Había terminado una carrera brillante en el Gran Premio de Madrid. Después de largar noveno, Franco Colapinto había ganado dos posiciones en la largada, se había metido en la pelea por los puntos y finalmente recibió la bandera de cuadros en el séptimo lugar. Pero todavía quedaba una última escena para cerrar un domingo inolvidable en Madrid.
Mientras encaraba la vuelta posterior a la carrera, el piloto de Alpine comenzó a saludar al público que rodeaba la angosta pista. Las tribunas estaban repletas y, entre la gente que se encontraba prácticamente pegada al circuito, había una enorme presencia de argentinos que habían llegado hasta la capital española para acompañarlo. Y entonces apareció la bandera argentina.
Pasando La Monumental, la curva 12 que fue sensación en este circuito, un banderillero se acercó al borde de la pista con la celeste y blanca. Colapinto la vio, redujo la marcha y llevó el Alpine hacia la derecha, prácticamente contra el límite del asfalto. Se detuvo unos instantes, estiró el brazo y recibió la bandera.
A partir de ahí comenzó otra vuelta de honor. Con la bandera argentina en su mano derecha y el volante en la izquierda, Colapinto siguió recorriendo el circuito mientras saludaba al público. La imagen fue una de las postales del domingo: el Alpine avanzando lentamente por el Madring y la bandera flameando a centímetros del asfalto, rodeado por miles de personas.
"Me la dio un comisario, estaba esperando para dármela. Le agradecemos al banderillero argentino y contento de llevar una bandera argentina acá, que había tantas", contó Colapinto en diálogo con ESPN después de la carrera.
Horas después, ya de noche en España, se conoció que el banderillero en cuestión fue un compatriota que nació en Mendoza y lleva un tiempo viviendo en España junto a su familia: Gabriel Andrijciw, a quien el propio FC43 le dedicó un posteo: "El ídolo que me dio la bandera. Gracias crack".
"Yo solo querría me levantara la manito, con eso me conformaba. A Franco no lo conozco, ahora conozco su coche y el casco. No lo he preparado. Soy voluntario en España y llevo la bandera por si hay algún piloto argentino, hacerle un pequeño detalle de apoyo. Y fue un fin de semana redondo", relató Andrijciw, todavía emocionado, en diálogo con Todo Noticias.
Fanático de los fierros, "de Senna, Fangio y, ya España, muy fan de Fernando Alonso", este mendocino encontró la forma de acercarse a su pasión a través de una licencia de comisariado española, lo que le permitió estar en varias competencias en el Circuito de Jarama (Madrid): Moto GP, Super Bike, de camiones... Y reconoció: "Cualquier cosa que haga ruido y tenga olor a nafta, estoy".
A Andrijciw le cuesta entender que un gesto suyo haya provocado tanta alegría en los fanáticos de Colapinto y en el propio piloto: "Lo que me pasó es una locura, solo quería darle una muestra de cariño a Franco para que sepa que, estando lejos, tenga un saludo, un apoyo, cuando pasase por donde estaba yo. El plan no era dársela, pero me vio y paró".