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Pagó 105 mil pesos por fotos eróticas que nunca le llegaron y amenazaron con contarle a su familia

El joven, oriundo de Berisso, quiso comprar contenido en una plataforma para adultos, pero nunca lo recibió. Cuando reclamó, lo extorsionaron. La Justicia busca determinar quién está detrás del perfil usado.

06 Octubre de 2026 10:10
Extorsionado y estafado BBN

Un joven de 28 años de Berisso denunció que fue estafado y extorsionado después de intentar comprar contenido íntimo a través de internet. Según su relato, hizo tres transferencias por un total de $105.000, nunca recibió las fotos que había acordado comprar y, cuando reclamó, comenzaron a exigirle más dinero bajo amenazas.

De acuerdo a lo que detallaron medios locales, el joven había encontrado un perfil publicado en la plataforma Skokka y se contactó con quienes ofrecían un paquete de fotos.

Para concretar la supuesta compra, hizo tres transferencias bancarias consecutivas: una de $35.000, otra de $20.000 y una tercera de $50.000. En total, envió $105.000. Sin embargo, después de completar los pagos, el material nunca llegó. La situación cambió cuando el joven reclamó por las imágenes. En lugar de recibir una explicación o la devolución del dinero, las personas que manejaban el perfil le pidieron otros $100.000 para continuar con la operación.

Compró fotos eróticas y no se las entregaron

A partir de ese momento, según consta en la denuncia, comenzaron las amenazas. El joven recibió llamados en los que le advertían que podían contarle a sus familiares y conocidos que había intentado comprar contenido íntimo. También le dijeron que podían enviar personas hasta su casa.

Ante la presión, el joven decidió cortar el contacto y hacer la denuncia ante la Policía. El caso quedó bajo investigación como una presunta estafa y extorsión.

Los investigadores buscan ahora determinar quiénes están detrás de los perfiles usados para contactar al joven y seguir el recorrido del dinero. Una de las transferencias habría llegado a una cuenta bancaria registrada a nombre de una mujer, aunque todavía resta establecer si esa persona tuvo alguna participación en la maniobra.

La investigación también apunta a reconstruir las comunicaciones que mantuvo el denunciante con los responsables de la cuenta y a identificar los datos asociados a los perfiles utilizados durante el supuesto intercambio.

El caso expone una modalidad de estafa en la que el primer engaño funciona como punto de partida para una segunda etapa. Una vez que la víctima hace el pago, los delincuentes usan información sobre la operación para generar miedo y vergüenza y así intentar conseguir nuevas transferencias.

En esta ocasión, el joven no recibió el contenido que había pagado y terminó recurriendo a la Policía después de que las exigencias de dinero se transformaran en amenazas de revelar la situación ante su entorno.