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Trabajó con Ricky Martin, con Lali en Floricienta y ahora es Isabel I: "Yo vi maltrato en Cebollitas"

Victoria Aragón dialogó con BigBang de todo. 

Desde hace muchísimos años que Victoria Aragón vive por y para la ficción. Como la gran mayoría de los actores en el país, dio sus primeros pasos sobre las tablas, pero rápidamente se mudó a la televisión participando de éxitos como "Por siempre amigos", la novela que "Menudo" filmó en la Argentina junto a Adrián Suar y Pablo Rago, Cebollitas, Floricienta, Casi Ángeles y Patito Feo, entre otras tiras que marcaron a toda una generación. "Había una propuesta que tenía al novela de las tres de la tarde para la ama de casa que no dormía la siesta, la infantojuvenil para los chicos que volvían del colegio, la del horario central de las nueve de la noche para cuando al familia cenaba y después las más picantes...", explicó.

 

De hecho, Aragón trabajó en más de 50 programas de televisión con personajes destacados entre 1986 y 2004, formó parte del primer elenco de Drácula en el Luna Park y realizó tevé en vivo junto a Guillermo Francella. Además, participó de todos los programas de Cris Morena, recibiendo el reconocimiento de toda una generación con Floricienta encarnando a Sandra (mamá de Lalo Espósito), que pasó a ser un programa de culto junto con su personaje. "Ahora no hay ficción y lo que hay son propuestas de plataformas a las que no tenemos mucho acceso y están digitadas por Paramount, Disney o México. O sea, los últimos en decidir son los productores argentinos", señaló.

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Durante los últimos años, Victoria fue elegida por Juan José Campanella para ser parte del elenco de "Entre Caníbales"; participó en más de 30 telenovelas y series; escribió sus propias obras y película. Además, durante la pandemia -quizás el momento de mayor crisis para el rubro- inventó sus propios personajes y se reinventó a través de las redes sociales. Hoy es parte de Las Dos Reinas, la obra que trae al escenario la historia de la relación entre la reina de Escocia, María Estuardo, y la reina de Inglaterra, Isabel I, en el Teatro Multiescena. "Estudiar toda la vida de Isabel fue muy enriquecedor a la hora de poder abordar el personaje sin juzgarlo", remarcó.

En un mano a mano con BigBang, Victoria habló de todo: su papel como la reina Isabel I, el fanatismo de cierto sector de la sociedad argentina por la monarquía inglesa, la actualidad de los actores y las denuncias de maltrato en Cebollitas: "Yo no puedo hablar de otras personas, pero sí he visto maltrato en lo que fue Cebollitas, pero Cris Morena cambió el paradigma de los niños trabajando en televisión. Yo fui una niña trabajando en televisión. Es verdad que cuando yo empecé no tenía esta edad y arranqué hace unos cuantos años. Era muy chica y sí, había un lenguaje muy soez, muy violento y agresivo. Se contaban chistes adelante de los chicos que estaban totalmente fueras de lugar".

La entrevista a Victoria Aragón

¿Es una presión extra encabezar una obra que trata parte de la historia de la monarquía inglesa?

- Estudiar toda la vida de Isabel fue muy enriquecedor a la hora de poder abordar el personaje sin juzgarlo. La primera impresión cuando el director me lo ofreció le dije "a quién el va a importar la reina". Le contesté "No, Marce". Pero después de tanto que me insistió, enfrenté mis miedos de  interpretar un clásico, para empezar, y un protagónico como es de punta a punta, con un lenguaje que está totalmente en desuso y una historia que existió en la vida real.

Tuve que estudiar toda su vida ara poder abordarla. La presión más grande es eso, hacer un personaje que cualquier actriz de mi edad no dudaría en hacerlo. Yo al principio lo hice, pero cuando traspasé todo eso me dí cuenta que eran mis propios miedos como actriz a la hora de encarnar este personaje, que es fuertísimo. 

La obra se enfoca en la estética renacentista y está ambientada en dicho movimiento cultural. ¿Qué cuestiones históricas tuvieron que respetar a rajatabla para transmitir esta historia?

-El contexto de la obra está ambientada en el momento que Isabel estaba reinado y el tema del vestuario fue importante porque Isabel marcó tendencia a la hora de todo lo que fue la "moda isabelina". Fue la creadora de estos cuellos, de este maquillaje....de hecho ella se muere a causa del plomo del maquillaje que ella impone, pero lo hace porque había tenido varicela y tenía como una carrera desesperada contra el tiempo, contra el paso de los años. Era muy estética y mientras ella reinó, no se le dio mucha importancia a lo que era la cultura en Inglaterra en ese momento, sino a algo más frívolo como era el tema de la moda. 

Friedrich von Schiller (autor de la obra escrita) lo que hace es tomar estas dos reinas que existieron, con esta historia que es verdad, porque Isabel tuvo como prisionera a María Estuardo durante 18 años porque era la única que le podía sacar el trono. A Isabel le costó 26 años conseguir lo que le pertenecía, después de haber estado ella misma presa. 

Schiller lo que propuso es qué hubiera pasado si estas dos mujeres se encontraban porque no solo peligraba el poder de Isabel, sino que también estaba el tema del catolicismo y el protestantismo que le hereda Enrique VIII a Isabel. La Iglesia en ese momento tenía muchísimo poder y si se casaban las mujeres, era por política. Sobre todo este tipo de mujeres, por eso Isabel no se quiere casar y se hace llamar la "reina virgen". 

Las dos reinas es una obra que habla de dos mujeres reinando en un mundo de hombres. ¿Podés encontrar similitudes entre aquella época lejana y este presente? 

- Sí, encuentro muchísimas similitudes. Sin entrar en detalles o en cuestiones partidarias, el atentado que hubo contra al vicepresidenta, las conspiraciones de los hombres al rededor de las mujeres para conseguir el poder. Eso es muy real. Estamos en un momento donde las mujeres seguimos queriendo tener los mismos derechos y empoderarnos.

Habíamos ganado un premio en la obra Exacta y pasó lo de Cristina. Entonces decíamos qué loco, porque  tanto Isabel como María están todo el tiempo queriendo la cabeza de la otra. El entorno de estos hombres queriendo forzarles la voluntad, conspirando y difamando. Por eso no me interesa entrar en una controversia política, pero la mayoría de las mujeres que están en el poder no la tienen muy fácil. 

¿La muerte de Isabel II repercutió en la obra, personalmente y en términos de audiencia?

- En términos de público te diría que sí. la gente al mirar lo que pasaba en Inglaterra decía "uy, mirá hay una obra que habla.....". Aparte asocia y cree que es una parienta directa. En una determinada clase social, la media-alta, te diría que sí, que hay un fanatismo por la monarquía. Es como que están todo el tiempo mirando para afuera, por eso renegaba al principio porque entendía que nosotros teníamos tantas cosas para contar en vez de buscar contenido afuera.

Pero el teatro clásico generalmente si no es Shakespeare, es Schiller o Cervantes, que ya sería más dificultoso todavía. A lo que voy es que la gente mira mucho lo que pasa en otros mundos que quisieran acariciar de otra manera y nosotros, los argentinos, siempre estamos mirando a Europa por una cuestión de nuestro orígenes. No nos interesa mirar mucho a México, Colombia o Australia, sino a Italia, España o Inglaterra por nuestras raíces, porque somos todos hijos de inmigrantes. 

¿Cómo ves la actualidad de los actores en el país?

- No la tenemos muy fácil y no la estamos teniendo muy fácil porque no tenemos ficción en los canales de aire. Yo empecé mi carrera de muy joven, grabando novelas infantojuveniles allá por los 80´; Los Menudos, Por siempre amigos, después estuve en Cebollitas y en todas las de Cris Morena. Había una propuesta que tenía al novela de las tres de la tarde para la ama de casa que no dormía la siesta, la infantojuvenil para los chicos que volvían del colegio, la del horario central de las nueve de la noche para cuando al familia cenaba y después las más picantes, a las once de la noche, cuando los chicos dormía.

Entonces, la ficción que yo viví durante toda mi trayectoria como actriz, que no dejé de trabajar nunca, está atravesada por esto. Ahora no hay ficción y lo que hay son propuestas de plataformas a las que no tenemos mucho acceso y están digitadas por Paramount, Disney o México. O sea, los últimos en decidir son los productores argentinos. Si vos tenés un back-up como el  que tengo yo, es difícil contarle a un mexicano quién es esta persona y ahora también va de acuerdo a la cantidad de seguidores que tengas en Instagram. Por lo cual el talento y la trayectoria queda de lado.

Uno está tratando de aggiornarse a eso. Yo siempre subo contenido, si no estoy trabajando me invento personajes porque tengo la buena fortuna de haber iniciado mi profesión en la parte teatral....en pandemia, por ejemplo, me inventé un personaje que se llamaba Margotita y lo subía a las redes porque no se trata tampoco de sentarme, quejarme y no hacer nada. Lamentablemente es triste ver que están 24/7 hablando de Wanda Nara o de los chicos de Gran Hermano. ¡Dale!

¿La falta de ficciones empujó a los actores a mudarse a las tablas?

- Me pasan dos cosas: primero que explotó la calle Corrientes como en el 80´, cuando éramos jóvenes y no teníamos acceso. Estoy viviendo una calle Corrientes, ya no como espectadora, sino que soy parte. Me he topado con compañeras, no sé, como  Paola Krum o Graciela Tenenbaum, caminando cada una yendo para el ensayo. Cuando la calle Corrientes no está encendida, estamos todos los actores yendo y viniendo para los teatros.

Y eso es hermoso, pero es lo que sucede a raíz de que no hay ficción. Nos empujaron al teatro y bienvenido sea, porque es el primer amor de todos los actores. Los que tenemos formación empezamos arriba de las tablas y después incursionamos en las otras cuestiones. Yo empecé haciendo Capitanes de la Arena en el mismo momento que estaba haciendo una telenovela, en el siglo pasado (risas), con Ricky Martin, Adrián Suar, Pablo Rago....éramos los jóvenes talentos. Después hice con Pepe Cibrián Drácula y hace poco hice Entre caníbales con (Juan José) Campanella, una de las ficciones más fuertes que hubo en su momento antes de este cambio. Yo no me puedo queja porque soy una afortunada. 

Mencionaste que trabajaste en Cebollitas y algunos grandes productos de Cris Morena. ¿Cómo tomaste las denuncias por violencia en las tiras juveniles?

- Yo no puedo hablar de otras personas, pero sí he visto maltrato en lo que fue Cebollitas, pero Cris Morena cambió el paradigma de los niños trabajando en televisión. Yo fui una niña trabajando en televisión. Es verdad que cuando yo empecé no tenía esta edad y arranqué hace unos cuantos años. Era muy chica y sí, había un lenguaje muy soez, muy violento y agresivo. Se contaban chistes adelante de los chicos que estaban totalmente fueras de lugar.

Yo fui la madre de Lali Espósito durante dos años en Floricienta y todos los chicos que salieron de lo de Cris no vivieron maltrato, sino una disciplina alucinante. Cris Morena fue la primera en reducir el horario de los chicos a la hora del trabajo, en verles el boletín: si no lo tenían bien, debían reforzar el colegio y se le sacaban escenas porque tenían que estudiar. Los camarines de Cris para los chicos y grandes eran preciosos.

Honestamente de Cris Morena no puedo decir nada, al contrario: le debo la mitad de mi trayectoria y vi crecer a todos los chicos como a Lali, Benjamín (Rojas) y todos los que son grandes artistas y figuras que tuvieron la buena fortuna de trabajar con Cris. Eran exigentes, pero a los chicos no se los trataba mal en lo de Cris. Sí en Cebollitas te puedo decir que sí. Pero los maltratos que yo vi fueron más de padres con hijos, desesperados con que sus hijos triunfes. El lenguaje soez estaba desde los directores y era otra época. Así como fue cambiando el tema de las mujeres y el humor, todo cambió para bien por suerte. avanzamos un montón con eso. 

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