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Lady Di y su último amor secreto: pelucas, islam y por qué impactó en su divorcio real

La princesa logró mantener el romance oculto hasta el día en el que murió.

Corría el año 1995. Por ese entonces, la princesa Diana de Gales y el príncipe Carlos llevaban tres años separados formalmente. Faltarían otros dos para que, obligados por la Reina dada la escalada de munición que el matrimonio se disparaba desde los tabloides, les ordenara que firmaran los papeles de divorcio. El último amor secreto de Lady Di, su lucha por poder tener una "relación normal", su deseo de volver a ser mamá y la frustrante separación que, de acuerdo a sus amigos, rompió su sueño de poder tener otra vida.

Era de noche cuando la princesa llegó de urgencia al Hospital Royal Brompton. El marido de su coach espiritual, Oonagh Shanley-Toffolo, había sufrido una hemorragia masiva durante una cirugía de triple bypass coronario. De pronto, el cirujano que lideraba la operación se acercó para hablar con la mujer de su paciente y actualizarla sobre el estado de salud de su marido. Era nada más y nada menos que Hasnat Khan, el último amor de Lady Di. El médico ignoró por completo la presencia de la princesa, algo que, de acuerdo a lo que les contó a sus amigos, la enamoró.

"Es muy lindo", le dijo con discreción Diana a Oonagh. Acostumbrada a recibir la atención del mundo entero, Lady Di decidió tomar por primera vez la iniciativa. Días después del primer encuentro, usó su título de princesa para poder ingresar al hospital y saber qué es lo que necesitaba la institución. Pidió por Hasnat y logró su objetivo: el tímido médico, después de muchos rodeos, le pidió su número de teléfono y le prometió que la invitaría a cenar. "Sabía que nunca iba a poder tener una cita normal, por lo que se mandó a comprar pelucas. Se disfrazó para poder cenar con él, sin que los medios le arruinaran la velada", reveló años después su mayordomo, Paul Burrell.

Diana tenía 36 años y soñaba con la posibilidad de poder rehacer su vida y alejarse de la atención pública. Una misión un poco imposible para la madre del futuro rey de Inglaterra, el príncipe William. "Quería darle a Hasnat toda la normalidad posible. Es por eso que organizamos distintos operativos para que pudiera ingresar y salir del Palacio sin que nadie se diera cuenta: lo escondíamos en el baúl del auto. Él fue muy claro desde el principio: no quería saber nada con la intromisión de los médicos y mucho menos que lo bautizaran como 'el nuevo hombre de Di'".

Además de las pelucas y de los ingresos "cuidados" al Palacio, la pareja encontró en el hospital en el que trabajaba el cirujano un lugar ideal para poder pasar la noche sin que nadie se enterara. Cuando Hasnat tenía guardia, Diana dormía con él en las habitaciones del hospital. "Siempre era muy cuidadosa y regresaba al Palacio antes de que llegaran a trabajar sus empleados. Lo que no pudo evitar fue que los fotógrafos notaran sus visitas y se apostaran en la puerta para poder sacarle una foto".

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Una madrugada, al salir del hospital, Diana fue abordada por un paparazzo. Desbordada y con pánico a que se enteraran de su relación secreta, la princesa levantó el teléfono y llamó directo al dueño del tabloide que lo había contratado. "¡Estoy visitando pacientes con enfermedades terminales y acompañando a su familia! Te pido privacidad, en especial para los que están sufriendo", le espetó con indignación. Días después, el diario publicó en su portada una nota con el título: "Mis noches secretas como un ángel". "Cuando leyó el título no paró de reír. Sintió que tenía la situación controlada".

Pero la prensa no era lo único que complicaba el futuro de la pareja. Hasnat es musulmán y muy conservador. De un momento a otro, una de las solteras más deseadas del mundo se encontraba con una limitación que nunca había imaginado. "La aprobación de la familia Khan era clave. Ella viajó en secreto varias veces para encontrarse con ellos. La adoraban, pero la madre de Hasnat no aprobaba la relación. No sólo no era musulmana, sino que además ya había estado casada y ni siquiera se había divorciado".

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Un dato no pasó inadvertido por los medios que la seguían día a día por ese entonces. De un momento a otro, la princesa comenzó a cambiar su vestimenta de un modo radical. Su placard se llenó de shalwar kameez, la tradicional túnica con pantalones que las mujeres pakistaníes usan. "Llegó a considerar convertirse al islam por él", reconocen sus amigos. "Con él encontré la paz que buscaba. Me da todas las cosas que necesito", le reconoció la princesa a su entorno.

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Aunque nadie sabe en qué momento sucedió, lo cierto es que los príncipes William y Harry conocieron al novio de su mamá. Los tres le decían cariñosamente "Natty". Pese a que mantenían una dinámica de pareja, no intimaron hasta que la princesa firmó los papeles de divorcio. "La moral musulmana de Hasnat se impuso. Él le dijo que no podían tener intimidad hasta que no rompiera su relación formal con el príncipe Carlos y ella accedió. No quería perderlo".

Los amigos de Diana creen que el motivo detrás del gran cambio que la princesa dio durante sus últimos años de vida tuvo que ver con su deseo de poder abandonar la Familia Real y rehacer su vida con el cirujano. "Su único miedo era perder la tenencia de sus hijos, era lo único en lo que pensaba. Como herederos al trono, la Reina podía pedir la tutela. Es por eso que decidió cambiar su estrategia y empezó a abrir las puertas para poder contar todo lo que había sufrido durante su matrimonio".

La idea de la princesa era ganarse a la opinión pública y lo logró. Primero, colaboró en secreto con el explosivo libro biográfico de Andrew Morton, en el que se detallaban todas las infidelidades de Carlos y hasta los intentos de suicidio de la princesa. Pero fue el 20 de noviembre de 1995, sólo meses después de comenzar su relación con Hasnat, que Diana decidió patear por completo el tablero. Organizó en secreto una entrevista con la BBC en la que por primera vez hablaba en público de su matrimonio.

Fue, dicen, la gota que rebalsó el vaso para la Reina. "Por esos años, Diana y Carlos no hacían otra cosa que filtrar a los medios noticias que los beneficiaran. Se disputaban a la opinión público. Todos hablaban de la Guerra de los Windsor. La entrevista con la BBC fue clave, no sólo porque Diana habló de Camilla, sino porque cuestionó la capacidad de su marido como futuro rey. Eso fue lo que hizo que la Reina dijera basta y les ordenara básicamente el divorcio".

Mientras que el mundo se focalizaba en su fallido matrimonio, la princesa "jugaba" a ser la "esposa" del doctor. "Les daba los fines de semana libre a todos los que trabajaban con ella para poder estar con él a solas. Le cocinaba e incluso le decoró una de las habitaciones para que él pudiera ver deportes. Ella se sentaba con él y lo cuidaba. Una vida normal y un grado de intimidad que nunca pudo tener con Carlos". Eran recurrentes sus visitas al monoambiente en el que vivía el cirujano. "Llegaba y le ordenaba todo. Lavaba su ropa, hasta le aspiraba la habitación".

Diana vivió con el una vida normal y alcanzó un grado de intimidad que nunca pudo tener con Carlos"

Pese a que no tenía la aprobación de la familia de su novio, la princesa no descartaba la posibilidad de volver a casarse y tener dos hijas mujeres con él. "Me pidió que averiguara la posibilidad de conseguir un párroco para poder tener un matrimonio secreto. Fui a la Iglesia en la que mi hijo era monaguillo y recuerdo haber hablado con el religioso. Me dijo que era imposible organizarlo sin que las autoridades se enteraran", recordó su mayordomo. Cuando Hasnat se enteró, lo tomó con humor: "¿Honestamente creés que podemos traer un sacerdote acá y casarnos en secreto?".

¿Honestamente creés que podemos traer un sacerdote acá y casarnos en secreto?"

Después de haber firmado los papeles de divorcio, Diana comenzó a presionar a Hasnar. Quería blanquear la relación y el médico le pedía paciencia. Todo cambió cuando el Sunday Mirror publicó en su portada que la princesa estaba de novia. En un intento por frenar a los medios, fue la propia Diana quien se comunicó con la competencia, el Daily Mail, para negar en exclusiva la información. "Lo aclaro sólo porque sé que este tipo de cosas son las que lastiman a mis hijos. Si es por mí, no lo hago. De hecho, me estoy riendo con mis amigos de todo esto".

Hasnat se sintió asediado por los medios y sintió que la desmentida de Diana no había sido contundente. "Comenzaron a amenazarlo por correo con comentarios racistas. Sus colegas lo miraban de otro modo. No se sintió cómodo, ni cuidado. Es por eso que dejó de hablarle a Diana por tres semanas. Ella lo llamaba casi de modo compulsivo, pero él se negaba a verla. Fue en ese momento que decidió irse de vacaciones con el empresario Mohamed Al-Fayed y todo cambió".

"Estaba por comenzar el verano de 1997 y no tenía ningún lugar seguro para poder estar con sus hijos. Eran las primeras vacaciones que tenía que organizar sin el respaldo de la Corona, ni la seguridad de la Familia Real. Estaba desesperada, no sabía a dónde ir. Le preguntó a su hermano, Charles, si podía instalarse en la casona familiar de los Spencer; pero le dijo que no, porque sabía que su presencia le arruinaría las vacaciones a sus hijos. Al-Fayed le ofreció pasar unos días en el sur de Francia y le aseguró que se encargaría de su seguridad".

Fue en el yate de Al-Fayed que Diana conoció a Dodi, su último novio público. La relación duró sólo dos meses, pero todos los días los medios publicaban fotos de la pareja. Besos y relajadas postales llegaban desde el Mediterráneo. Muchos especularon con que se trataba de mensajes a su ex marido, pero en realidad quería llamar la atención de Hasnat. "Todos los días me preguntaba si la había llamado o si le había mandado algún mensaje. Ella seguía enamorada y pendiente de él. Lo de Dodi fue otra cosa".

Al regresar a Inglaterra, Diana logró lo que quería. Hasnat se comunicó con ella y le pidió un encuentro. Fue en una plaza de Londres. La charla, de acuerdo a lo que recuerda su mayordomo, fue desgarradora. El cirujano le explicó que, pese a que la amaba, no podían estar juntos. La negativa de su familia, el asedio de los medios y su imposibilidad de tener una carrera como médico fueron algunas de las explicaciones que le dio. "Volvió llorando y estaba destruida. Fue por eso que aceptó la invitación de Dodi de regresar a Francia. Nunca más volvió".

Diana falleció en la madrugada del 31 de agosto de 1997 en un accidente automovilístico en París. Dodi, quien viajaba con ella en la parte trasera del Mercedes, murió en el acto. El romance con el cirujano se confirmó muchos años después, pero Hasnat sólo habló de ella una vez en público durante una cena organizada para recaudar ayuda humanitaria para niños etíopes. "Fue muy difícil para mí pensar en la muerte de Diana o hablar sobre eso. Después de que murió, las cosas fueron difíciles, muy difíciles. Todos tenemos nuestros traumas y seguimos adelante, pero cuando está en tu cara (por el recuerdo de los medios) año tras año, se torna difícil".

Por ese entonces, habían pasado 16 años de la muerte de la princesa. "A veces, cuando hago un trabajo como este (recaudar fondos), tengo un fuerte sentimiento de que Diana aún está conmigo, de alguna manera. No en un sentido religioso o espiritual. Cuando realmente conocés a alguien en tu vida, sabés instintivamente cómo reaccionarían en determinada situación".

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