El silencio dentro de la casa era total. Nadie pidió ayuda. Nadie llamó a emergencias. Nadie denunció. Hasta que alguien entró -otro menor- y encontró la escena que ahora conmociona a Federación: una adolescente con discapacidad, en silla de ruedas, muerta en su propia vivienda. El hallazgo ocurrió entre las calles Las Rosas y Tita Bonutti, en el barrio San Carlos. La Policía llegó tras el aviso inmediato del familiar y confirmó lo peor. Para entonces, según las primeras estimaciones, ya había pasado demasiado tiempo. Los peritos manejan un dato frío y estremecedor: la joven podría haber estado muerta entre 24 y 36 horas.
Pese a esto, no se descarta que el fallecimiento haya ocurrido hasta tres días antes. La adolescente no podía valerse por sí misma. Su condición implicaba una dependencia permanente de terceros para sobrevivir. Ese dato es central en la investigación y, al mismo tiempo, el que más peso le da a la hipótesis judicial. Cuando los efectivos ingresaron a la vivienda, los padres estaban allí. No habían dado aviso. No habían pedido asistencia. No habían informado la muerte.
La fiscal Josefina Penón tomó una decisión inmediata: ordenó la detención de ambos y caratuló la causa como "abandono de persona seguido de muerte". Una figura que describe lo que la Justicia sospecha: que la adolescente habría sido dejada a su suerte en un estado de vulnerabilidad extrema. Dentro de la casa se realizaron peritajes y el cuerpo fue trasladado a la morgue judicial de Concordia.
La autopsia será clave. No solo para determinar la causa de la muerte, sino también para reconstruir cómo fueron sus últimas horas, su estado de salud general y si existieron signos de violencia o desatención prolongada. Cada resultado puede cambiar el rumbo del expediente. O agravarlo. Mientras tanto, la vivienda permanece bajo resguardo. Como una escena detenida en el tiempo que ahora debe hablar.
Los padres fueron trasladados a dependencias policiales y quedaron a disposición de la Justicia. Según trascendió, la madre atravesaría un cuadro de salud mental delicado. El padre, en tanto, permanece alojado en una celda de la jefatura local. Pero más allá de sus situaciones particulares, la investigación se centra en determinar qué ocurrió en esas horas -o días- en los que la adolescente permaneció sin vida dentro de su casa.