. Estaba muy débil y no se podía levantar de la cama. Me asusté mucho y entré en pánico, pero igual pude manejar las cosas. Le medí la temperatura y me imaginé que podía tener coronavirus por su cuadro".

"Estuve con él a su lado toda la noche del viernes y como veía que saturaba muy bajo quise convencerlo para que lo lleven a ponerle oxígeno, pero él no quería saber nada con internarse. Más allá del cansancio que tenía y de lo mal que se sentía", lamentó.

Jonatan fue el único miembro familiar que pudo asistir al entierro de su padre en el cementerio de La Tablada, producto de los protocolos por la pandemia. "Fijate cómo me protegió que pasé toda la noche del viernes con él y no me contagió de coronavirus. Pasé mucho tiempo con él durante toda la noche. Lo acaricié, le puse paños fríos, le di besos. Me pude despedir", reconoció.

"No pude ir al velorio y entierro porque tuve que estar aislada por un tema de protocolo, como mi mamá. Pero sentí que igual me había despedido ese viernes", resaltó la psicóloga.

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