Fernando Cerimedo quedó en el centro de una investigación judicial que busca determinar quién estuvo detrás del ataque a balazos contra la abogada y activista boliviana Nadia Beller. Y mientras la Fiscalía Departamental avanza con una imputación por tentativa de feminicidio y solicita seis meses de prisión preventiva, el consultor político argentino decidió jugar su propia carta: antes de declarar ante la Justicia, le dictó a su abogada un escrito para intentar desmentir, punto por punto, las acusaciones que pesan sobre él. La estrategia defensiva llegó en forma de una carta abierta dirigida a los medios, en la que Cerimedo negó las versiones sobre el supuesto hallazgo de una minigranja de bots, rechazó haber intentado abandonar Bolivia y aseguró que nunca convocó a Beller al lugar donde posteriormente fue atacada.
El problema para el consultor es que la causa no se sostiene solamente sobre las versiones periodísticas que busca refutar. El expediente incorpora el relato de la propia Beller, un informe psicológico, documentación médica, una declaración testimonial de Cerimedo y copias de conversaciones que deberán ser sometidas a pericias informáticas. Entre esos elementos aparece una frase que, por el contexto, adquirió especial relevancia. Antes del ataque, Beller le habría preguntado a Cerimedo: "¿No serás vos que querés deshacerte de mí?".
La pregunta, que en otro contexto podría haber quedado reducida a una discusión de pareja, ahora forma parte de la reconstrucción judicial de los hechos. En su escrito, Cerimedo intentó desmontar las acusaciones que circularon después de su detención. El documento fue elaborado poco antes de su declaración y contiene ocho puntos con los que busca despegarse de cualquier maniobra ilegal. En primer lugar, negó que existieran pagos a legisladores: "Es falso que legisladores reciban dinero. Jamás él habló de eso porque sabe que no es así. Ningún legislador".
También rechazó que durante los allanamientos se haya encontrado un millón de dólares. Según sostuvo: "No encontraron 1 millon de dólares, dejen de decir eso. Esa plata es la que tenia (...) mientras se terminaba de concretar el contrato con CAF (que esta todo documentado en el correo de su cliente)". Otro de los puntos centrales de su defensa estuvo relacionado con los supuestos dispositivos utilizados para operar una red de bots. Cerimedo fue tajante: "No habia bots ni telefonos, le pedimos al fiscal que desmienta eso. Lo que tenia eran módems móviles que no usan para nada ilegal, y ademas estaban en cajas".
También negó que hubiera intentado escapar de Bolivia: "Cerimedo nunca quiso irse del país, es falso que había un pasaje para irse del país ese día. Él vino a Santa Cruz luego de que habló con ella". Sobre las escoltas que habría ofrecido a Beller, sostuvo que la iniciativa no había partido de él: "Mi cliente no le ofreció escoltas, ella le pidió, hasta casi le exigió, porque a ambos le parece rara la situación". El sexto punto apunta directamente al episodio previo al ataque: "Cerimedo NO convocó a Beller a ese lugar ni tuvo contacto con la gente que habló con ella".
En el séptimo, buscó aclarar su vínculo laboral con el presidente boliviano Rodrigo Paz: "Cerimedo es asesor del Presidente, personal y a modo colaboratio hasta tanto se concfrete la contratación como externo con la CAF". Finalmente, apuntó contra una versión atribuida a Lara, vicepresidente, y anticipó una denuncia: "ES FALSO que participó de reuniones de gabinete como indicó Lara [vicepresidente] (...) y mi cliente lo va a denunciar". Uno de los puntos que la investigación intenta reconstruir es el vínculo entre Beller y Cerimedo.
El consultor reconoció que mantenía una relación sentimental con la víctima, aunque posteriormente la describió como una relación "con muchas idas y vueltas". Sin embargo, ante la Justicia también declaró que con Nadia Beller tenían "una relación de amistad". La diferencia entre ambas caracterizaciones no es menor para una causa que intenta establecer qué ocurrió en las horas y días previos al ataque. Beller fue baleada por dos hombres que, según las cámaras de seguridad, llegaron vestidos con ropa similar a la de repartidores y escaparon rápidamente en una motocicleta. La mujer recibió tres disparos y tuvo que ser sometida a una intervención quirúrgica de urgencia.
Cerimedo fue detenido el martes 18 de agosto en el aeropuerto internacional Viru Viru, horas después del ataque. De acuerdo con el relato que Beller brindó ante una psicóloga de la Unidad de Protección a Víctimas y Testigos, un supuesto informante se había puesto en contacto con ella para ofrecerle información sobre Evo Morales y un presunto caso de abuso sexual contra una menor de 13 años que habría muerto. Beller aseguró que no conocía esa historia. Sin embargo, según su declaración, Cerimedo le manifestó que la información era verdadera y que incluso había intentado obtener datos sobre el caso.
El supuesto informante la citó varias veces, aunque nunca apareció. Beller inicialmente decidió no concurrir porque la situación le parecía extraña. Según su relato, Cerimedo insistió para que fuera. Fue entonces cuando ella le hizo una pregunta que hoy quedó incorporada al expediente: "¿No serás vos que querés deshacerte de mí?". Después de eso, Beller aseguró que le entregó a Cerimedo el número de teléfono del supuesto informante y que él se ofreció a intentar rastrearlo. Nunca obtuvo una respuesta concreta. Y luego ocurrió el ataque.
La investigación también encontró copias de conversaciones en teléfonos secuestrados. Una de ellas contiene un mensaje particularmente inquietante: "No digas a nadie. Pero nos vendió la amiga de Enrique, ¿te acordás? La Nadia. O la eliminamos ya o estamos jodidos. ¿Conocés alguien que pueda hacer el trabajo?" El contenido es grave, pero la propia investigación debe determinar algo fundamental: quién escribió realmente ese mensaje. .
Las conversaciones deberán ser sometidas a pericias informáticas para establecer quién las escribió, quién las recibió, cuándo fueron enviadas y si la "Nadia" mencionada corresponde efectivamente a Beller. Es decir, hay un elemento potencialmente comprometedor, pero todavía no una prueba definitiva. También aparecen otros intercambios entre Beller y Cerimedo. En uno de ellos, él le habría advertido que si difundía determinada información podía arruinarle la vida y habría hecho referencia a sus hijos y a un embarazo.
La última escena pública de Cerimedo tuvo lugar este jueves, cuando fue trasladado a los tribunales bolivianos para una audiencia cautelar que finalmente fue suspendida. Llegó bajo custodia policial y con el rostro cubierto. Frente a los periodistas, evitó responder las preguntas sobre el ataque. Solo alcanzó a decir: "No puedo hablar". Luego, entre lágrimas, agregó: "Quiero ver a mis hijos". Dentro del ascensor, se tiró al piso y continuó llorando. La escena fue registrada por los periodistas presentes en el lugar.
La audiencia que debía resolver su situación procesal quedó suspendida y todavía está pendiente la decisión sobre el pedido de la Fiscalía de seis meses de prisión preventiva. La carta abierta de Cerimedo busca instalar una explicación alternativa sobre prácticamente todos los elementos que rodean la investigación: niega los bots, relativiza el dinero encontrado, rechaza que quisiera abandonar Bolivia, asegura que Beller fue quien pidió protección, niega haberla enviado al lugar donde fue atacada y hasta cuestiona las versiones sobre su participación en reuniones de gabinete.
Pero mientras el consultor intenta ordenar su defensa pública, la Justicia boliviana intenta ordenar otra cosa: la secuencia de hechos que terminó con Nadia Beller internada después de recibir tres disparos. La investigación todavía debe determinar qué conversaciones son auténticas, quién escribió los mensajes, qué vínculo existía realmente entre los involucrados y, sobre todo, si existe una conexión concreta entre Cerimedo y el ataque.