Secciones
Show

"Sin calzas, ni escotes": Mónica Farro contó qué requisitos cumplía para entrar y cómo era tener sexo en prisión

Después de separarse del empresario Juan Suris, la vedette se casó con su personal trainer, Leandro Herrera.

Mientras Juan Suris estuvo tras las rejas, Mónica Farro –su ex– lo visitó hasta que se hartó y decidió abandonarlo por su personal trainer, Leandro Herrera, quien es además su actual marido. La vedette tuvo un romance tan delicado como particular con el empresario: Suris había sido absuelto junto a otros 10 acusados por supuesto narcotráfico en Bahía Blanca por falta de pruebas, pero se encontraba en prisión por la emisión de facturas "truchas".

Después de que Suris abandonó la cárcel, fue liberado en septiembre de 2017 luego de estar tres años bajo prisión preventiva, Farro lo recibió con los brazos abiertos y aparentemente dispuesta a retomar la relación sentimental que los unía. Pero poco tiempo después, la vedette decidió separarse. "Necesito satisfacer mis necesidades como mujer", adujo. Claro está, su personal trainer estuvo en el momento indicado para contenerla.

Tras la ruptura, Farro decidió empezar a disfrutar de su soltería. Eso sí, siempre bien acompañada de su entrenador personal. “Era muy exigente en la cama, pero ahora ya no, ahora es todo ´Manuela´”, habían sido algunas de sus jugadísimas declaraciones durante su soltería. Sin embargo, todo cambió cuando la uruguaya confesó estar saliendo con Herrera, con quien ya se había mostrado muy mimosa a finales de enero de 2016.

¿Cuánto vale la verdad?
Tu apoyo es fundamental

 

La vedette estuvo como invitada en LAM y recordó con lujos de detalles cómo eran las visitas higiénicas que le hacía a Suris en prisión. "Yo era muy impulsiva, estuve cinco meses sola (tras separarse de Suris) e hice un conocimiento de lo que quiero y no quiero de mí. Yo había quedado muy violenta por otros temas de mi pasado y entiendo que no soy esa persona ni quiero serlo tampoco", detalló al recordar los días posteriores a su separación del empresario. 

Luego de aclarar que estuvo cuatro años de relación con Suris y al ser consultada cómo era ir a visitarlo la cárcel, Farro contestó:  "Es complicado, pero yo no lo sentí tan horrible. Los primeros dos años iba todos los meses, después ya no, iba cada tanto, cada seis meses, ya estaba desenamorada y mantuve la relación hasta que él saliera por códigos nada más y cuando salió le dije 'adiós, no te quiero ver más'".

En ese momento, Ángel de Brito le preguntó si iba solo para tener sexo con el empresario, a lo que Farro respondió:  "No es fácil entrar a la cárcel. Igual, yo estaba en un lugar de comportamiento, que es una cárcel muy diferente a otras, pero no me siento mal por haberlo hecho. Cuando me dicen 'sucia' por entrar a una cárcel a tener sexo, y sí, prefiero tener sexo con la persona que amaba en ese momento y no con cualquier persona afuera".

De acuerdo a sus dichos, iba "por mil cosas" y recordó los problemas legales que tuvo con la Justicia por culpa de su ex: "Iba por la compañía, porque lo extrañaba. Igual no es lindo entrar a la cárcel ni que te requisen ni estar con la gente que está ahí. La parte de la droga no la creí nunca, la documentación apócrifa sí porque cuando salió fue lo primero que empezó a hacer en mi living por teléfono... hablaba por teléfono y yo ya entendía". 

 

Más tarde durante su visita en el ciclo de América TV, la vedette sostuvo que "creía" que su ex "vendía facturas truchas". "Después, lo de los autos gemelos también... cuando entró a los cuatro meses ya salía y después siempre era 'ya sale, ya sale'. Después entendí que a él le servía que yo estuviera afuera defendiéndolo porque era 'el rey de la cárcel', (Para eso) Tenés que poner plata. De dónde la sacaba no sé, yo, por suerte, no le di un peso", afirmó Mónica.

Fiel a su estilo, Farro contó qué pasaba en sus visitas carcelarias. "Y, estaba 8 horas ahí adentro. La parte de las visitas (higiénicas) eran dos horas y por turno, tenías el de la mañana, el mediodía o el de la tarde. Entrabas a un lugar en el que tenías seis piezas, creo, en donde tenés camas pero vos te llevás todo lo tuyo (sábanas, almohadas, etc) y te armás el lugar. Más allá del sexo es un lugar a dónde ibas a estar solo con tu pareja", contó.

Y agregó: "Al principio fue muy heavy. Tenía que dejar que se me pusieran adelante en la fila, yo mirando al piso, y me cuidaba mucho la gente (que trabajaba ahí) pero yo tampoco lo quería porque después era peor y recibía amenazas". En ese sentido, reveló que una vez llegó al hotel en el que se hospedaba en Saavedra cada vez que iba a visitar a Suris y el conserje le dijo: "Vinieron dos chicas a decir que tengas cuidado porque te quieren cortar la cara'". "Me llamó Juan y me dijo 'no salgas'. '¿Pero qué pasa?', 'No que acá hay un quilombo pero no te preocupes que ya sabemos quiénes son los maridos y acá los hacemos mierda'. Si a mí me tocaban, los iban a destrozar", recordó.

Finalmente, detalló que esa fue la gota que colmó el vaso y que esa misma noche agarró sus cosas y se volvió a Buenos Aires. "No podía entrar al penal con calzas, escotes, zapatos, votas, corpiño con aro, ropa negra, azul oscuro ni calzado con cordones", contó y concluyó al revelar que una vez, una mujer le pegó una cachetada al marido porque la miró, que ella llegó a celebrar mundiales dentro de la cárcel y hasta firmaba autógrafos. 

Temas

NEWSLETTER

Las mejores historias, todos los días

Recibilas en tu mail todas las mañanas

Suscripción exitosa! Recibiras en tu mail todas las mañanas.
Suscripción Fallida!