La conmoción por el femicidio de Romina María de los Ángeles Calvo todavía no terminó de instalarse en Villa Devoto y la investigación ya comenzó a revelar una trama que mezcla violencia, una carta cargada de reproches y la inesperada aparición de una figura conocida de las redes sociales: Verónica Asad, "Pitty La Numeróloga". Este jueves, los forenses de la Morgue Judicial realizarán la autopsia al cuerpo de Romina, asesinada en una vivienda de la calle Morán al 5200. El análisis preliminar realizado por Policía Científica detectó al menos "cuarenta cortes y puñaladas", según una alta fuente vinculada al expediente.
El procedimiento buscará establecer cuál de esas heridas terminó provocando la muerte. Por el crimen está acusado Walter Humberto Verón, pareja de la víctima y registrado como carnicero en el sistema impositivo. El hombre permanece internado en el Hospital Vélez Sarsfield luego de haberse provocado graves heridas en un intento de quitarse la vida, poco después del asesinato. En la escena fue encontrado el cuchillo que habría utilizado para atacar a Romina: se trata de un elemento de carnicero, con el característico mango blanco. Pero hay otro elemento que ahora ocupa un lugar central en la causa: la carta que Verón dejó antes de intentar suicidarse.
El escrito quedó incorporado al expediente que lleva adelante el juez Darío Bonanno. Allí, Verón intenta explicar su situación personal, familiar y económica y responsabiliza a Romina por una serie de conflictos que, según su versión, atravesaban la pareja. "Estoy muy cansado de toda esta injusticia que estoy pasando con esta Romina que no la aguanto más. Porque me recagó siempre con todo. Trabajé tanto por ella, mis hijos, y ahora como tiene esos contactos nuevos... Esa Pity (sic) le cambió toda su personalidad. Y me quiere fuera de la casa. La gente no sabe lo que yo trabajé x todos", escribió.
En otro tramo, el acusado hizo referencia a una propiedad en Villa Devoto y a supuestas deudas vinculadas con Romina. "No vi un peso, la puse toda y más en Devoto y luego se vendió. Tampoco vi ni un dólar", sostuvo. También expresó su enojo ante la posibilidad de que su pareja continuara con su vida sin él: "Ahora quiere vivir la vida sin mí", escribió, antes de cerrar la carta con una despedida dirigida a su familia: "Lo lamento, los amo. Hasta siempre". Poco después, fue encontrado herido a unos 200 metros de la escena del crimen. En la carta aparece varias veces el nombre de "Pity".
Para el juez, esa referencia corresponde a Verónica Asad, conocida públicamente como Pitty La Numeróloga. Asad reconoció que conocía a Romina y explicó que la relación entre ambas había comenzado en sus cursos y talleres de numerología. Con el paso del tiempo, sin embargo, el vínculo se transformó en uno laboral. Romina había intentado acceder a una franquicia del emprendimiento de Pitty, dedicado a la venta de velas y esencias, pero no consiguió el crédito necesario. "Romina vino a comprarme el local, pero ella no tenía plata ni herramientas y su situación crediticia era muy negativa. Averiguamos su situación y estaba en un nivel irrecuperable", relató.
A pesar de esa situación, la numeróloga decidió confiar en ella. "Le di algunas tareas para hacer, vi que tenía talento para trabajar. Muy pura, disciplinada, una chica grande que necesitaba trabajar. Fue pasando el tiempo, fuimos vinculándonos y le di la oportunidad de que estuviera al frente del local de Caballito", contó. Y agregó: "Era una persona espectacular. No podíamos creer lo buena persona que era y el talento que tenía. Su crecimiento fue muy grande".
Romina se convirtió, según el relato de Asad, en una de sus mejores vendedoras. El desempeño que tuvo en el negocio la llevó incluso a proyectar un segundo emprendimiento en Villa Devoto, sobre la calle Beiró. Según Pitty, el propio Verón había acompañado inicialmente ese proyecto. Incluso, el contrato de alquiler del nuevo local estaba a nombre del acusado. "Me dijo que su marido la apoyaba en todo", aseguró la numeróloga.
La situación resulta ahora especialmente dolorosa porque, de acuerdo con el relato de Asad, Romina estaba atravesando un momento de crecimiento personal y laboral. En una conversación que mantuvieron poco antes del crimen, la víctima le escribió: "Quiero que estés orgullosa de mí". En otra oportunidad, después de una jornada exitosa en el local, Romina le contó: "Estoy feliz, Pi, lo logré. Me costó, pero al fin pude llegar. Treinta y cinco personas atendí".
La noticia del femicidio le llegó a Pitty de la manera más brutal. La numeróloga viajaba hacia Canning cuando recibió un llamado desde el teléfono de Romina. Del otro lado estaba uno de los hijos de la víctima. El joven le explicó que su mamá no iba a poder presentarse a trabajar. Pitty preguntó si había ocurrido algo. La respuesta la dejó paralizada: "Le pregunté si había pasado algo y me dijo: 'Papá mató a mamá'".
Asad contó que tuvo que detener el vehículo y encender las balizas después de escuchar esa frase. Según relató, inmediatamente se puso a disposición de los hijos de Romina y de la Justicia. El joven también le informó que la Policía ya estaba dentro de la vivienda. La escena del crimen tenía además una particularidad especialmente dramática: allí se encontraban los dos hijos de Verón, un joven de 22 años y una niña de 8. L
a menor podrá ser entrevistada mediante una cámara Gesell, mientras que los investigadores esperan que los testimonios de ambos permitan reconstruir los momentos previos y posteriores al ataque. Uno de los puntos que la Justicia busca esclarecer es qué ocurría dentro de la pareja y si existían antecedentes de violencia que pudieran haber sido advertidos por el entorno de Romina. Pitty fue categórica al respecto: "Jamás. Yo no tengo ni idea de qué pasaba adentro de esa familia".
En diálogo con TN, explicó que su vínculo con Romina era fundamentalmente profesional y que se reunían aproximadamente una vez al mes junto a otras dueñas de franquicias. "Jamás me contó su historia, porque yo no lo hubiese dejado escapar", dijo, al explicar que desconocía cualquier situación de violencia. Y agregó: "Porque más allá de la violencia física, quizá había una cuestión a controlar y Romina no te hablaba nada".
Por eso rechazó con dureza la acusación que aparece en la carta de Verón, donde el hombre atribuye a su relación con Pitty un supuesto cambio en la personalidad de Romina. "Estás hablando de un femicida, de una persona que decide matar", sostuvo. La aparición del nombre de Asad en la carta llevó a los investigadores a revisar sus antecedentes judiciales. En ese proceso, el juzgado detectó una causa por una presunta estafa, vinculada a acusaciones sobre la supuesta captación de personas vulnerables. El expediente tramitó ante el Juzgado N°31 y, según determinaron los investigadores, Asad fue sobreseída.
La existencia de aquella causa, sin embargo, llamó la atención del juez Bonanno, quien decidió profundizar la investigación sobre la relación entre la numeróloga y Romina y sobre las circunstancias que rodearon los emprendimientos en los que ambas trabajaban. Asad, por su parte, sostiene que se trataba de una relación estrictamente laboral y que había confiado en Romina precisamente por su desempeño. Incluso aseguró que el segundo local que la víctima proyectaba abrir todavía no había sido comprado: ella le había ofrecido financiarle la franquicia para que pudiera pagarla progresivamente con los ingresos del negocio.
Mientras Verón continúa internado, la Justicia avanza con el peritaje de los teléfonos celulares secuestrados y con nuevas tareas sobre la escena del crimen. Los investigadores deberán reconstruir qué ocurrió dentro de la vivienda, cuáles fueron las circunstancias inmediatamente anteriores al ataque y qué información pueden aportar las comunicaciones de la pareja. La autopsia será otro punto determinante. Los primeros peritajes hablan de "cuarenta cortes y puñaladas", pero será el examen forense el que permita determinar cuál de esas lesiones fue mortal. También serán fundamentales los testimonios de los hijos.
Pitty la Numeróloga y un pasado de denuncias y acusaciones por estafa
Cabe destacar que Pitty la Numeróloga fue denunciada años atrás por el activista Pablo Salum por presunta manipulación psicológica de personas vulnerables para despojarlas de dinero o bienes. Tras pasar por diferentes fueros judiciales e instancias de investigación, la numeróloga fue sobreseída al determinarse la inexistencia de un delito penal concreto. En aquella oportunidad, Salum (fundador de Red LibreMentes) impulsó la presentación judicial argumentando el uso de pseudociencias para captar clientes en situación de vulnerabilidad emocional.
La Justicia determinó el sobreseimiento al no hallarse víctimas identificadas ni pruebas de defraudación punible en el ámbito penal, considerándose un diferir de criterios éticos o personales. A su vez, Asad denunció a Salum por hostigamiento digital y persecución en redes sociales. Por otra parte, años atrás Pity La Numeróloga estuvo en la mira de una denuncia contra el Banco Nación por un contrato de $1,8 millones. La contratación había quedado en el centro de una denuncia judicial presentada contra ex autoridades del Banco Nación por presuntas maniobras irregulares con fondos de la entidad.
La diputada Graciela Ocaña se había presentado en los tribunales de Comodoro Py y denunció a Silvina Batakis, ex presidenta del Banco Nación, y a la gerenta general María del Carmen Barros por presunto incumplimiento de los deberes de funcionario público, defraudación contra la administración pública y peculado. Uno de los puntos centrales de la presentación es la contratación de Pitty por $1.800.000, supuestamente para brindar "un curso de coach".
Ocaña cuestionó la utilidad que tendría ese servicio para una entidad bancaria pública y planteó: "Cuál es el servicio que le puede prestar una numeróloga al Banco de todos los argentinos que no lo prestaba en el Banco y que la Gerenta General debía ir hasta su lugar de trabajo". La legisladora también puso bajo sospecha la modalidad mediante la cual se habría realizado la contratación y reclamó que se determine si fue mediante una licitación pública o una contratación directa, además de solicitar información sobre el servicio efectivamente prestado y los comprobantes de pago.
En su denuncia, Ocaña sostuvo que la contratación podría haber sido utilizada para beneficiar de manera privada a funcionarios de la entidad. Según planteó, se trataría de "maniobras fraudulentas para enriquecerse y enriquecer a terceras personas" a costa de fondos públicos. La presentación judicial también cuestionaba otros nombramientos y salarios dentro del Banco Nación, entre ellos los de familiares y allegados de Batakis y Barros.