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Paula Morales mano a mano con BBN: el tatuaje en honor a su papá, su familia ensamblada y la actualidad de los actores

La actriz protagoniza la obra "Oh Dios Mío", junto a Gastón Ricaud en el teatro Astros.

Siempre risueña y alegre. Paula Morales se encuentra abocada de lleno a su trabajo y, claro está, a su familia. Aquella familia ensamblada que conformó junto a Fabián Vena hace ya un considerable puñado de años y está formada por los 4 hijos de ambos: Cielo y Vida (las hijas del actor con su anterior mujer, Inés Estévez), Benicio (hijo de Paula y el músico y psicólogo Martín Lembo) y Valentino, el que tienen en común, y que sueña con ser "futbolista". 

Si bien desde que están juntos cultivan un perfil relativamente bajo y son de dar pocas notas, sobre todo en referencia a su vida íntima, la actriz -hija del reconocido periodista y conductor Víctor Hugo Morales- no le esquivó a ninguna pregunta hecha por BigBang mientras disfruta la llegada de "Oh Dios Mío", la obra que se estrenó el 12 de septiembre en el teatro Astros y cuenta la historia de un encuentro muy particular: el de una psicóloga y un nuevo paciente que la requiere con urgencia y es nada menos que "Dios". Una propuesta que habla de la fe, de sus límites y necesidades, de los límites y las necesidades de la existencia humana, con humor y drama.

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Nos encontramos con un Dios enfermo, quien se pregunta qué es lo que ha creado. Una comedia tierna y reflexiva sobre el mundo y la existencia humana. "Es una obra hermosa, muy difícil. Es un gran desafío para los dos, tanto para Gastón (Ricaud) como para mi. Hemos trabajado como no te puedo explicar de qué manera porque es una obra que, así como es de hermosa, es dificilísima. Es una terapia con Dios. A esta terapeuta le llega un paciente muy misterioso que dice ser Dios, nada más ni nada menos. Ella se va dando cuenta que sí, que realmente es, y Dios está tratado desde un lugar muy humano", explicó la actriz en una íntima charla con este portal.

Y sumó: "Dios viene con problemas muy humanos y hay una revisión de toda la historia de manera divertida, analizando todas las acciones de Dios de una manera muy psicológica. Es una comedia dramática, pero no de drama, sino porque hay mucha emoción. La gente en general termina muy emocionada y llorando porque es una obra que va a llegar al corazón de las personas. pero todo tratado con mucho humor porque, imaginate, es Dios yendo a terapia".

Lo peculiar de esta historia es también que Paula interpreta a una psicóloga habiéndose recibido en Psicología, aunque nunca fue a retirar el título. "Me identifico con la psicóloga porque yo soy psicóloga. Si bien nunca ejercí, me gusta hacer de psicóloga y es el segundo personaje que tengo. Desde primer año de la carrera empecé a trabajar como actriz, pero seguí haciendo la carrera porque tampoco era que trabajaba tanto", detalló.

 

En esta charla con BigBang, Paula habló de todo: su nueva obra, la familia, su paso por la televisión, el rating, la dura realidad de los actores, su amor por el teatro y el tatuaje que se hizo luego que su papá, Víctor Hugo Morales, quien contrajo COVID-19 y estuvo muy delicado durante gran parte del año pasado, mejorara. "Había un punto donde no mejoraba, fue muy largo todo y todos los días le hacía una promesa distinta a la Difunta Correa. Y el tatuaje es una mujer, la figura de una mujer dando de mamar a su bebé porque la leyenda cuenta que a ella la encontraron muerta, deshidratada, pero todavía su hijo seguía tomando leche de su teta. Entonces fue algo que la pudiera representar a ella", explicó. 

La entrevista completa a Paula Morales

¿Que es lo más interesante de la obra Oh Dios Mío que estas protagonizando con Gastón?

- Es una obra hermosa, muy difícil. Es un gran desafío para los dos, tanto para Gastón como para mi. Hemos trabajado como no te puedo explicar de qué manera porque es una obra que, así como es de hermosa, es dificilísima. Es una terapia con Dios. A esta terapeuta le llega un paciente muy misterioso que dice ser Dios, nada más ni nada menos. Ella se va dando cuenta que sí, que realmente es, y Dios está tratado desde un lugar muy humano.

Viene con problemas muy humanos y hay una revisión de toda la historia de manera divertida, analizando todas las acciones de Dios de una manera muy psicológica. Es una comedia dramática, pero no de drama, sino porque hay mucha emoción. La gente en general termina muy emocionada y llorando porque es una obra que va a llegar al corazón de las personas. pero todo tratado con mucho humor porque, imaginate, es Dios yendo a terapia.

¿Te pudiste identificar con alguna situación que se toca en la obra?

- Me identifico con la psicóloga porque yo soy psicóloga. Si bien nunca ejercí, me gusta hacer de psicóloga y es el segundo personaje que tengo. Lo disfruto mucho porque puedo desplegar un poco de lo que estudié sin llegar a ejercerlo. Un poco de eso también, de la escucha. Lo que pasa es que esta psicóloga está bastante enojada con Dios por varias cosas que le han pasado en al vida y para ella es muy fuerte  encontrarse con Dios, ayudarlo y al mismo tiempo lograr ser objetiva. Tratar de ser empática con él y eso es lo interesante de esta obra. Al final terminan quedando los dos en carne viva, ya no es la psicóloga con Dios sino que son seres, con su debilidades y lo que les pasa a flor de piel. 

¿Cómo fueron esos primeros pasos como actriz? ¿Es verdad que te recibiste de psicóloga y nunca fuiste a retirar el título?

(risas) En realidad sí, porque yo ya estaba trabajando como actriz. Desde primer año de la carrera empecé a trabajar como actriz, pero seguí haciendo la carrera porque tampoco era que trabajaba tanto. Tenía trabajos esporádicos, empecé muy de a poco trabajando en Los Roldán. Tenía un personaje, era la secretaria de Roldán, que grababa una o dos escenas por capítulo.

Entonces no me demandaba tantas horas....por ahí sí grababa todos los días, pero un rato o había días que grababa a la mañana, a la tarde o directamente no grababa. Entonces podía seguir haciendo la carrera al mismo tiempo. Después empecé a trabajar con más continuidad, se fueron dando algunas cosas y me dije "me queda poco de la carrera, ya llegué hasta acá y no puedo no terminarla".

 

Y cuando estaba grabando una serie en Telefe que se llamaba Aquí no hay quién viva, que lo tenía a Benicio de un poquito más de un año y medio, era mucho todo y tenía dos finales que me habían quedado colgados y que si no los rendía se me vencían y tenía que recurar las materias. Algo que no iba a ser nunca en la vida. Así que me dije "me pongo las pilas y la termino", pero sabiendo que ya estaba muy metida con la actuación y sabiendo que era lo que yo quería hacer.

Yo empecé a estudiar teatro a los 16 años porque era muy tímida y quería tener alguna herramienta, sobre todo para la vida diaria, y me terminé enamorando de la actuación. Después dejó de ser un hobby o una herramienta para ser mi medio de vida y agradezco tanto eso porque, primero no debería serlo, pero es un gran privilegio poder trabajar de lo que uno le gusta o ama. Y que se haya presentado la actuación en mi vida y descubrir esto que tan bien me hace para mi es maravilloso. 

¿En ningún momento te interesó ejercer?

- Te diría que ni siquiera el hobby es la psicología porque me recibí hace bastante. Yo ya no me acuerdo de un montón de cosas y tendría que ponerme a estudiar de nuevo. La psicología es una profesión que conlleva mucha responsabilidad. Uno no se puede lanzar, decir que tiene el título y ver si consigue algún paciente. Hay que tratarlo con mucha seriedad porque es nada más ni nada menos que la cabeza de los seres humanos, que no es poca cosa ni un tema menor. Entonces no tengo es fantasía porque tendría que ponerme a estudiar un montón y no estoy para hacerlo en este momento. 

Recién mencionabas a Los Roldán, que fue tal vez el último gran éxito de la tevé...

- Yo creo que sí, que fue el último gran éxito de la tele Los Roldán. Hacía como 40 puntos de rating. El segundo capítulo no sé si había llegado a los 39....¡Una locura! Hoy eso ya no existe más porque no estaban las plataformas y la tele de aire todavía llegaba, aunque eran pocos los programas que llegaban a esos picos de rating. Si bien yo tenía un personaje chiquito, era en un programa muy visto. Habían muchos fanáticos del programa y la gente lo venía. De golpe era ir caminante por la calle y que la gente me reconociera y saludara de un día para el otro. Y eso me abrió las puertas para hacer otras cosas. 

Tus primeros pasos fueron en la televisión, pero hoy estás más abocada al teatro. ¿Cuál te gusta más?

- A mi me gusta todo. Sí, mis primeros pasos fueron más que nada en televisión, cosa que yo agradezco muchísimo porque la tele te da un training que no te lo da otra....bueno, todo tiene lo suyo pero en la tele a lo mejor estás grabando una tira, el capítulo que tenés que grabar ese día te llegó hace unas horas a la mañana y entonces es como todo muy rápido, y te da como mucho entrenamiento. Eso está bueno y se agradece.

 

El teatro tiene una magia especial. El hecho de tener al público ahí vibrando con uno, sintiendo al público...porque uno lo siento al público no solamente cuando se ríe. Vas vibrando con el público y pasa con un montón de cosas que tenés que ir sorteándolas en escena. Y eso a mi me parece maravilloso, me encanta. Los últimos años me dediqué sobre todo al teatro.

¿Te seguís poniendo nerviosa antes de cada función?

- No sé si de cada función, pero sí me pasa que antes del estreno me digo "porqué me dediqué a esto, quién me mandó a estar acá y porqué estoy haciéndolo..:" (risas) Y me tengo que autoconvencer, decir que nadie me obligó, yo estoy acá porque quiero, vamos a disfrutarlo y vamos a agradecerlo. Los estrenos yo los sufro un montón, no los disfruto, pero después que ya estás en el escenario empieza a fluir algo, pero antes de entrar decís "qué estoy haciendo acá".

Y después, a la siguiente función, por supuesto es que hay una cosita antes de entrar porque sino estuviera, tampoco estaría bueno que no haya esa pequeña adrenalina antes de salir a escena. ¡Eso a mi me gusta! Lo que no me gusta es sufrir los nervios antes del estreno, me gusta esa pequeña adrenalina que uno tiene, yo por lo menos, antes de salir a escena que siento que es un poco también lo que me mantiene viva . 

El teatro convive con el error constante y el actor puede llegar a equivocarse...

- Sí, claro. Puede pasar. Yo trato de no pensar tanto en esa posibilidad. Somos humanos, en algún momento va a pasar, podés tener un furcio, que yo los detesto, o las patinadas. Es como que un furcio me arruina toda la función. Pero no, puede suceder, venís hablando una hora y cuarto y en algún momento puede llegar a pasar. Lo que tiene el teatro es que te da otra chance todas las noches que haya función. esa función ya está, fue y al otro día te da revancha.

Está bien, no es el mismo público pero tiene eso. Es más efímero. Si bien la tele también lo es, queda registrado, grabado. El cine ni hablar. El cine es terrible cuando no te convence algo que acabas de hacer y queda. Te dicen "está bien, está bien", vos les pedís "no, pará, hagámoslo de nuevo" y te responden "No, no, no...está perfecto, quedó". Ahí ya te sentís denuda y decís "ya está, esto quedó para siempre".

 

Si estás muy pendiente de todo eso, no te podés dedicar a esto. Yo veo cosas viejas que hice en tele y siento que quedó tan viejo, tan atrás y que hoy por hoy ya no soy la misma actriz. En un punto sufría porque lo pasaba y decía "qué horror". Son cosas de hace diez o seis años y no soy la misma claramente.

Por supuesto soy de revivir mis trabajos y me digo "que lástima que ese trabajo me llegó en ese momento y no ahora que estoy más madura o que tengo más herramientas para poder hacerlo". Pero son caminos que uno va haciendo y que hacen que hoy por hoy estés dónde estés. me falta un montón por recorrer, hacer y tengo que seguir aprendiendo de por vida. Todo es un camino de aprendizaje y bienvenido sea, lo que estuvo bueno y quizás no tanto. 

¿Qué factores tomas en cuenta a la hora de elegir tus trabajos más allá de la cuestión económica?

- Primero leo el material y me tiene que gustar. Sentir que estoy contando algo interesante, puede ser una comedia, un drama o lo que sea. Después miro mucho a mi personaje, si lo puedo llegar a disfrutar, si me ayuda a crecer y el elenco me parece importante. Saber con quién voy a trabajar, gente que me pueda sumar, el director o directora...hay cosas que me digo que no tengo ganas de hacerlos ahora, pero que no sé si se darán en otro momento. Entonces lo quiero hacer para no dejar de tener esa experiencia. Pero sobre todo, disfrutar. en realidad, lo más importante es sentir que tengo enfrente un material que voy a poder disfrutar.

¿Cuál es la actualidad de los actores?

- Vos pensá que antes había ficción en la televisión abierta todo el tiempo: desde el mediodía, la novela de las 15, la infantojuvenil a las 17 o a las 18, a las 20 había otro programa y a las 21, 22 o 23 el unitario. Ficción, ficción y ficción y había muchísimo más trabajo, por supuesto. Ahora con las plataformas se abrió nuevamente esa posibilidad de trabajo, pero creo que el teatro es lo único que se mantiene. 

La actualidad de los actores es difícil por eso que te decía de las ficciones. No hay mucho trabajo para todos y hay muchísimos actores. Por eso soy tan agradecida y  a veces no quiero perder de vista el hecho de estar haciendo lo que me gusta. Aveces uno da determinadas cosas por sentado y esto es muy importante. tengo un montón de amigos y amigos, muy talentosos, que no están trabajando y es injusto porque son maravillosos.

 

Pero es así, es una realidad muy dura y también no solo por el momento. Esta es una profesión que tiene sus vaivenes, sus altibajos,  y nosotros ya sabemos que a lo mejor estamos en un período de mucho trabajo y después se vienen unos meses donde no hay nada. Y uno trata de no desesperar o te cae una pandemia de por medio, aunque te digo que tuve bastante suerte porque pude trabajar, hicimos una obra por streaming, participé en una película, hice una serie para Disney y nos fuimos de temporada a Carlos Paz, este año y el anterior. Dentro de todo, en lo profesional, no me puedo quejar tanto. Pero para la mayoría fue tremendo, fue uno de los rubros más castigados. 

¿Tu primer tatuaje te lo hiciste cuando Víctor Hugo mejoró?

- Yo sabía que él era muy devoto de alguien, pero no sabía bien de quién. Él había viajado a agradecer al santuario de alguien, pero no me acordaba porque no le daba mucha bola a eso. Cuando él entró en terapia intensiva, uno se aferra a todo lo que le haga bien. Le pregunté a mi mamá a quién él le era devoto y me dijo que a la Difunta Correa. Entonces empecé a averiguar un poco, en realidad un montón...empecé a leer cómo se le rezaba, qué se le ofrecía, le prendía velas, le rezaba las oraciones que había encontrado y le hice unas cuantas promesas. Había un punto donde no mejoraba, fue muy largo todo y todos los días le hacía una promesa distinta. Y el tatuaje es una mujer, la figura de una mujer dando de mamar a su bebé porque la leyenda cuenta que a ella la encontraron muerta, deshidratada, pero todavía su hijo seguía tomando leche de su teta. Entonces fue algo que la pudiera representar a ella. 

¿Siempre te apoyó en tu carrera como actriz?

- Siempre me apoyó. Pero la otra vez me decía "porqué no te enganchaste con la conducción, siento que serías buena conduciendo". Sí, no sé. Hice algo de conducción, pero me gusta más actuar. aparte conducir no tengo la experiencia de hacerlo en un vivo, hice algunas cositas pero más de copete, grabadas...es otra cosa y estás mucho más contenida. Pero no sé, en algún momento a lo mejor me gustaría probar la adrenalina de conducir un vivo. Pero él me lo ha preguntado en algún momento, pero no es que alguna vez haya intentado llevarme por ese camino. 

Dentro de poco se van a cumplir dos años de la muerte de Diego Maradona y él mantenía una relación de profunda amistad con tu papá. ¿Cómo se vivió en la familia la pérdida del astro?

- Mi papá a raíz de lo de Diego empezó a tener sus temas de salud. Al toque, al tiempito, lo internaron, le tuvieron que poner un marcapasos. Fue todo como una seguidilla. Diego falleció y empezó a tener sus temitas. Y él lo dice, que a lo mejor tuvo que ver porque, para él, fue muy fuerte. Para su carrera, Diego fue muy importante en lo profesional, en lo personal y en todo sentido. Entonces, fue un shock grande. 

Fabian y vos se conocieron en 2013 grabando la tira Somos Familia. ¿Cuál es la verdad a la hora de ensamblar la familia? ¿Fue complicado?

- Complicado es. Siempre llevar adelante una familia ensamblada -o no ensamblada- no es una tarea fácil. Desde el vamos, una familia no ensamblada es difícil de llevar adelante. Y una ensamblada, sí, por supuesto. Primero porque somos más, porque hay que conciliar distintas situaciones que vienen con los chicos de sus otras casas. Distintas maneras de ver la crianza.

Cuando empezamos a estar juntos, Fabián ya tenía a sus hijas criadas de determinada manera con su concepción y yo a mi hijo, a Benicio, también con mi concepción. Ahí nos juntamos y había que amalgamar todas esas ideas que, por supuesto, uno las va cambiando a lo largo de la relación y en el día a día. no tenemos un manual ni siquiera para criar a los hijos propios.

 

Uno va equivocándose constantemente y entonces con los hijos de tu pareja, incluso, hasta tenés un poquito más de cuidado. Fácil no es porque somos seis personas, cada una con sus voluntades, muy distintos todos, los unos de los otros, cada uno tiene sus actividades, horarios, escuelas y hay que congeniar todo eso. Muchas veces estamos haciendo malabares, sobre todo cuando nos toca a los dos estar trabajando.

Tratamos de poder llevarlo de la mejor manera posible. por supuesto que también está el lado positivo y es el más importante de todos, por el que uno sigue adelante con la familia ensamblada, que son las ganas que funcione, el amor y la dedicación. Si eso está, todo lo demás, lo más complicado, se hace menos complicado.  

¿Crees que alguno de tus hijos puede llegar a seguir tus pasos?

- Valentino, el hijo que tenemos en común, ya hizo su primera película Yo nena, yo princesa. Hizo del hermanito de Luana, la primera niña trans en la Argentina y en el mundo en conseguir su DNI. Fabián y yo íbamos a hacer una participación en la película y un día me llama Federico Palazzo, que es el director, y me dice: "Che, estamos buscando al hermanito mellizo de Luana. ¿No lo querrá hacer Nino?.

Lo hablamos con Fabián....Valentino viene con nosotros al teatro desde que está en mi panza. Él sabe perfectamente cuál es la convención del actor, sabe lo que es la construcción de un personaje, se sabe letra de obras que hemos hecho desde que tiene dos años, se sabe textos enteros y entonces le preguntamos a él y nos dijo enseguida que "sí, acepto". Le dijimos "Mirá que no es tan divertido, a lo mejor vas a estar cansado, son jornadas largas, una vez que decís que sí y empezás a filmar, vos no podés decir ahora no quiero más. Hay una responsabilidad". "Sí, sí, quiero, quiero, quiero", nos dijo y lo terminó haciendo.

 

Terminó nominado como revelación masculina a los premios Sur que fueron la semana pasada y después grabó conmigo un capítulo de una serie, que también es de Federico Palazzo, Revelados en blanco y negro, la hicimos en abril y todavía no salió, me parece que va a ser increíble esa serie porque son 70 actores, un capítulo por historia, cada capítulo con distintos actores y es como una caja negra donde casi no hay escenografía y es puramente actuación. Son historias fuertísimas y en nuestro capítulo, que yo estoy con Esteban Prol, que hace un trabajo hermoso también, Valentino hace de mi hijo.

Todo lo que surgió fue de casualidad y él lo hizo porque lo quiso hacer. Como hobby, lo disfrutó y todo lo que hizo por suerte fue una experiencia linda y enriquecedora para él, no vivió nada traumático, en ningún momento dijo "mamá no quiero más, no quiero ir", y la verdad es que a él le gustó, le gusta y dice que le gustaría seguir haciendo cosas como actor, pero que quiere ser futbolísta.

O sea, si vuelve a surgir algo de casualidad, sin buscarlo, lo hablaremos con él y veremos qué quiere hacer. es su decisión y nosotros acompañaremos lo que él decida y quiera. Mientras esté contenido, sea un disfrute y lo tome como un juego, más allá de que hay una responsabilidad, creo que está todo bien. El acompañamiento de sus padres es muy importante y tiene que estar.

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