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Tarda en llegar y al final hay recompensa: Romina Imwinkelried ganó el bronce tras una batalla de años

La nadadora santafesina se convirtió en la primera argentina en subir al podio de los Juegos Suramericanos 2026. En una definición inolvidable, venció por apenas una décima a su compatriota Candela Giordanino y cumplió el sueño de volver a representar al país.

14 Septiembre de 2026 10:03
Romina Imwinkelried

Romina Imwinkelried no ganó el oro, pero conquistó algo que para ella vale como una consagración: después de años de lucha, cambios, decisiones difíciles y silencios dolorosos, volvió a la Selección y se colgó la medalla de bronce en Aguas Abiertas. La santafesina abrió orgullosamente el medallero argentino en los Juegos Suramericanos 2026.

La prueba se disputó en el lago del Parque del Sur, en la ciudad de Santa Fe. Imwinkelried, nacida en San Jerónimo Norte, sostuvo un ritmo firme y estratégico durante todo el recorrido para mantenerse entre las principales competidoras.

Romina Imwinkelried

El dominio fue brasileño: Ana Cunha se quedó con la medalla de oro y la también brasilera Viviane Eichelberger obtuvo la plata. Pero la definición por el tercer puesto tuvo una escena completamente argentina, con Romina Candela Giordanino peleando brazada a brazada por el último lugar del podio.

En los metros finales, ambas llegaron prácticamente juntas y obligaron a los jueces a realizar una revisión técnica. El resultado confirmó que Imwinkelried había tocado antes la línea de llegada por apenas una décima de segundo y, ese instante mínimo le entregó la primera medalla a la delegación argentina.

Romina Imwinkelried

El podio tuvo así una emoción doble para Santa Fe: Imwinkelried se quedó con el bronce y Giordanino terminó cuarta en la clasificación general, por delante de la ecuatoriana Victoria Abad y la venezolana Paola Pérez.

Pero detrás de esa décima hay años de esfuerzo y una historia que no se ve cuando las cámaras enfocan la medalla. "Lo soñé mucho tiempo", dijo Romina al terminar la competencia, visiblemente conmovida y al borde de las lágrimas.

"Me costó mucho tiempo volver a la Selección, pasaron muchas cosas en el medio. Algunas decisiones que me perjudicaron, pero siempre trabajando con la cabeza gacha y en silencio", agregó la nadadora, que debió atravesar momentos de frustración sin abandonar el objetivo.

La atleta contó que para regresar al máximo nivel tuvo que cambiar completamente su vida: "Tuve que hacer un cambio de vida, me mudé a Buenos Aires, cambié de entrenador, cambié toda mi vida para volver a estar en un ODESUR y que ese ODESUR sea hoy acá, en Santa Fe, con mi gente, es inexplicable".

Romina Imwinkelried no fue campeona de la prueba, pero sí ganó una batalla íntima que duró mucho más que el recorrido en el lago. Su medalla de bronce llegó después de la espera, de las decisiones que dolieron y de los días en los que siguió trabajando sin hacer ruido. Tardó en llegar, pero al final llegó la recompensa: delante de su gente, con la bandera argentina y una centésima historia de esfuerzo convertida en podio.