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Sexo, gemidos y un olor nauseabundo: Alfa se hartó de Thiago y Daniela y los echó

Coti y El Cone también estaban a los arrumacos. El sexagenario explotó: "Más respeto por favor".

Sexo y pedos olorosos en la noche de Gran Hermano que no dejan dormir a nadie. Una pareja que quema por dentro y fuera están dele que te dele celebrando su pasión, un poco porque la sienten inaguantable o como dicen ellos "un asco" de las ganas que se tienen, otro poco porque el morbo de que los demás los escuchen o los vean los encienden más. Es que tener relaciones sexuales en lugares públicos es una de las fantasías más expresadas por personas de cualquier género y qué mejor lugar que en la mansión donde no hay intimidad y todo se comparte. Sumado a esto está el morbo de romper la propia marca sexual para ver cuántas veces se puede aguantar.

El problema es que se pudrió: literal. Thiago y Daniela, Coti y El Conejo, en el cuarto de los hermanitos teniendo sexo y gimiendo, con todos los hombres al lado. Tal era el ruido que se incomodaron casi todos. Primero, Maxi se va del cuarto y después le sigue Marcos. Terminan en el cuarto de las hermanitas que las invitan sin drama a su dormitorio. En ese momento estaban despiertas y con Nacho, quién se sorprende porque dos de sus compañeros no querían dormir en la otra pieza. "¿Qué pasó?", preguntaron. "Están culean...", respondieron y se quedaron para el pijama party.

 
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En el cuarto de los varones dormían Agustín y Alfa, quienes tienen sus camas enfrentadas pero al lado de las de los desvelados sexuales. El sexagenario empieza a moverse, inquieto. No puede dormir y decide prender la luz para cortar el chorro de las parejas. Sin moverse de su cama, se acomoda a la espera de alguna respuesta por su accionar. Thiago, enojado por la intervención, lo increpa: "¿Por qué no apagas la luz, Alfa, por favor?". "Porque ahora me desvelé, nenito", dijo mirando la nada.

Agustín se despierta. Thiago se levanta para apagar la luz y buscar un botella de agua para su sedienta compañera, se la da y se tira un gas apuntando a su compañero. En un acto de tratar de esparcir su liberación, ventila por atrás de su pantalón mientras se lo ve a Alfa que agarra el difusor de perfume para tratar de camuflar lo que fue un estruendoso y oloroso pedo. Arranca entonces una ida y vuelta de lo más picante entre estos dos: el mayor le pide que se vaya a otro lado, el joven se trata de defender.

"Yo no soy un perro que coge en cualquier lado", ataca el sexagenario y lo trata de "loco" e implora respeto. El otro, que no perdía calentura, lo ataca diciendo que era una envidioso, que lo respetaba pero ya no, que no podía hablar así delante de una mujer. “No papi. No estoy loco ni me estoy confundiendo. Me está dando por los huevos que me tomen de boludo. Respetame”, ladró. Daniela, por su parte, se sintió ninguneada y expuso que tener relaciones es lo más normal del mundo. Horas antes, Alfa también se había enojado con Coti, a quien escuchó haciéndole sexo oral a su pareja.

Daniela y Thiago avanzan a paso firme en su carrera sexual. Habían tenido una breve ruptura, pero decidieron seguir con sus momentos hot que son cada vez más frecuentes. 

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