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Enorme tristeza

Murió Dolly Parton, la artista que terminó conquistando el mundo a base de música country

a reina del country murió este martes a los 80 años en Nashville.

25 Agosto de 2026 17:01
Dolly Parton murió este martes a los 80 años en Nashville.

Hay artistas que dejan canciones. Hay otros que dejan una época. Dolly Parton dejó una forma de mirar la vida. La cantante, compositora, actriz y empresaria estadounidense murió este martes en Nashville a los 80 años, según confirmó su familia. La noticia puso punto final a una de las historias más extraordinarias de la música popular estadounidense: la de una mujer que nació en la pobreza rural de Tennessee y terminó convertida en una estrella mundial, una empresaria millonaria y una de las figuras más queridas de varias generaciones. Su muerte llegó apenas unos días después de que Parton hablara públicamente sobre sus problemas de salud y dejara una frase que hoy adquiere un peso especial: todavía sentía que tenía muchas cosas por hacer

Dolly Parton murió este martes a los 80 años en Nashville.

La despedida familiar fue tan emotiva como su propia historia. Su sobrino Bryan Seaver comunicó el fallecimiento y habló de una mujer que había vivido "en la luz", mientras expresó que la tristeza quedaba para quienes la despedían. Y quizás allí esté la mejor manera de entender a Dolly: una mujer que pasó su vida intentando que la tristeza nunca tuviera la última palabra. Dolly Rebecca Parton había nacido el 19 de enero de 1946, en Tennessee, en una familia de escasos recursos. Fue la cuarta de los 12 hijos de un agricultor y trabajador de la construcción y de una madre que tuvo que criar a una familia numerosa en condiciones muy humildes.

La pobreza no fue un detalle de su infancia. Fue parte de su identidad. Su familia vivía en una pequeña cabaña y su madre confeccionaba ropa para sus hijos con retazos de tela. De aquella experiencia nació una de sus canciones más queridas, "Coat of Many Colors", una canción sobre una prenda hecha con retazos que, en vez de representar vergüenza, terminó convirtiéndose en símbolo de orgullo.  La música apareció temprano. Cantaba en la iglesia, actuaba en la televisión local y grabó su primer disco cuando apenas tenía 13 años. Ese mismo año llegó al escenario del Grand Ole Opry, uno de los templos de la música country, presentada nada menos que por Johnny Cash. 

No necesitó demasiado tiempo para entender qué quería. Quería ser una estrella. Y fue por ella. Parton llegó a Nashville después de terminar la escuela secundaria y comenzó trabajando principalmente como compositora. Con el tiempo consiguió hacerse un lugar como intérprete y, a partir de su sociedad artística con Porter Wagoner, empezó a convertirse en una figura central del country. 

Después llegaron las canciones que ya no necesitarían presentación. "Jolene" convirtió una súplica desesperada en una obra maestra. "I Will Always Love You", escrita originalmente como despedida para Wagoner, se transformó en un clásico y alcanzó una dimensión todavía mayor cuando Whitney Houston la convirtió en un fenómeno mundial en 1992.  Y después estuvo "9 to 5", la canción de la película que protagonizó junto a Jane Fonda y Lily Tomlin. El tema le dio un Grammy y una nominación al Oscar, mientras Parton demostraba que podía moverse con la misma naturalidad entre un estudio de grabación y una pantalla de cine. 

Dolly Parton murió este martes a los 80 años en Nashville.

También actuó junto a figuras como Burt Reynolds, Sylvester Stallone y Julia Roberts, y participó en películas que terminaron formando parte de la cultura popular estadounidense. Pero su verdadera especialidad siempre fue contar historias. Dolly no solamente cantaba sobre el amor, la pérdida, los celos o la esperanza: hacía que parecieran historias de cualquiera. En medio de una carrera gigantesca hubo una constante que permaneció lejos de los flashes: Carl Dean, el hombre con quien se casó en 1966. Su matrimonio duró casi seis décadas, hasta la muerte de Dean en marzo de 2025.

 Era una pareja extraña para Hollywood: ella vivía bajo los reflectores y él prefería mantenerse completamente alejado de ellos. La muerte de su marido fue un golpe profundo para Parton. Ella misma contó que Dean había sido su "ancla" y habló del enorme esfuerzo que significó aprender a vivir sin él. Incluso en sus últimos años, la música volvió a ser una manera de procesar el duelo.  Por eso, cuando llegó su propia despedida, la historia de amor volvió inevitablemente a aparecer. Después de casi 60 años juntos, Dolly y Carl volvieron a encontrarse en la memoria de quienes los conocieron.

Dolly Parton podría haber terminado su historia simplemente como una cantante millonaria. No lo hizo. Construyó Dollywood, un enorme parque temático en Tennessee, y convirtió parte de sus negocios y proyectos artísticos en recursos para financiar iniciativas sociales.  En 1995 creó la Imagination Library, un programa destinado a fomentar la lectura infantil que comenzó enviando libros gratuitos a niños de su región natal y terminó expandiéndose internacionalmente.

El motivo tenía una raíz íntima: su padre no sabía leer ni escribir. Parton entendió desde chica que la pobreza podía quitar oportunidades mucho antes de que una persona tuviera siquiera la posibilidad de elegir su destino. Por eso decidió regalar algo que consideraba fundamental: libros. El programa llegó a distribuir decenas de millones de ejemplares cada año y alcanzó a niños de Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido e Irlanda. 

También colaboró con hospitales, campañas de ayuda ante desastres naturales y proyectos de investigación médica. En 2020 donó US$1 millón para la investigación sobre el coronavirus en Vanderbilt University Medical Center, una contribución que ayudó a financiar investigaciones relacionadas con la vacuna de Moderna.  La mujer que había crecido sin demasiados recursos terminó utilizando su fortuna para que otros niños tuvieran oportunidades que ella misma no había tenido.

Dolly Parton murió este martes a los 80 años en Nashville.

Y después estaba Dolly. El pelo enorme. Los vestidos brillantes. Las uñas largas. Las pestañas. Los tacones. Los rhinestones. Todo exagerado. Todo perfectamente calculado. Pero detrás de esa imagen había una mujer con un enorme sentido del humor y una capacidad extraordinaria para reírse incluso de su propia apariencia. Una de sus frases más famosas resumía perfectamente esa filosofía: "It takes a lot of money to look this cheap". "Hace falta mucho dinero para verse así de barata". Era Dolly en estado puro: convertir la exageración en identidad y la mirada ajena en combustible. Dolly Parton tenía 80 años, pero parecía haber conseguido algo que muy pocos artistas logran: hacer que el paso del tiempo pareciera no afectarla. Seguía trabajando. Seguía escribiendo. Seguía imaginando proyectos. Incluso cuando su salud comenzó a obligarla a bajar el ritmo, hablaba de lo que todavía quería hacer.