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Solita y su militancia a favor de la eutanasia: "Quiero decidir cuándo me muero, sin dolor"

La actriz sostuvo que quiere vivir hasta que no pueda valerse por si misma. 

"Quiero vivir hasta que me pueda valer por mi misma. No quiero ir a un geriátrico. Me gustaría poder ejercer mi eutanasia". Esto decía Soledad Silveyra al ser consultada sobre si cambiaría algo de su laboriosa y exitosa vida. Hoy, casi un año de aquellos dichos, la actriz volvió a tocar el tema y reafirmó: "Yo lo que pido es nos vamos todos, a mí me dan la inyección, me despido, lloramos, reímos y de ahí se van todos a esquiar. Es un sueño mío".

Holanda se convirtió en abril 2002 en el primer país en legalizar la eutanasia. Un mes después fue legalizada en Bélgica; en Luxemburgo (2009); en Colombia (2014); en Canadá (2016); en España (2021), y en Nueva Zelanda (2021). En Chile hay un proyecto para legalizar la eutanasia que el año pasado fue aprobado en Comisión por la Cámara de Diputados y aún debe ser votado en el pleno.

Mientras que en Perú, el año pasado la Justicia permitió la eutanasia “de manera excepcional”, luego de que un juzgado constitucional de primera instancia autorizara la eutanasia para la psicóloga Ana Estrada, a partir de una interpretación de los derechos fundamentales. Finalmente, hay otros países en los que está permitida la “eutanasia pasiva”, el rechazo a recibir tratamientos que puedan prolongar la vida.

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En nuestro país, ni la eutanasia voluntaria ni el suicidio asistido están autorizados por alguna norma. En el primer caso, un médico u otra persona produce la muerte del paciente que la consintió. En el suicidio asistido, es el paciente quien produce su fallecimiento con la asistencia de otra persona. Sin embargo, esto no preocupa a Solita, quien entre risas advierte que el único obstáculo para que cumpla este "sueño" es el dinero. 

La actriz mantuvo una charla con Cecilio Flematti para el programa Dia Libre que se emite por FM Metro 95.1 y habló de todo: de su protagónico junto con Verónica Llinás en la obra Dos locas de remate, su vida, la actuación, el dinero y, claro está, la muerte. Yo pienso mucho en mi muerte, cuando uno cumple 70 años se da cuenta que le queda mucho menos camino que el recorrido y entonces hay que plantearse como vivir la vejez", explicó.

En ese sentido, sostuvo que se siente "orgullosa" de sus dos hijos y sus cinco nietos. "Son la razón de mi vida. Si llego a los 80 me doy por contenta. Hay algo en mí que pienso que no me voy a ir a los 90, sino bastante antes. Me voy preparando para eso, para irme lo más en paz que pueda. Es un sueño mío aunque no tengo la guita para hacer eso, pero bueno no importa, si no es en Suiza será en otro lado. Pero quiero que la muerte sea placentera", reflexionó.

Además, destacó que su intención es que sus hijos "no tengan que hacer nada, ni elegir el cajón". El año pasado, al revelar que le gustaría tener acceso a una "muerte digna", Solita había asegurado que esto no se debía a una suerte de temor hacia la muerte sino todo lo contrario. No. Vivo tranquila. Tengo un buen despertar. No me gusta hacerlo temprano ni con despertador. Me gusta leer, salir con amigos. Valoro mucho la amistad", había aclarado en aquella oportunidad.

 

Durante otro fragmento de la entrevista actual, Solita aseguró que no está "económicamente estaba salvada" y que debe seguir trabajando para vivir. “No sé si para morfar, sería una exageración decirte eso. Pero para poder tener una vejez tranquila, poder ejercer eutanasia, que soy una militante de la eutanasia y de la separación de la iglesia y el Estado, para eso si necesito seguir trabajando", sostuvo.

Y a modo de ejemplo, optó por mencionar a Ramiro, su chófer. "Hay un señor Ramiro, que me lleva a veces al teatro, que pasó por 80 sesiones de quimio, soportó dolores terribles y eso me hace reflexionar. Mientras yo no pierda la dignidad, no quiero morirme. La falta de dignidad en la muerte es lo que me perturba. Ya tomé la decisión, mis hijos se ríen pero cuando vean el escribano ahí van a dejar de reírse o de tomarme en broma", advirtió.

Y concluyó: "No tengo eso de que si no trabajo me muero, como Chiquita Legrand. Si tuviera un palo verde me dedicaría a viajar. Además este sueño tonto que tengo por la eutanasia de irme a Suecia o Suiza… yo quiero una fiesta, yo quiero decidir cuándo me muero, sin dolor".

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