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La trampa con la que la Reina dejó en jaque a William y la venganza final de Harry

Al paquetito de las princesas Eugenie y Beatrice, se le suma el futuro de Archie y Lilbeth Diana.

Corría el año 2015 cuando el príncipe William mantuvo una acalorada reunión a puertas cerradas con su abuela, la Reina Elizabeth II, y su padre, el por entonces príncipe Carlos, en el Castillo de Balmoral. ¿La orden del día? Ver la forma de "reducir" las primeras líneas de la Familia Real, para evitar así más cuestionamientos en torno al financiamiento público que recibía hasta ese momento la familia extendida de la monarca. De las exigencias del hijo mayor de Lady Di, a la feroz interna que se desató en la Corona y la trampa letal que le dejó su abuela antes de morir.

Por ese entonces, el príncipe Harry todavía no había conocido a Meghan Markle y era uno de los miembros más populares de la Familia Real. Se mostraba codo a codo con su hermano y con Kate Middleton, quien hacía sólo cinco años se había casado con el por entonces tercero en la línea de sucesión al trono y ya había dado a luz a sus dos hijos mayores: los príncipes George y Charlotte.

 
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"El reinado de Carlos, por edad, será breve. Atenta a eso, la Reina decidió sumar a William de un tiempo a esta parte a las decisiones a tomar de cara a la eventual transición", precisaron por ese entonces fuentes del Palacio de Buckingham, al tiempo que sumaron: "La Reina confía en William y en Kate. Ellos son el futuro de la monarquía y por eso sigue muy de cerca cada uno de los movimientos de los duques. La acompaña mucho a Kate, quien se está preparando para ser la nueva reina de Inglaterra. En estos momentos, la palabra de William es casi la única que escucha la Reina", reconocen.

El nacimiento de la princesa Charlotte, en mayo del 2015, marcó un antes y un después en la vida de los actuales príncipes de Gales. Ese fue el momento en el que William Kate dejaron de "disfrutar" de estar en las segundas líneas, para convertirse en el rostro visible de la Familia Real a pedido de la Corona. Por ese entonces, era un equipo de tres. Y es que la Reina hizo especial hincapié en su deseo de que Harry formara parte de la denominada renovación. El equipo fue bautizado por la prensa como "los poderosos tres" y desató la primera de las internas que hoy enfrenta William: la furia de las princesas Beatrice Eugenie.

En efecto, William tomó la misma postura que años atrás enfrentó al príncipe Carlos con su hermano, Andrew: "Hay que reducir la Familia Real". La Reina tiene ocho nietos, pero sólo los rostros de WilliamHarryBeatrice y Eugenie son los que el público reconoce al instante. ¿El motivo? Peter y Zara (los hijos de la princesa Anne) fueron criados sin el título de alteza real a pedido de sus padres, motivo por el cual participan de muy pocos actos oficiales y no cobran un centavo de las arcas de la Corona. Louis y James, los hijos del hijo menor de la Reina (Edward) son muy chicos y sus padres también decidieron mantenerlos alejados del público.

"El único de los cuatro hijos de la Reina que peleó para que sus hijas tuvieran protagonismo fue Andrew. Su obsesión era que las princesas recibieran la misma atención que sus primos mayores. Luchó por eso durante años y tuvo la resistencia de su hermano, Carlos, quien sostiene que la única forma que tiene la Familia Real de sobrevivir es reducir los gastos y, en consecuencia, los números de los representantes de la Corona", reconocían desde el Palacio. William se plantó junto a su padre y, desde que su abuela le dio más poder, no hizo otra cosa que intentar minimizar la participación de sus primas en los actos y ceremonias protocolares.

Hasta hace poco más de tres años, William tenía un aliado muy fuerte: su hermano, el príncipe Harry. Sin embargo, todo cambió cuando el hijo menor de Lady Di hizo público su noviazgo con la por entonces actriz estadounidense Meghan Markle. La renuncia de los duques de Sussex a la Corona se empató con otro escándalo real: el escándalo sexual por pedofilia en el que se vio involucrado el tercer hijo de la Reina, el príncipe Andrew.

"William Carlos le dijeron a la Reina que lo mejor era que Andrew diera un paso al costado. La Reina entendió que tenía poner el deber antes que la familia y fue ella quien lo citó al Palacio para pedirle que renunciara a la vida pública", reconocen. El escándalo afectó de modo directo a las hijas de Andrew, en especial a la princesa Beatrice, quien había anunciado su compromiso semanas antes de que estallara el escándalo. "William fue por más y tensó la relación con su prima al sugerir, tal como lo hizo con la boda de Eugenie, que fuera ella quien costeara los gastos; teniendo en cuenta lo que había sucedido con su padre".

Cansados de la "doctrina William", HarryBeatrice y Eugenie unieron fuerzas contra el heredero al trono. Harry se reencontró con sus primas después de lo que sucedió con Andrew y los tres coincidieron en que William estaba queriendo controlar demasiado sus vidas. "Las princesas decidieron mantener su posición real y participaron en el detrás de escena de la lamentable entrevista que Andrew le dio a la BBC. Su postura es clara: son princesas y lo serán hasta el día de su muerte. Harry las apoya, aunque en su cabeza el plan es otro: lo único que quiere es alejarse con Meghan y Archie", reconocían fuentes de Palacio.

Para ese entonces, Harry ya se había peleado con su padre y con su hermano por la decisión de la Corona de no darle ningún título a su primogénito. Pese a que al momento de dar a luz a su primer hijo Meghan aún era un miembro activo de la Familia Real, la Corona decidió que Archie no recibiría ningún título a diferencia de sus primos, los príncipes GeorgeCharlotte y Louis. Por ese entonces, desde el Palacio dejaron trascender que había sido una decisión de los duques de Sussex, aunque años después fue la actriz la que se encargó de aclarar los tantos en la polémica entrevista que le brindó a Oprah Winfrey.

"Nosotros no tomamos esa decisión. Ellos no querían que Archie fuera príncipe. Eso hubiera cambiado mucho las cosas, porque modifica por completo el protocolo. También nos dijeron que no iba a recibir ningún tipo de seguridad", reveló Markle en el mano a mano, al tiempo que denunció: "En ese momento había conversaciones en torno a cuán oscura su piel sería una vez que naciera".

Las acusaciones de racismo dentro de la Familia Real dieron vuelta al mundo y volvieron a tensar el vínculo de los Sussex no sólo con la Corona, sino también con gran parte de la sociedad británica que apoya de forma incondicional al príncipe William (más blindado y cuidado por los medios ingleses). Desde entonces, en especial tras el nacimiento de Lilibeth Diana, mucho se especuló en torno a la posición que tomaría Carlos para con sus nietos menores una vez que ascendiera al trono.

En ese momento había conversaciones en torno a cuán oscura su piel sería una vez que naciera"

Al momento de morir, la Reina había accedido a retirarle el título de "su alteza real" a su hijo Andrew, aunque se encargó de asegurar el futuro de sus nietas Beatrice y Eugenie, pese a la fuerte oposición de William. Además, dejó por escrito que el príncipe Andrew tenía su autorización para despedirla con su uniforme militar, pese a que debió abandonar su carrera en la Armada por su vínculo con Jeffrey Epstein y a las denuncias por corrupción de menores que se iniciaron en su contra en la Corte de Estados Unidos.

Si bien Elizabeth II no premió a Harry con el mismo permiso para usar su uniforme, lo cierto es que la monarca dejó a Carlos y a William en una delicada situación en torno a los títulos y el tratamiento que recibirían Archie y Lilibeth Diana luego de su muerte. Tal y como sucedió tras el nacimiento de su hermano, la hija menor de Meghan y Harry tampoco recibió el estatus de "su alteza real" y, hasta hace poco días, era considerada como una "ciudadana más" en el Reino Unido.

Si bien de acuerdo a una ley dictada en 1917 por el rey Jorge V los pequeños debían recibir automáticamente los títulos de "príncipe" y "princesa" al convertirse su abuelo en rey, Carlos tardó varios días en tomar la decisión. De hecho, antes de hacerlo, se encargó de declarar a su mujer, Camila, como Reina consorte; a su hijo mayor, William, como príncipe de Gales. Kate Middleton también recibió dos nuevos títulos: un ducado y el preciado mismo título que ostentó la princesa Diana durante sus casi 15 años de matrimonio con Carlos.

"¡Ellos también son tus nietos!", le habría espetado a su padre durante una de las discusiones que mantuvieron durante los once días de despedida a la Reina. "Harry entró en shock cuando escuchó el primer discurso de su padre como Rey. Si bien celebró que les haya dedicado una pequeña mención a él y a Meghan, quedó con el corazón roto cuando se enteró de que no había dicho nada sobre los títulos que recibirían sus hijos", advierte la prensa británica. Después de cinco días de máxima tensión y negociaciones a puertas cerradas, Harry logró al menos una victoria parcial: Archie y Lilibeth pasarían a ser príncipes, aunque William les negó el estatus de "su alteza real".

El nuevo desaire a sus hijos fue la "estocada final" para los duques de Sussex, quienes tomaron la decisión de regresar a Estados Unidos "lo antes posible". Allí los esperan sus hijos (que quedaron al cuidado de su abuela materna, Doria), pese a que la pareja pretendía que viajaran al Reino Unido para participar del último adiós de su bisabuela. "El protocolo lo permitía, pero fue Willliam el que le pidió a su padre que hiciera entrar a su hermano en razón, teniendo en cuenta que todavía son muy chicos para soportar una ceremonia tan larga y tan estricta".

Pese a que al momento de acordar con Harry que sus hijos no participarían de la ceremonia Carlos prometió que los hijos de William tampoco lo harían, lo cierto es que el hijo mayor de Lady Di decidió "a último momento" que el príncipe George y la princesa Charlotte asistieran a la ceremonia religiosa que tuvo lugar en la Abadía de Westminster. Aunque, para aplacar las aguas con su hermano, procuró que el menor, el príncipe Louis de cuatro años, se quedara en Windsor al cuidado de sus niñeras.

 

La incomodidad de los duques de Sussex se hizo notar durante la ceremonia final del último adiós a la Reina y no fueron pocos los que se percataron a lo largo y ancho del mundo que tanto Harry, como Meghan, se negaron a entonar el himno nacional durante la misa. Las imágenes circularon con fuerza en las redes sociales y les jugaron en contra: los ingleses no perdonaron el "insulto" a su país y el desaire no sólo a la Reina, sino también a toda la Familia Real.

Pese al batacazo final, los Sussex regresarán a Estados Unidos al menos con una parte de su misión cumplida: sus hijos pasarán ahora a ser el príncipe Archie y la princesa Lilibeth Diana, pese a que seguirán viviendo en Los Ángeles. Se trata de una modesta victoria para Harry y una derrota para William quien, pese a sus sostenidos intentos por deshacerse de sus primas, tendrá que reinar con Eugenie y Beatrice como miembros plenamente activos de la Familia Real, tal y como se encargó de dejar por escrito la Reina antes de morir.

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