Con despidos, salarios por el piso y un costo de vida que no para de subir, la pregunta está en todos lados: ¿cuándo va la CGT al paro general? El cosecretario general de la central obrera y líder del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio, Cristian Jerónimo, dio una respuesta que no va a caer bien en todos los sectores: por ahora, no. Según explicó en Radio 750, parar hoy sería perjudicar a los propios trabajadores.
Jerónimo arrancó con un diagnóstico sin anestesia: "Yo creo que la situación de donde están parado hoy los trabajadores es la peor. Vemos cómo se agudiza la situación social, con pérdida de empleo, el costo de vida más alto. Es una situación angustiante con falta de previsibilidad e incertidumbre. Es el peor de los escenarios".
Aun así, frenó cualquier convocatoria inmediata: "El paro es una medida que no se descarta. Entendemos que esa medida la vamos a hacer cuando realmente entendamos que es el momento. Hoy nosotros, haciendo un paro, perjudicamos a los que representamos. Porque logramos hacerles perder un día de trabajo. Y la situación salarial está difícil para todos".
Y remató: "Y después no va a cambiar nada. No es que se vayan a resolver los problemas. Esto no quiere decir que no lo vayamos a hacer, porque está dentro de la agenda del plan de acción. En la medida en la que el Gobierno no tome nota, va a ir escalando".
Si con el paro fue cauto, con el Gobierno no se guardó nada. "Es un Gobierno que representa a muchos de los grandes poderes concentrados de nuestro país y del exterior. Tienen una velocidad para generar beneficios fiscales y se hacen los distraídos cuando tiene que resolver el endeudamiento de las familias", disparó con contundencia y siguió: "Acá no es que uno está encaprichado con pegarle al Gobierno, el problema es que la situación es crítica. Y tanto el presidente como los distintos funcionarios de carácter importante, como es el ministro de Economía, viven en una realidad paralela", sostuvo.
"No sé qué Argentina ven ellos. El Presidente dice que Argentina dice que el país está volando y la realidad es muy triste", afirmó y agregó: "Yo creo que el trabajador lo está viviendo en carne propia la consecuencia de este modelo económico". También le pasó factura a la oposición: "El tema es que más allá de lo que esté haciendo este Gobierno se pueda construir una alternativa que realmente interpele al conjunto de la sociedad. Sin una expectativa va a ser muy difícil. Hay que priorizar el bien común".
Consultado por Cristina Fernández de Kirchner, el dirigente la elogió: "El Gobierno de Cristina para mi generación fue un proceso virtuoso. Y creo que es una gran dirigente. Seguramente ella tendrá un gran aporte con su mirada. Porque más allá de todo lo que está pasando, que esperamos que resuelva, es una dirigente que siempre puede aportar una visión de país diferente".
Pero cuando le pidieron un nombre para liderar al peronismo, esquivó: "(El candidato debe ser) el que mejor interprete y sintetice qué tipo de modelo de país necesitamos. Ese hombre o mujer que interprete eso y sintetice todos los espacios del peronismo". "Y pensando no sólo en el peronismo, sino en un gran frente con el movimiento obrero siendo protagonista. Porque el sindicalismo argentino tiene la obligación de volver a ser protagonista. Y ahí estaremos todos. Entendemos que no hay un compañero o compañera que sintetice eso", afirmó.
El tramo más picante llegó al hablar de la Corte Suprema, que este martes revocó el fallo de la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo 154 del DNU 70/2023, el que derogó la Ley de Tierras Rurales. El máximo tribunal consideró que el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata, que había presentado la demanda, no tenía legitimación para hacerlo porque no había un caso o controversia judicial concreta: "Es muy preocupante lo que acaba de suceder. Ya no se respeta ni la división de poderes. Creo que los Diputados tienen la oportunidad de demostrar que tienen identidad sobre nuestra soberanía", disparó Cristian Jerónimo que, con críticas feroces al Gobierno y a la Corte, pero sin paro a la vista, la CGT deja una pregunta abierta: ¿cuánto más tiene que escalar la crisis para que llegue ese "momento"?