El revulsivo, en el más estricto significado de la palabra y genial maestro de la plástica latinoamericana, Humberto Carlos Alonso, falleció este lunes 21 de septiembre de 2026 a los 97 años. El deceso del pintor, dibujante, grabador e ilustrador se produjo en su histórico refugio de la localidad de Unquillo, Córdoba, donde residía desde su regreso del exilio. Con su partida, confirmada por su familia a través de un comunicado oficial, la cultura argentina despide a su cronista visual más punzante, ético y visceral. Con su memoria y pincel implacables se convirtió en una trinchera inexpugnable contra el olvido colectivo.
Nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, Alonso edificó una trayectoria de más de siete décadas que marcó a fuego la identidad del arte nacional. Desde sus inicios en el realismo social bajo la tutela de maestros como Lino Enea Spilimbergo, hasta sus consagradas ilustraciones de clásicos literarios como Don Quijote de la Mancha, El Matadero y la Divina Comedia, su obra nunca buscó la simple complacencia estética. Por el contrario, su trazo expresionista desnudó las vísceras, las pasiones y las violencias de un país en constante convulsión.
El desgarro de la dictadura y la herida abierta de Paloma
La biografía del maestro mendocino quedó partida al medio por el terrorismo de Estado. En abril de 1976, apenas un mes después del golpe cívico-militar, el artista inauguró la muestra "El ganado y lo perdido en Buenos Aires".