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“Se portaron muy mal”: Chloé Bello criticó a la familia de Cerati y recordó el momento de su muerte

la modelo fue la última novia del cantante.


El 15 de mayo de 2010, Gustavo Cerati sufrió un Accidente Cerebro Vascular tras un concierto en el auditorio de la Universidad Simón Bolívar, en Venezuela. Tras ser tratado de manera deficiente, su cuadro se complicó y fue trasladado de urgencia a Buenos Aires. El 4 de septiembre de 2014, después de estar en coma y conectado a un respirador artificial durante todo ese tiempo, el músico falleció.

 

Cuando el ex líder de Soda Stereo sufrió el ACV estaba en pareja con la modelo Chloé Bello, una famosa modelo que por entonces tenía 22 años. Por ese entonces, fue apuntada como una “mala influencia” para el cantante, que por entonces tenía 51 años. Hace un tiempo, la modelo habiá contado: "Cuando pasó lo de Gustavo yo estuve internada por una gran depresión. Mientras él estaba internado, yo también estuve internada. La pasé mal. Siento que, desde chica, soy una viuda eterna, y que lo tengo tatuado en la frente".

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Ahora, Chloé volvió a hablar de todo lo que significó su intensa relación con Gustavo que duró apenas 4 meses. En una entrevista con Matías Martín, la también actriz dijo: “Fui la última novia de Gustavo. Y eso es un montón. Y lo voy a apreciar en mi corazón toda mi vida. Poder haber sido su último amor y él…”. Y recordó sobre su amor: “Desde el día que nos conocimos, no nos separamos”. 

 

Y siguió sobre el inicio de su amor: “Él me persiguió unos cuatro años más o menos. Bastante jeropa porque yo tenía 18 años… Él me parecía un ‘jovie’. Aparte lo veía en boliches y pensaba: ‘Este cachivache…’. La verdad es que soy de otra Era. Nací en el 87 y él ya era conocido. O sea, nada que ver. Me llevaba 28 años y yo fui a un colegio americano en donde crecí escuchando música inglesa. No teníamos nada que ver”. 

 

En ese punto, explicó: “No había una sola referencia a música nacional. Eso le encantaba. Le encantaba que yo no supiera nada de él. Lo último que hablábamos era de su música o de él. No existía el personaje. Y bueno… me persiguió. Él otro día hablé con Lisa y recordamos eso”.

 

Al ser consultada sobre la relación con la familia, Chloé contó: “No tenemos buena onda con la familia de Gustavo. Pero con sus hijos sí me llevo bien. Son dos divinos absolutos. Con Lisa hablo. Especialmente con ella me hablo todo el tiempo y es un pan de dios. Es una genia. Y son muy talentosos. Son un calco. Lo ves a Benito y se te pone la piel de gallina. Pero bueno, Me contó Lisa que en ese momento yo era su modelo preferida y le decía a Gustavo: ‘Papá, tenés que salir con ella’. Me correteaba y yo no le daba bola. Hasta que un día, quise poner celoso a uno y le acepté la invitación”.

 

En tanto, sobre el momento en el que se conocieron, relató: “Fuimos al recital de Coldplay en River, con Benito. Yo no quería saber nada. Yo no sentía nada. Pero él estaba con todo. Salíamos pero no pasaba nada. Un día mi mamá lo agarró de los pelos y le dijo: ‘Vos tenés la misma edad que yo. A mi hija lo cuidás’”. Y completó: “El click fue un día que salimos, él me llevaba a la casa de mi mamá en su auto, yo me sentía mal porque había tomado de más y de golpe nos miramos. Nos dimos un beso y dije guau… Me quedo acá. Al otro día yo ya estaba con las valijas yéndome a su casa. Al poco tiempo empezó la gira y me dijo que me fuera con él y no nos separamos un solo momento”.  

 

 

En tanto, sobre el instante en el que sufrió el ACV, Bello dijo: “Estuvimos juntos todo el tiempo. El único momento en el que nos separamos fue en Caracas. Me fui a trabajar a Londres y fue ese día que me fui. Sentí mucha confusión. Estaba en Amberes, tenía mucha fiebre y no me paraba de sonar el teléfono. Y me escribe el manager y el asistente diciéndome que fuera para allá desesperado que fuera para Venezuela. Era un viaje largo. Me tuve que tomar dos trenes distintas, me subí al avión y logré llegar antes que la familia que estaba a dos horas. Y me encontré con lo que quedaba de él”. 

 

Sobre ese momento, recordó: “Me llegó a ver. Nos acostamos juntos. Se fue lentamente desvaneciendo ahí. Él se murió el 15 de mayo de 2010. yo no lo solté nada. Me obligaron a hacerlo. Realmente se portaron muy pero muy pero muy mal conmigo. Hay muchas cosas por contar. Algún día las contaré.  Los chicos eran muy chicos y no quería meter cosas de más. Yo también era chica, tenía 22 años. Creo que quisieron buscar un chivo expiatorio, lo encontraron y lamentablemente la ligué yo”. 

 

Además dijo: “Terminé siendo la mala. Me pusieron 100 por ciento de culpable. Me acuerdo todo. Fue un momento horrible; se dijeron barbaridades de mí. Tuve instinto de supervivencia. Era eso o terminar mal. Hice y hago terapia. Lo que te puedo decir es que recuerdo todo de Gustavo. Y él sigue estando acá. No me quiero poner en mística. No se me va. Lo tengo tatuado en la piel. El dolor no se va con el tiempo. No pasa. Parece como que fue ayer. A veces tengo que despegarme porque el dolor vuelve y es demasiado”.

 

También dijo: “Se pudo haber salvado. Pero hubo una mala praxis. Esto pasa mucho en el polo por ejemplo. Los chicos se caen, tienen un ACV y hay una inyección que te coagula la sangre. Se podría haber evitado. Me quedó con todo lo que me dio. Conocí el amor real gracias a él. Duró lo que duró, pero la historia de amor de Romeo y Julieta, la historia de amor más grande del mundo duró tres días”. 

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