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Los "trapitos sucios" de los hijos de Lady Di: la feroz interna de William y Harry, al descubierto

El historiador y colaborador de la serie "The Crown" publicó un libro en el que revela el porqué de la pelea entre los príncipes y el derrotero emocional en el que entraron hace dos años.

Una más y van. Si faltaba algo para que la Familia Real inglesa coronara el 2020 como uno de los años más difíciles en términos institucionales desde la muerte de Lady Di, la publicación del libro Batalla de hermanos terminó por dinamitar la poca paz que tenía la Reina Elizabeth II. El reconocido historiador y guionista de la serie de Netflix The Crown, Robert Lacey, pateó el tablero real y publicó la historia detrás de la fuerte pelea que dividió a los príncipes William y Harry

Si bien en su momento se especuló con que el disparador de la pelea fue la mala relación entre Kate Middleton y Meghan Markle, el historiador sostiene que, en realidad, el vínculo entre William y Harry "ya venía complicado" y se terminó de quebrar cuando el hijo menor de Lady Di anunció que quería casarse con la actriz estadounidense.

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"Harry se sintió desplazado después de que su hermano se casó con Kate. No sólo desde el plano emocional, sino también desde el laboral. La incorporación de Kate lo llevó a pensar qué lugar ocupaba en la Familia Real y, por sobre todas las cosas, qué espacio tendría su futura familia. La vida amorosa de Harry siempre estuvo condicionada por los cuestionamientos de su hermano y luego de su cuñada. No fue fácil para él".

Según Lacey, la reacción negativa de William al enterarse de la intención de su hermano de "dar el sí" luego de un año de noviazgo con Markle fue el puntapié del escándalo. "Para William se trataba del futuro de la monarquía. Su sagrada misión en la vida. Mientras que para Harry era el amor de la mujer compleja y cautivadora que finalmente le dio sentido a su vida".

Pese a la oposición de su hermano, Harry recibió la "bendición" de su abuela y se casó con Meghan en una fastuosa ceremonia. Durante algunos meses, los Duques de Sussex disfrutaron de una explosiva popularidad, que dejó a Kate y a William en un segundo plano.

Sin embargo, el constante escrutinio sobre la duquesa y el trato racista que recibió por parte de la prensa, hicieron que Meghan y Harry comenzaran a plantearse -y plantearle a la Reina- la posibilidad de renunciar a la Corona o de "llevar otro tipo de vida", lejos de la opinión pública.

Después de muchos meses de debate y luego de cumplir con unas "largas vacaciones de bajo perfil en Canadá", Harry regresó al Reino Unido y manifestó su decisión indeclinable: él, su mujer y su hijo, Archie, abandonarían la primera línea de la Familia Real.

Atenta al escándalo, la Reina convocó a una cumbre de emergencia en Sandringham. La invitación se extendió al príncipe Carlos y a William. La intención de la monarca era poner paños fríos y lograr la reconciliación de sus nietos; pero se encontró con la postura intransigente de William, quien llegó "furioso" a la reunión.

Harry se sentía derrotado y presionado por la Corte. Según el entorno del hijo menor de Lady Di, tanto él como Meghan se dieron cuenta de que existía una "alianza" entre los medios que más los maltrataban y William. "Eso fue un golpe durísimo", advirtieron.

Luego, llegó el mensaje de Navidad de la Reina. Como todos los años, la monarca grabó un discurso desde su despacho y un detalle no pasó inadvertido: sobre su escritorio ya no habían fotos de Meghan y Harry. Sólo de William y el príncipe Carlos.

El elevado perfil de Meghan y su explícito apoyo a causas como el feminismo y la ecología colmó la paciencia de William, quien siempre la consideró como una "arribista". El anuncio del embarazo de la actriz no hizo más que caldear el clima. Los padres del pequeño Archie fueron en contra de todo el protocolo seguido a rajatabla por el heredero al trono y su mujer. No sólo no revelaron en dónde nacería, sino que además eligieron "con discrecionalidad" a los padrinos de Archie.

"Los amigos de William sugieren que el futuro rey, sólo cinco puestos más arriba que Archie en la línea de sucesión, no podría comprender cómo un principio tan básico de la constitución se había mal entendido", sostiene Lacey. Además, los duques de Cambridge no estuvieron primeros en la lista para conocer al bebé, sino que fueron los últimos: la invitación llegó recién ocho días después del nacimiento.

 

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