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Mano a Mano con Sabrina Garciarena: su amor por el canto, la maternidad y el apoyo al feminismo

La actriz dialogó con BigBang también habló de su relación con Germán Paoloski y de la crianza de sus hijos. 

Sabrina Garciarena es una de las artistas más completas que tiene el país y sabe cómo hacer encajar todas las piezas de su agenda para dedicarse a la crianza de sus tres hijos con Germán PaoloskiLeón (8), Beltrán (cumplirá 5 años el 22 de mayo) y Mía (cumple dos años este 5 de mayo). Porque -le aclara a BigBang- ser madre le "encanta", le "apasiona" y es algo que disfruta hasta el punto de organizar sus proyectos para que no le quiten el tiempo de ver a sus hijos crecer. "Me encanta ser mamá y lo descubrí con la llegada de León. Antes era una actriz que no paraba de viajar. Se podría decir que era una novia fugitiva", cuenta, entre risas, durante la divertida nota que tuvo con este sitio.

Pero todo eso cambió con la llegada de León Paoloski, el pasado 1 de abril de 2014. El bebé nació en la clínica Suizo Argentina y pesó 3,200 kg. "Cuando quedé embarazada por pirmera vez, que no estaba tanto en mis planes, me preocupó mi trabajo, pero es increíble lo que pasa con la maternidad. Te pone en eje y forma la familia", sostiene Sabrina, quien resalta que ser madre le cambió la vida: "Con Germán (Paoloski) veníamos con mucho amor, pero la familia se empezó a consolidar con la llegada de León. Después de ahí me copé, se ve que me gustó (ser mamá) y me considero una mamá moderna, que sigue trabajando y sigue viajando. Trato de no dejarlos más de una semana, pero sigo con mi vida".

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A partir de ahí, Sabrina comenzó a coordinar sus ensayos, funciones, temporadas, rodajes, eventos y producciones para no perderse un minuto de la vida de sus hijos. Luego de una exitosa temporada en Mar del Plata, donde obtuvo el premio a la Mejor Comedia Musical en los Estrellas de Mar, volverá a las tablas "Madres" a la calle Corrientes (viernes 1° de abril a las 21.30, en el Paseo La Plaza, sala Pablo Neruda). 

Allí, Sabrina interpreta a una madre primeriza, embarazada, a quien en su baby shower, sus amigas (Anita Martínez, Flor Otero y Viviana Puerta), le abren los ojos respecto al lado menos amable o menos conocido de la maternidad. "Mi personaje, casi como en la vida misma, tiene cuatro amigas que le cantan las cuarenta en el baby shower y que se da cuenta que, la maternidad, es mucho peor de lo que le decían", relata.

En ese sentido, la actriz relata que es muy diferente que te digan que "ya no vas a volver a dormir" o a "disfrutar de tu tiempo libre" a transitarlo en carne propia. "Primero ensayamos las coreografías y los personajes. Me di cuenta que el mío es una mujer obsesionada con la limpieza que, con el bebé, ya no puede cumplir ese rol. Entonces le saqué jugo por ese lado. Por supuesto, tanto yo como mis compañeras e, incluso, los espectadores se sienten muy identificados con esta obra. Fue muy importante la experiencia propia, la de mi mamá, mis amigas y las de mis compañeras para construir a los personajes. Se género una unidad hermosa que nos permitió nutrirnos de experiencias", contó.

Dio la casualidad, o tal vez no tanta, que su personaje de la madre primeriza embarazada se compuso justo cuando venía del embarazo reciente de su hija Mía, quien nació en mayo del año 2020. "Mi personaje se enfrentará a un mundo completamente nuevo y es tal cual lo que me ocurrió a mi cuando fui mamá de León. En la obra, la gente llora y se ríe por igual porque le contamos, de manera cruda, lo que es la maternidad. Yo disfruto todo de la maternidad. Primero hablemos de lo positivo (risas). Cuando llegó León, no paraba de llorar, tuve una semana y media de puro llanto. Mucha entrega y responsabilidad de golpe. Eso, por más que te lo cuenten, hay que vivirlo", detalló.

El no poder ir al baño, levantarte "800 veces" a la noche o "no poder dormir de corrido" ni media hora fue algunos puntos que destacó Sabrina sobre lo dura que es la maternidad.Sin embargo, aclaró que la llegada de sus hijos y la responsabilidad que esto implica no modificó la pareja con Paoloski. "Nosotros trabajamos mucho y no estábamos todo el tiempo juntos o planificando cosas para hacer juntos. Germán siempre tuvo dos o tres trabajos y yo también. Somos así y al día de hoy, improvisamos sobre la marcha. Pasa que ahora yo descanso mucho menos y cuesta tener una conversación fluida en nuestros ratos libres", aclara, entre risas.

 

 

Y agrega: "Yo soy bastante rutinaria con los chicos. Lo espero a Germán y ahí charlamos u organizamos nuestras salidas. Por lo general surgen de manera inesperada, vamos a cerner como pareja o con amigos. Soy mamá ,trabajo, soy novia y duermo poco. Es lindo y agotador a la vez. Es como un Tetris en que vamos tratando de acomodar todo como podemos. Germán debutó con su late night el año pasado, que era lo que él tenía ganas de volver a hacer, y no podía no apoyarlo. Yo le dije que me quería ir a Mar del Plata en enero de este año a hacer la temporada con la obra y me dijo: 'Vamos'. Tratamos ambos de cumplir nuestros sueños. A ambos nos gusta que cumplamos nuestras metas".

En la obra, Sabrina también saca a relucir una de las virtudes muy pocas veces vista por el público y que -aclara- consiguió durante su adolescencia: el canto. "A mi me encantan los musicales y antes de pensar en ser actriz y estudiar teatro,  estuve en el coro de mi colegio durante todo el proceso educativo.  El público en general no sabe que yo puedo cantar, pero estudié canto y la música siempre fue una gran pasión en mi vida. Soy una persona que se levanta y se acuesta cantando. Es una manera de expresarme, me pone de buen humor. Es cierto que me fui para el lado de la actuación, pero de a poco siempre estudié y me voy animando al proyecto. Hay que aclarar que me considero actriz y no cantante", dijo. 

 

Durante la charla con este portal, Sabrina sostuvo que está atravesando un momento de mucho amor en familia y si bien aclaró que la pareja no es perfecta o que existen peleas que "pueden se tremendas", destacó hay mucho amor entre ellos. Un detalle no menor de “Madres” es que todo el equipo de trabajo está compuesto por mujeres. "Fue la idea de Valentina Berger (productora general de la obra) y fue excelente. Me pareció maravillosa y me permití, por primera vez en mi carrera, poder decir lo que me pasa. Porque uno está con la obligación de ser profesional, llegar a tiempo y cumplir con el trabajo más allá de la familia, pero esto me permitió poder llevar a mi hija al ensayo, por ejemplo", explicó.

Sobre la experiencia de ser un grupo integrado por solo mujeres, resaltó que se encontró con un grupo empático y, sobre todo, muy contenedor. "Si yo decía que extrañaba mucho a mi hija chiquita y la quería llevar al ensayo todas me decían que sí. Me decían ´obvio, traela´. Entonces pude llevar a mi hija ensayar, lo hacía con ella a upa y eso tiene que ver con que estamos contenidas y muy unidas. Es un grupo donde no hay una pelea tampoco. Yo soy una actriz cero conflictiva, nunca tuve una pelea y mis experiencias fueron buenas en general, pero particularmente se formó un ambiente muy ameno", destacó.

En ese contexto, y consultada sobre el tema, Sabrina se permitió el tiempo de hablar del feminismo, el trabajo de “Actrices argentinas y de las causas por las que luchan a diario. "Me identifico y también es imposible no simpatizar con un pedido de ayuda. Yo no soy de las más militantes y tampoco soy de levantar el pañuelo verde en las marchas. No me siento cómoda en ese rol y tampoco doy conferencias del Ni Una Menos. No siento que sea mi rol, pero me identifico específicamente con la lucha por los derechos de la mujer. Nunca usé el pañuelo verde, pero eso no quiere decir que no las apoyo. Me pongo del lado más débil y no puedo no empatizar con una mujer.  Creo en la mujer y me parece una necesidad, una lucha", cerró.

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