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La tarjeta, los óvulos y el nuevo round entre Luli y Redrado: el contrato secreto y el estallido

La letra chica del millonario acuerdo en dólares y la traición final.

Después del fracaso de la última audiencia de mediación entre Luciana Salazar y Martín Redrado, la modelo volvió a acudir a sus redes para incinerar a su ex pareja con una serie de mensajes encriptados en los que lo acusaba de haberse metido con lo "más sagrado". La trama secreta detrás del último round con el economista y cómo sigue la causa penal en su contra.

"Acabo de recibir un e-mail que me muestra lo que sos capaz de hacer. No puedo entender tanto odio, ni tanta maldad. Siempre te metiste con lo más sagrado para mí", arrancó el furioso posteo de Salazar.

Lejos de calmar las aguas, Luli redobló la apuesta y amenazó: "Quisiera encontrar las fuerzas para contar todas las cosas que me guardé tantos años, recordarlas aún me afectan y muchas tienen que ver con la maternidad".

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"Siento tristeza y asco a la vez. Espero que no me pase nada, porque indudablemente esta persona es capaz de hacerme cualquier cosa", advirtió la mediática, aunque evitó exponer cuál fue el último "ataque" que recibió por parte de su ex.

Según trascendió, Salazar recibió un mail de una clínica de fertilidad de Estados Unidos advirtiéndole que la tarjeta con la que se pagaba el mantenimiento de sus óvulos fecundados (con los que buscaba darle un hermanito o hermanita a Matilda) había sido cancelada.

El insólito contrato que firmaron antes de separarse: los reclamos de Luciana

Tal y como publicó BigBang, la pareja firmó un contrato en el año 2016 -antes del nacimiento de Matilda- en el que Redrado se comprometía a asumir ciertos gastos tanto de Luciana, como de su hija. Entre lo estipulado, el economista asumió el pago de US$3.500 mensuales (en concepto de vivienda) hasta que la pequeña cumpla los 18 años. Eso sí: la condición que le puso a Luciana es que no puede formalizar ninguna relación sentimental. De hacerlo, el economista sólo se hará cargo de la cuota de colegio.

De acuerdo a la letra chica del documento judicial que firmaron cuando aún estaban juntos, el contrato incluía, además, el pago de diez mil dólares mensuales durante cinco años en caso de que la pareja se separara (lo que sucedió en el 2018). Redrado también se comprometía a pagar dos viajes anuales para la pareja y Luciana lo acompañaría a todos sus viajes laborales "salvo que sean inferiores a los tres días de duración".

"Los firmantes se comprometen a una fidelidad absoluta pública y privada. En caso de que trascendiera alguna vinculación con terceros, deberán desmentirla en forma inmediata de su palabra. Ambas partes se comprometen a llevar el mismo estilo de vida, con flexibilidad a cambiar los días por temas hijos. Los hijos de MR estarán al tanto de la situación privada de la pareja", refuerza el contrato.

El insólito documento también advertía que, en caso de querer terminar la relación, Luciana debía comunicárselo a Redrado a través de su abogada, Ana Rosenfeld. "Martín se compromete a no acceder a entrevistas en revistas del espectáculo, salvo por pedido expreso de Luciana o a programas del mundo del espectáculo. Tampoco podrá participar de eventos públicos donde participen personalidades del mundo del espectáculo".os".

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