Desde que Javier Milei asumió la presidencia, su estilo comunicacional es uno de los puntos más preocupantes de su gestión por la catarata de odio que emana de su discurso que repercute de manera directa en la creciente polarización de los ciudadanos argentinos que piensan diferente entre sí.
Según un informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), el mandatario usó un porcentaje significativo de sus publicaciones en redes sociales para insultar, ofender o estigmatizar a individuos, empresas y entidades. Este análisis, titulado "El insulto como estrategia: Un análisis de 113.000 tuits de Milei", expone las características y consecuencias de esta forma de comunicación.
El informe revela que, entre el inicio de su mandato en 2023 y septiembre de 2025, Milei dedicó el 15% de sus tuits a emitir mensajes ofensivos: en total, se contabilizaron 16.806 insultos en ese período. Entre los destinatarios de sus ataques se encuentran 62 periodistas y 14 medios de comunicación.
En agosto de 2025, tras recibir críticas por su estilo comunicacional, Milei prometió reducir los insultos en sus mensajes. Sin embargo, según FOPEA, aunque las ofensas disminuyeron en noviembre de ese año, pasaron de 522 a 278 insultos mensuales, lo que demuestra que la promesa se cumplió solo parcialmente.
El informe detalla que más de la mitad de los mensajes ofensivos contienen adjetivos despectivos como "inútil" o "mogólico", además de expresiones estigmatizantes como "ensobrado", "mentiroso" y "chorro".
Entre las principales palabras usadas por Milei para atacar destacan:
- Kuka (2.286 menciones): término despectivo hacia el kirchnerismo
- Casta (1.815 menciones): referencia a la clase política y a quienes se oponen a sus planes de gobierno
- Delincuente (1.023 menciones)
- Mandril (904 menciones)
- Corrupto (654 menciones)
- Ensobrado(644 menciones): utilizado principalmente contra periodistas
- Violento (540 menciones)
- Degenerado (507 menciones)
- Mentiroso (502 menciones)
- Terrorista (495 menciones)
FOPEA también identifica tres patrones recurrentes en el lenguaje presidencial:
- Animalización, con términos como "mandril", "burro", "rata" y "plaga"
- Sexualización, utilizando palabras como "vaselina" y "culo"
- Lo repulsivo, con expresiones como "basura", "maloliente" e "inmundicia"
Uno de los aspectos más preocupantes del informe es el nivel de hostilidad dirigido específicamente hacia periodistas y medios de comunicación. Frases como "No odiamos lo suficiente a los periodistas" o "Los trolls pagos son los periodistas" reflejan una actitud beligerante hacia quienes ejercen la labor informativa que ya no ejercen la profesión con libertad de expresión plena.
Según FOPEA, el 70% de los tuits dirigidos a actores del ámbito mediático contienen términos despectivos o estigmatizantes. Palabras como "ensobrado" se usan casi exclusivamente contra periodistas, mientras que términos como "mandril" y sus variantes ("Mandrelli" o "mandrilandia") han sido utilizados en ataques directos contra figuras como Marcelo Bonelli y María O'Donnell.
El informe también señala que estos mensajes no solo tienen un impacto directo, sino que son amplificados por un "enjambre" de cuentas que replican los insultos, generando una escalada de difusión y contribuyendo al silenciamiento progresivo de voces críticas.
La investigación advierte sobre los efectos negativos que este estilo comunicacional tiene en la libertad de expresión en Argentina. Según FOPEA, la autocensura se ha incrementado entre periodistas y medios debido al temor a ser atacados públicamente por el presidente o sus seguidores. Esto genera un ambiente hostil que amenaza con apagar voces críticas "a modo de goteo".
"El precio del silencio es elevado. Aunque la libertad de expresión no muere de un día para otro, lo que ocurre es que se van apagando voces progresivamente. Se trata de un mecanismo de silenciamiento que exige su propia investigación", concluye el informe sobre el estilo comunicacional de Javier Milei.