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La última noche de Marilyn Monroe que el FBI ocultó por décadas: mafia, alcohol y la amenaza a los Kennedy

La investigación paralela que asegura que la actriz de Hollywood fue asesinada es cuestionada. Pruebas y testimonios.

El domingo 5 de agosto de 1962, los estadounidenses amanecieron con una noticia que sacudió a la sociedad por completo. Marilyn Monroe, la indiscutible estrella de Hollywood, había sido encontrada muerta en horas de la madrugada en su mansión del exclusivo barrio de Brentwood de la ciudad de Los Ángeles. Tenía sólo 36 años y atravesaba una dura racha profesional: la Twenty Century Fox acababa de despedirla de la película Something got to give por su errático comportamiento. Drogas, alcohol y la amenaza letal a la familia Kennedy que sostiene, incluso cinco décadas después, que la diva de la pantalla grande no se suicidó.

Por ese entonces, John F. Kennedy era el presidente de Estados Unidos y comenzaba a trabajar en la campaña para su reelección. Conocido por sus recurrentes infidelidades, los rumores de su affaire con Marilyn eran vox populi; pero no fue hasta la fiesta de cumpleaños número 45 del presidente que las especulaciones del círculo rojo de la Casa Blanca se instalaron también en la sociedad. Ese 19 de mayo, Jackie Kennedy plantó a su marido y viajó junto a sus hijos a su residencia de fin de semana. La pareja atravesaba una dura crisis y, de acuerdo al entorno de la ex primera dama, la invitación a la amante de su marido "fue la última humillación" que estaba dispuesta a aceptar.

El presidente y Marilyn se habían conocido tres meses atrás, en la casa de Patricia Kennedy -hermana de Jack- y su esposo, el actor británico Peter Lawdord; quien además mantenía una relación de amistad de casi diez años con Monroe. "Marilyn creía que Jack iba a dejar a su mujer y que ella se convertiría en primera dama", advirtió Richard Buskin, autor del libro El asesinato de Marilyn Monroe, caso cerrado. "Por ese entonces, Marilyn pasaba un mal momento. Llegó a un extremo en el que ya no podía dormir por la noche. Tomaba pastillas para dormir y las mezclaba con champagne. Era difícil levantarla por las mañanas".

Pese a la negativa del estudio para el que trabajaba, Marilyn voló a la ciudad de Nueva York para participar del festejo público de cumpleaños del presidente, que tuvo lugar en el Madison Square Garden. Esa noche, lució el icónico vestido de gasa de seda adornado con dos mil quinientas incrustaciones de cristal cosidas a mano, diseñado por el francés Jean-Louis Berthault. A simple vista, la audiencia pensó que la actriz no llevaba nada puesto. "Fue como salir desnuda, con algunas lentejuelas en el cuerpo"; reconoció en ese momento Monroe, quien no titubeó a la hora de cantarle el feliz cumpleaños delante de la audiencia. Marilyn no lo sabía, pero le quedaban sólo tres meses de vida.

La actriz también mantuvo un fugaz, aunque apasionado romance, con Robert "Bobby" Kennedy, hermano del presidente y procurador general de los Estados Unidos. “Marilyn les contó a sus amigos que Bobby le había propuesto casamiento en una charla de cama. Las amigas le dijeron que no le creyera, que no lo había dicho en serio. Una de las más cercanas llegó a espetarle: 'Lo conozco a Bobby, nunca va a dejar a Ethel (su mujer), ni a sus hijos'", detalló uno de sus biógrafos, Darwin Porter.

Mientras soñaba con convertirse en una Kennedy, el comportamiento de Marilyn comenzó a tornarse cada vez más errático. "Estaba muy deprimida. Se incrementó el consumo de drogas. Empezó a llegar tarde al estudio de grabación. La productora atravesaba una fuerte crisis económica y no podía darse el lujo de seguir posponiendo el rodaje. Finalmente, decidieron echarla de la película", aportó Porter. "Desempleada y deprimida, Marilyn se obsesionó con los hermanos Kennedy al punto que el presidente le pidió que dejara de llamarlo. Nunca más le atendió el teléfono".

El último fin de semana de julio de 1962, Marilyn recibió una llamativa invitación por parte de Sam Giancana, capo mafia estadounidense. "Ella tuvo una reunión con Sam en Lake Tajo", le aseguró a su sobrino antes de morir George Masters, peluquero y amigo íntimo de la actriz. El lugar elegido fue el hotel casino Calneva, ubicado en el límite entre California y Nevada. "Bobby se odiaba con Giancana. Ambos amenazaban con destruirse. Es probable que le haya ofrecido una tregua a cambio de que lograra convencer a Marilyn de no hablar", reconoce Porter.

Días antes, frente a la negativa del Presidente de atender el teléfono, la actriz amenazó con hacer público su affaire con una conferencia de prensa: iba a exponer a los hermanos Kennedy. “Marilyn les dijo a sus amigos que en el diario rojo estaban todos los detalles de sus encuentros con los Kennedy y que pensaba mostrar todo para que el mundo se enterara. Era dinamita y una bomba para el Gobierno", contextualizó Buskin

Esa noche se presentaba el cantante Buddy Greco, testigo del encuentro: "Frank Sinatra estaba presente, Sammy también. Me acuerdo del momento en el que Marilyn entró por la puerta. El público quedó impactado. El lugar se paralizó por completo y nadie hablaba. Todos se quedaron helados. Ella miró alrededor y se quejó: ‘¿Por qué está toda esta gente mirándome?’. Alguien del público le gritó: “¡Porque sos Marilyn Monroe!”. La reunión con Giancana fue un fracaso. Esa noche, volvió a amenazar en público con exponer al presidente y a su hermano. Se encendieron las alarmas en la Casa Blanca.

Cronología "oficial" de la última noche con vida de Marilyn Monroe

Las últimas horas con vida de Marilyn siguen siendo un misterio. A continuación, la cronología que estableció la cuestionada investigación oficial de su muerte, caratulada al día de hoy como "probable suicidio".

  • Canceló cerca de las siete de la tarde la invitación a cenar de Peter Lawdord y se fue a dormir una hora más tarde.
  • A las doce de la noche, su empleada doméstica, Eunice Murray, aseguró haber visto la luz encendida en el cuarto de la actriz.
  • Preocupada por Marilyn, la empleada llamó a las tres y media de la madrugada al doctor, Ralph Greenson, psiquiatra de la actriz.
  • La puerta estaba cerrada con llave, por lo que también se comunicó con el casero para que la tirara abajo.
  • Greenson llegó diez minutos después y a declaró su muerte a las 3.50.
  • La Policía recibió a las 4.25 la llamada de Greenson, notificando la muerte de la actriz.
  • La autopsia concluyó a las 10.30 de la mañana y el resultado fue "probable suicidio". De acuerdo al reporte final, Marilyn murió tras ingerir una dosis letal de pastillas para dormir.

El primero en desestimar la investigación oficial fue Jack Clemmens, el policía que llegó a la mansión de Marilyn tras recibir el llamado del psiquiatra de la actriz. Eran las 4.45 de la madrugada. Lo primero que hizo fue investigar a Murray, a quien encontró lavando sábanas. "Me resultó evasivo y poco preciso su testimonio", reconoció años después. Al ingresar a la habitación, las dudas del policía se potenciaron. "El cuerpo parecía plantado, era muy sospechoso. El doctor Greenson me señaló que había ocho frascos de medicación en la mesita de luz y que todos estaban vacíos. Todavía recuerdo el modo en el que estaba parado y decía: ‘Los debe haber tomado todas estas'. Lo que me llamó la atención es que no había un vaso de agua".

"Marilyn no se suicidó, fue asesinada", sostiene hasta la actualidad, en línea con una cantidad importante de testigos que en su momento, con Kennedy en el poder, fueron desestimados por la investigación oficial. La teoría paralela que asegura que la actriz fue asesinada a las 11.25 del sábado y que su muerte fue reportada recién a las 4.25 de la madrugada del domingo. Qué sucedió durante esas cinco horas, por qué sitúan a Bobby Kennedy en el lugar del crimen y el relato de los testigos que el Gobierno de los Estados Unidos silenció durante más de cinco décadas.

El FBI había puesto micrófonos en la casa de Marilyn Monroe antes de su muerte

Fred Otash, un miembro del FBI, reconoció antes de morir que colocó micrófonos en la casa de la actriz. Lo hizo "por cuenta propia", aunque a pedido del sindicalista estadounidense, Jimmy Hoffa. El target no era Marilyn, sino los Kennedy. "Hoffa me llamó y me dijo que quería que lo asistiera para hacer un informe sobre la relación de Jack y Bobby con Marilyn. Quería encontrar algo con lo que amenazarlos, así que colocamos los micrófonos y registramos todo lo que sucedía, incluso el día de su muerte".

Las grabaciones existieron, aunque fueron incautadas por el FBI tras la muerte de Otash. Raymond Strait, amigo del detective y escritor, asegura haber escuchado en 1986 las más de once horas de audio. "Lo primero que escuché fue a la empleada doméstica de Marilyn dejándolo entrar a Bobby. Le dijo: 'Oh, señor Kennedy; está durmiendo'. Él le respondió: 'Tengo que hablar con ella'". Eran las dos y veinte de la tarde del sábado 4 de agosto. El procurador general se encontraba con Peter Lawdord.

"Fue una visita amistosa, tomaron alcohol. Sonaba como si se estuvieran besando, pero no lo puedo confirmar. Después, pasaron al living y ahí es en donde todo se desató. Bobby le dijo que no los iba a ver más, porque había mucha gente que los estaba investigando. Le pidió que dejara de llamarlos por teléfono. En ese momento, Marilyn empezó a gritar y lo echó de la casa. No fue en buenos términos, le dijo algo así como: 'Andate de mi puta casa ya mismo'", recuerda Strait.

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El Gobierno siempre negó la presencia del procurador general en la ciudad. La versión oficial asegura que se encontraba junto a su familia en la casa de un amigo ubicada en las afueras de la ciudad de San Francisco, ubicada a casi 600 kilómetros de Los Ángeles. Años después, el por entonces alcalde de la ciudad, Sam Yorty, confirmó que el hermano del presidente se encontraba de incógnito: "Mi jefe de policía me dijo de modo confidencial que Bobby se estaba hospedando en el Beverly Hills hotel".

Fueron 18 los testigos que declararon haber visto a Bobby en la ciudad. En efecto, un vecino de Marilyn, que se encontraba jugando a las cartas con tres amigos en el patio de su casa, aseguró haber visto a Bobby entrar a la casa de la actriz a las 9.45 de la noche. Las grabaciones ahora desaparecidas del FBI confirman que regresó a la casa de su ex amante. Marilyn estaba al teléfono con el guionista mexicano José Bolaños Prado. “Ella escuchó un ruido que venía de la habitación de huéspedes y le dijo ya vuelvo. No volvió a la línea”.

Te lo advierto bastardo, lo que yo sé va a convertirse en titulares"

Marilyn entró a la habitación de huéspedes y por el tono de su voz se notaba que había tomado alcohol. Le gritó: ‘Para qué volviste, pensé que te ibas. Lo único que quieren hacer es usarme, no se preocupan por mí. Estoy cansada de que me usen'", le espetó a Bobby. ¿Qué buscaba el hermano del presidente? Se especula que estaba detrás del famoso diario rojo de la actriz que, al igual que las grabaciones, desapareció justo en la madrugada de su muerte.

  • Marilyn: "Te lo advierto bastardo, lo que yo sé va a convertirse en titulares".
  • Bobby: "Te vas a callar la boca si sabés lo que es bueno para vos".
  • Marilyn: "Sé muy bien lo que es bueno para mi. Soy Marilyn Monroe, no estás jodiendo con un extra".
  • Bobby: "Yo sé con quién estoy lidiando, sos vos la que no sabés con quién estás lidiando".

Después de que la actriz reiterara su amenaza de hacer públicos ambos romances extra matrimoniales, la voz del procurador general vuelve a escucharse. "Bobby le dice a alguien: 'Dale algo para calmarla'. Ahí es en donde todo se pone realmente tétrico", confirmó Buskin, quien también aseguró haber tenido acceso a las desaparecidas grabaciones. "Lo siguiente que se escucha es a alguien diciendo 'cuidado con la almohada' y algo sobre una inyección'. Con Marilyn sedada, Bobby y su acompañante tuvieron la posibilidad de buscar el diario por toda la casa. Cerca de las diez y media de la noche ya estaban desesperados porque no habían encontrado nada".

De acuerdo a esta línea de tiempo no investigada, Bobby y su acompañante dejaron la casa de la actriz a las diez y media de la noche con las manos vacías. Marilyn estaba inconsciente, pero todavía con vida. "Cinco minutos después, la empleada doméstica regresó a la casa. La encontró en un coma e hizo lo que correspondía: llamó a una ambulancia. En simultáneo lo llamó al psiquiatra". 

El desnudo que Marilyn Monroe grabó semanas antes de morir

La ambulancia llegó antes que el doctor Greenson. James Hall fue el primer médico que atendió a la actriz esa noche. "La encontré en la habitación de huéspedes. Estaba inconsciente. Intenté reanimarla, le hice un masaje cardíaco y de a poco le estaba volviendo el color a la cara. Estaba reviviendo. Pero al llegar, su psiquiatra tomó el control y me dijo que me apartara. Sacó un frasco de su bolso y una aguja muy larga. Me resultó raro que la llevara encima. Intentó darle una inyección de adrenalina, pero lo hizo desde un ángulo que no correspondía. En vez de sacarla y volver a colocarla, hizo presión y le rompió una costilla".

Marilyn murió minutos después. "El doctor puso el estetoscopio y nos dijo que ya nos podíamos ir; que iba a pronunciar su muerte", recordó Hall, uno de los testigos sistemáticamente descartados por los investigadores. Pasó 14 veces por el detector de mentiras del FBI y no flaqueó ni una sola vez; sin embargo, su relato no fue incorporado al expediente. En 1982, cuando la causa se hizo pública, Hall accedió a la autopsia: "Nada de lo que decía tenía que ver con lo que realmente sucedió".

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Hall abandonó la casa. En el lugar, quedaron la publicista de la actriz, Peter Lawdord y la empleada doméstica de Marilyn. Los tres se negaron a hablar durante años. Recién en 1968, tras el asesinato de Bobby, se animaron a contar la otra versión de lo que sucedió aquella madrugada. Eunice Murray confirmó veinte años después que el hermano del presidente efectivamente había visitado a la actriz ese día. Además, reconoció que fue Lawdord quien trasladó el cuerpo de la habitación de huéspedes a la suite principal.

Lo mismo sucedió con Lawdord, quien con el devenir de los años se distanció de los Keneddy e incriminó a los hermanos en el crimen. "Peter era amigo de Marilyn. Le resultó imposible poder tolerar todo lo que sucedió. Se encontró siendo partícipe del asesinato de su amiga. Con el tiempo, reconoció que Bobby había llamado al psiquiatra de Marilyn y le había advertido que la actriz también pensaba hacer público el affaire que habían tenido. Por ese entonces, Greenson era uno de los psicólogos más reconocidos del país y un escándalo de ese tipo no sólo dañaría su reputación, sino que además podía llegar a enfrentar cargos penales".

  • "Marilyn tiene que ser silenciada", le habría dicho -de acuerdo a Lawdord- Bobby al psiquiatra.
  • "Yo me encargo", le contestó el doctor Greenson.

Un reporte policial respalda la versión de Lawdord. A las doce y diez de la madrugada, un policía de Los Ángeles vió a un auto a toda velocidad sobre el boulevard Olympic. Al volante se encontraba Lawdord, acompañado por Greenson. El oficial los frenó y no los reconoció. No fue hasta que miró hacia el asiento trasero del auto que encontró una cara conocida: se trataba del procurador general y hermano del presidente. "Les pregunté hacia dónde iban y me dijeron que Kennedy se estaba hospedando en el hotel Beverly Hills. Les dije que estaban yendo en la dirección opuesta, no me di cuenta de que estaba sucediendo algo".

El auto no se dirigía al hotel. Esa noche, Bobby dejó la ciudad en un vuelo privado y regresó a San Francisco. Lawdord y Greenson regresaron a la mansión de la actriz para acomodar la escena del crimen. "Fueron a plantar todo. La pusieron boca abajo para que la sangre se concentrara y tapara la marca de la aguja. Hicieron todo, pero se olvidaron de algo tan simple como colocar un vaso de agua en la mesita de luz".

Lawdord abandonó el domicilio de Marilyn a las cuatro de la mañana. Greenson, tal como consta en la investigación oficial, esperó 25 minutos e hizo el llamado a la policía. Veinte minutos después, el oficial Jack Clemmens llegó al lugar. Fue el que encontró de modo "oficial" el cuerpo sin vida de la actriz y que sospechó de inmediato del médico y de la empleada, a quien había encontrado lavando sábanas. Fue apartado de inmediato de la investigación, que quedó rápido en manos de la "Policía amiga" de los Kennedy

Nunca se encontró el famoso diario rojo de la actriz. Su empleada reconoció, dos décadas después de la muerte, que se lo entregó esa misma madrugada a la Policía. Durante años se dudó incluso de su existencia. El historial de intentos de suicidio de Marilyn daba a la "versión oficial" un sustento creíble para la sociedad. Pero pocas semanas antes de su muerte, la actriz había recibido noticias alentadoras. La Twenty Century Fox la quería de nuevo y le ofrecía más de un millón de dólares por película.

Veo el futuro y no puedo esperar a que llegue"

El paquete incluía personificar a Jean Harlow -un símbolo sexual de la década del 30- en una película biográfica; así como protagonizar las comedias Irma, la dulce; Ella y sus maridos y Kiss me, stupid. El acuerdo además le permitía a Marilyn elegir al director y a los co-protagonistas de cada proyecto. "En lo que a mí respecta, estoy viviendo uno de los momentos más felices de mi vida. Veo el futuro y no puedo esperar a que llegue", le escribió a un amigo, sólo tres días antes de su muerte.

El médico que realizó la autopsia al cuerpo de Marilyn Monroe se desdijo años después: "Fue un asesinato"

La autopsia del cuerpo de Marilyn fue realizada por el patólogo Thomas Noguchi. El médico forense tenía la misma edad que la actriz y tenía un rango de asistente. La asignación del caso, que por entonces conmocionaba al mundo entero, le resultó llamativa. "Como era ayudante me tocaba trabajar los domingos. Estábamos cortos de personal. Esa mañana percibí que algo extraño sucedía. Sobre mi escritorio tenía una nota que decía: 'El juez quiere que hagas la autopsia de Marilyn Monroe'. Sabía que el mundo entero exigiría saber qué había ocurrido con un personaje tan querido. Sentí mucha carga", reconoció años después.

Pese a que él mismo firmó el papel en el que se concluye que la causa de la muerte de la actriz era un "posible suicidio", Noguchi denunció que hubo manipulación de los órganos y pruebas omitidas. "El número de pastillas que se habría tomado era demasiado grande como para que lo haya hecho de modo accidental. Estamos hablando de una dosis correspondiente a 65 pastillas y, pese a eso, no encontré evidencia visual de pastillas en el estómago, ni en su intestino delgado". Entonces, ¿por qué firmó el resultado que hoy cuestiona?

"Me acuerdo de que me costó unos instantes hacerme la idea de que estaba contemplando el rostro de la verdadera Marilyn Monroe. Me sentía presionado, pero comencé el examen. No encontré ni una sola marca de aguja. Sin embargo, curiosamente sí encontré señales que podían indicar violencia y lo escribí en el reporte", explicó. El médico encontró un moretón por encima de la cadera en el costado izquierdo del cuerpo de la actriz. "Presentaba una ligera quimosis, resultado de una pequeña hemorragia ocurrida dentro de los tejidos. ¿Tenía relación con la muerte o había sido fruto de un percance doméstico como, por ejemplo, el tropiezo con una mesa?", se preguntó.

¿El moretón que encontré tenía relación con la muerte o había sido fruto de un percance doméstico como, por ejemplo, el tropiezo con una mesa?"

En su momento, Noguchi lo desestimó. "Creí que no tenía conexión con la muerte. Tanto por su ubicación, justo por encima de la cadera, como sus reducidas dimensiones me hacían descartar de momento la violencia como causa. Habría resultado más lógico encontrar heridas recientes alrededor del cuello o la cabeza en el caso de que la actriz hubiera sido atacada. No obstante, ese hematoma sigue sin tener hoy una explicación. Y, tratándose de un posible indicio de violencia, no deja de ser curioso que haya pasado desapercibido para la mayoría de los periodistas y la investigación".

Al momento de su muerte, la actriz pesaba sólo 53 kilos. Medía un metro sesenta y seis de estatura. La dosis que reportó el análisis de sangre era significativa. "Lo llamativo fue que no encontré ningún rastro del paso de las pastillas por el estómago o el intestino delgado. Ningún cristal refractario, aunque los frascos de píldoras recogidos mostraban que ella había ingerido hidrato de cloral".

Noguchi volvió a notar que algo raro sucedía cuando recibió una vez culminada la autopsia los resultados de las pruebas toxicológicas que había mandado al laboratorio. "Ni bien comencé a leerlo se dispararon mis alarmas. Había enviado, junto con el hígado, muestras de sangre para realizar las pruebas de alcohol y barbitúricos. Además, había remitido otros órganos para 'un posterior análisis toxicológico', entre ellos el estómago con su contenido y el intestino. De inmediato me percaté de que los técnicos del laboratorio no habían examinado esos órganos: se habían limitado a analizar la sangre y el hígado. ¿A qué se debía esa omisión?".

"Los datos arrojados por los análisis de sangre y el hígado, unidos al frasco vacío de Nembutal, apuntaban de forma tan contundente hacia el suicidio, que mi jefe (el toxicólogo Raymond J. Abernathy) no consideró necesario proseguir con el resto de las pruebas. Aún así debí haber insistido en que se analizaran todos los órganos, especialmente el contenido del estómago y algunos segmentos del intestino. Pero no pude actuar con diligencia, me veía presionado y siendo un subalterno, consideré inútil cuestionar las decisiones de los jefes en un asunto de procedimiento".

Cuando la autopsia se hizo pública, muchos de sus colegas cuestionaron la conclusión. "Quería rectificar el error, pero ya era demasiado tarde. Cuando le pregunté a mi jefe si había conservado los órganos que le había enviado, dado que en caso de hacerlo todavía estábamos a tiempo de analizarlos, me dijo: 'Lo lamento, nos deshicimos de todo'. Sabía que los medios denunciarían un encubrimiento y acerté".

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