La histórica curtiembre Sadesa, fundada hace 85 años por el abuelo del creador de Mercado Libre, atraviesa uno de los momentos más críticos de su trayectoria. Con sede en la ciudad de Esperanza, Santa Fe, la empresa inicia un Procedimiento Preventivo de Crisis que podría derivar en el despido de 100 trabajadores y la suspensión de otros 200, quienes percibirían apenas el 50% de sus salarios durante el período de inactividad.
La compañía, que llegó a ser considerada una de las curtiembres más importantes del mundo y proveedora de gigantes como Adidas y Nike, argumenta que la caída en la producción y los cambios en el esquema de exportaciones socavaron su competitividad.
El Ministerio de Desregulación, Federico Sturzzenegger, en su afán por implementar políticas de apertura comercial, eliminó la equiparación entre las retenciones al cuero crudo y al cuero curtido. Paradójicamente, esta medida que habilitó la exportación del insumo sin procesamiento local, fue presentada como una estrategia para abaratar el precio de la carne en el mercado interno.
Pero los datos recientes muestran que el precio al consumidor no solo no disminuyó, sino que creció por encima de la inflación general. Mientras tanto, el sector industrial denuncia que esta desregulación deja a las curtiembres argentinas en una posición desfavorable, desincentivando la agregación de valor en origen y fomentando la fuga de producción hacia mercados extranjeros con menores costos.
La paradoja política no pasa desapercibida: la familia Galperín -sobre todo Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre- propietaria de Sadesa, fue una ferviente defensora del actual gobierno liderado por Javier Milei: la relocalización de parte de la producción en países como Tailandia, Paraguay y Vietnam no solo es un síntoma del debilitamiento industrial local, sino también una muestra del impacto de decisiones que priorizan la desregulación sobre el desarrollo productivo nacional.
En Esperanza, donde Sadesa representa un pilar económico fundamental, la incertidumbre es insostenible: los trabajadores denuncian que los despidos y suspensiones no son más que una excusa para imponer condiciones laborales a la baja. Según fuentes sindicales, un operario con 15 años de antigüedad apenas logra cubrir la canasta básica.